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Al derecho y al revés | Investigando los hasta ahora intocables

Por Domingo Alberto Rangel


Sabiendo que el ser humano de peor ralea… si eso existiese… en algún momento te puede ayudar a salir de apuros… y que también de existir el ser más bueno… en otro momento te puede patear el trasero… no discrimino a casi nadie y tengo amistades en todos los rincones del espectro.


De hecho algunos muy buenos amigos acaban de salir de altos cargos del estado bolivariano… nunca los llamé o visité durante sus días de gloria y no porque no les iba a dar la ocasión –que nunca llegó afortunadamente- para que dejaran de contestar una llamada o responder un escrito… sino para evitar las pendejadas que suelen escribir los ociosos si se enteran “por alguien que vio”… “la escena de mi persona ingresando supuestamente escondido a los Despachos de mis amigos.


Bien: la ruleta de la vida está cambiando y al menos a dos de estas viejas amistades los sacaron de sus cargos… por algo un ex gobernador con quien trabajé y aprendí el ABC de la administración pública cuando interactúa con los poderes privados… sostenía que “uno no debe enamorarse de las oficinas”.


Los poderes del estado son pasajeros… salvo en las dictaduras… pero ese no es el caso.


Estos amigos ahora que fueron defenestrados sí que los he llamado… y con ellos he sostenido largas conversaciones como en los tiempos ya idos.


Frecuentándolos me doy cuenta que ambos son ejemplos de austeridad y que por las evidencias ninguno metió mano en los dineros públicos o se aprovechó personalmente de sus altísimos cargos.


Uno de ellos aún tiene como su vehículo personal, un ya viejo Niva ruso que adquirió mediante un crédito que harán más de medios siglo la universidad le daba ahora tiene una jubilación modesta… como son la de esta Venezuela empobrecida con sanciones y disparates.


El otro amigo regresa de un alto cargo diplomático donde no se aprovechó para digamos importar un automóvil y se puede decir que ambos son ejemplos o caso que desmienten la conseja polarizada según la cual “todos los políticos son ladrones”.


Casos como estos abundan en ambos espectros de la política: uno de mis tíos fue ministro de interiores tres veces durante el puntofijismo y dos veces gobernador… cuando falleció tuvimos que organizar una vaca entre los asistentes al velorio para pagar el entierro.


Y caso así conozco varios.


De hecho para corroborar esta hipótesis de pocos corruptos recuerdo que un sociólogo amigo hizo una investigación en varias oficinas del estado para ver qué porcentaje de funcionarios efectivamente podía birlarse bienes del estado más allá de un rolo de papel sanitario.


El resultado era predecible si uno deja de escuchar las bolserías que sin aportar pruebas lanzan a diario en las redes… personajes inútiles las más de las veces… llenos de odios que pasan el día escuchando las redes.


En una oficina –pública o privada- generalmente ninguno de los empleados tiene chance de robar nada… y entre los que pueden… pocos caen.


Dirá el envenenado de las redes que “cómo se explica el empobrecimiento del país sin los robos de políticos”: esa tarea no es difícil si se emprende la tesis sin el veneno de los odios,


La mayor parte del presupuesto se va en sueldos y algunas obras… de allí es difícil escamotear una gran cantidad… el empobrecimiento se explica con el aumento de la población… el petróleo como único bien exportable… los disparates y las sanciones.


Aparte que los grandes sinvergüenzas ni siquiera son los políticos: son los miembros del sector privado que llegan “con grandes ideas” a trabajar en el sector público.


¡Allí están los grandes corruptos y corruptores… pero con ellos no se meten los medios y tampoco las redes que manifiestamente están llenas de bandidos y extorsionadores!


¡A esos es a quienes hay

que investigar… pero son intocables!