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Historia viva | Bolívar en resistencia pacífica.

Por Aldemaro Barrios Romero 

Al terremoto de 1812 le siguió una serie de réplicas políticas y sociales que hoy podemos revisar comparando nuestra historia reciente o inmediata. Digamos que fueron consecuencias aprovechadas por los realistas para tomar ventaja en su enfrentamiento con los independentistas, liderados militarmente por Francisco de Miranda. 

En una revisión sintética podemos identificar tres ámbitos derivados del caos social generado por el terremoto de 1812: el desaliento de la población, el manejo interesado de la información y las fracturas de la unidad de los patriotas. Fueron síntomas sociales y políticos que contribuyeron a la primera derrota sufrida por los republicanos y que derivaron en la capitulación del Ejército patriota el 25 de julio de 1812 y la toma del control político militar de los realistas al mando de Domingo Monteverde.

La tragedia del terremoto de 12 de marzo de 1812, alcanzó los territorios centrales de Caracas y La Guaira con miles de muertos, San Felipe fue prácticamente borrada, Barquisimeto y Mérida quedaron en ruinas. Francisco de Miranda por orden del Congreso Constituyente asumió el mando absoluto y emitió la célebre frase que le tocaría "presidir los funerales de Venezuela".

Simultáneamente el jefe de la invasión española Domingo Monteverde, al conocer el desastre se movilizó de Coro a Barquisimeto la tomó sin resistencia y se dirigió al centro del país, en sentido contrario Miranda marchó a Maracay, mantenía el control de Caracas, estaba ubicado en la Hacienda El Marques de León en Maracay, tenía, tropas, pertrechos, incluso derrotó a Monteverde en La Victoria el 12 de junio de 1812. Pero no avanzó ofensivamente, según el historiador cubano Sergio Guerra Villavoy “tuvo una estrategia pasiva”.

La cúpula de la iglesia y algunos mantuanos comenzaron a conspirar, ante la señal agreste de la naturaleza, los clérigos realistas dispersaron la especie de un "castigo divino" y otros para descalificar a los patriotas escribieron palabras sacrílegas como la que describió el periodista realista José Domingo Diaz que supuestamente fueron dichas por Bolívar en medio del caos: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca” Lo que si está registrado documentalmente fue su carta a Miranda en mayo 1812: “Yo me voy al instante a animar las tropas que están en la Cabrera. Yo he sacado estos pueblos del abatimiento en que estaban. Es¬pero lograr lo mismo con las tropas.” 

Pero la ola de desinformación contra los patriotas se replicó en la mente del pueblo abatido por la tragedia, tal cual ocurrió después del terremoto del 24 de junio de 2026. A este cuadro le siguió, el desfallecimiento espiritual y la desesperanza social, dio pie para la traición y la desintegración de la unidad militar y civil entonces con la felonía de algunos oficiales indignos de ser patriotas.

Afortunadamente en lo que va de 2026 esa condición no ha sido alcanzada por quienes apuestan a la derrota del Bolivarianismo, en tanto la sociedad venezolana se ha estructurado en redes, tejido social, comunas, trabajadores y el ejército popular antimperialista que constituye una fortaleza formidable no exenta de ser afectada por factores que asoman la intención de quebrar la unidad tal cual lo pensó el ex embajador de EEUU William Brownfield en 2006: Dividir al chavismo: Fomentar el descontento interno y explotar las fracturas políticas, ideológicas o de liderazgo dentro del propio movimiento oficialista.

Cristobal Jiménez lo dijo hace un tiempo: Volverá a salir la aurora, Salmos las aves le dan, Volverán las mariposas, vestidas de tafetán. Y vuelven las alegrías, cuando las penas se van, pero adecos y copeyanos, esos nunca volverán. Evocamos a Gandhi en acto de resistencia pacífica, movilización masiva y consciente para desarmar moralmente al que intenta dominarnos. La paciencia es una virtud, esperemos el momento adecuado.