Caracas, 04 de julio 2026
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Comentarios noticiables | Rendirse no va con Venezuela ni ante EE. UU.

ni los dos sismos


Por J.J. Álvarez 

04/07/2026.- Los efectos psicológicos del bombardeo al territorio venezolano por parte de las acciones de las fuerzas aéreas de Estados Unidos (EE. UU.), que se concretó con el secuestro del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, Cilia Flores, produjeron la muerte de más de un centenar de vidas, entre estas, de 33 combatientes cubanos, más de 100 heridos y muchos daños materiales. La mente de la mayoría de los venezolanos, debido a la comisión de la trastada del imperialismo estadounidense, se ha llenado de confusiones que se reflejan en sus pensamientos, sus sentimientos, sus aspiraciones; en una palabra, en todas sus funciones psíquicas.         

En sintonía con la escalada de la Administración Trump, apenas transcurridos 5 meses y 21 días del agresivo acto político-militar de EE. UU., se registraron dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 de intensidad, en la escala de Richter, que sacudieron los estados Trujillo, Carabobo, Yaracuy, Aragua y Miranda, con mayores daños humanos y materiales localizados en Caracas y el estado de La Guaira. El sismo de mayor intensidad en la historia que se ha registrado desde que se emplean los sismógrafos de precisión fue el que, en 1958, afectó las zonas de las Islas Kuriles de Rusia, que alcanzó una gradación de 8.7. El sismo en Venezuela del 29 de julio de 1967 tuvo una magnitud entre 6.5 y 6.7 grados en la escala de Richter, con saldo de 300 muertos y 2.000 heridos y daños materiales de consideración.    

En 1755, el estudio de los sismogramas del sismo que asoló Lisboa indicó que su magnitud alcanzó el grado 9 en la escala del físico sismólogo norteamericano Charles Francis Richter. El sismo en Marruecos, el 29 de febrero de 1960, causó la destrucción total de la ciudad de Agadir, situada en la costa atlántica, con una moderada magnitud de 5.9; pero, debido a que el epicentro se encontraba muy próximo a su superficie, sus efectos fueron devastadores. El deceso de personas alcanzó la cifra de 15.000.  

Ubicada entre las placas tectónicas del Caribe y la placa sudamericana está Venezuela 

Según el ingeniero estructural en materia civil y ambiental, Joseph Gerber, en un ensayo sobre la vulnerabilidad de la infraestructura urbana del estado La Guaira, afirma que la franja costera de esta entidad venezolana está constituida por un entorno geológico complejo, cuyo origen responde a la interacción de procesos tectónicos, sedimentarios y climáticos a lo largo de miles de años. A esta base natural se suman factores humanos recientes, como la falta de mantenimiento estructural y la exposición al ambiente marino, que han incrementado significativamente su vulnerabilidad. En la tragedia de La Guaira en 1999, las copiosas lluvias generaron flujos de detritos que arrastraron grandes volúmenes de material hacia la costa. Como resultado, el subsuelo actual presenta una estratigrafía altamente heterogénea, con pocas capas consolidadas y propiedades mecánicas variables.                 

Los dos sismos ocurridos el 24 de junio de 2026 en Venezuela presentaron perceptibilidad en personas que se encontraban en ambientes familiares y comunitarios en todos los pisos de los edificios, casas, etcétera, cuando de pronto (a las 6:10 p.m.) detectaron sacudidas, crujidos y caídas de paredes, caídas de objetos, oscilación de puertas, rotura de vidrios, rotura de aleros y tejados débiles, movimientos de objetos colgados en las paredes y los techos, resquebrajamientos de paredes, derrumbes de edificios y casas, tintineos de vidrios y vajillas. Todo esto generó un pánico que se percibió durante la duración y la dirección del fenómeno telúrico.         

Más vale no pensar que algunos sismos sean producto de ciertas actividades humanas: construcción de grandes embalses, explosiones nucleares subterráneas, inyección de aguas en subsuelo, etcétera, y otros que pudieran darse artificialmente. Los que pudieran darse artificialmente con la técnica conocida como prospección sísmica, que es la utilizada ampliamente en la búsqueda de hidrocarburos, de minerales y en el estudio de la estructura y resistencia del subsuelo para la construcción de grandes obras de ingeniería. 

Hecha esta salvedad, es necesario extremar la alerta sin demonizar lo que se ha llamado normas de construcción antisísmica. Las construcciones de buena calidad que resistan lo más posible la acción de las ondas sísmicas y la construcción siempre en suelos lo más firmes posible, evitando zonas de aluviones, grandes pendientes y suelos con importantes filtraciones de agua. Las zonas habitadas deben localizarse lo más lejos posible de fallas activas. La Guaira ha sido sometida a destrucción por varios deslaves, deslizamientos de tierras e inundaciones ocurridas el 15 de diciembre de 1999 (tragedia de Vargas) y recientemente por los 2 sismos del pasado miércoles 24 de junio de 2026.     

Al redactar este comentario, valió tomar en cuenta la conocida frase pronunciada por nuestro Libertador Simón Bolívar el 26 de marzo de 1812 en la plaza de San Jacinto de Caracas, ciudad que acaba de sufrir un duro terremoto: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". El terremoto destruyó gran parte de Caracas. El clero pro España de la época interpretó que el fenómeno telúrico era un castigo de Dios por haberse rebelado contra el imperio español, haciendo confundir la superstición por la religión; a lo que Bolívar replicó: "El proyecto independentista seguirá adelante sin obstáculos". Este llamado de Bolívar a no rendirse ante las adversidades sigue siendo el legado que el pueblo adoptó para resistir y vencer, porque Venezuela sigue estando en el ojo de la tormenta. Por ello, rendirse no va con Venezuela ni ante la trastada militar y política del imperialismo estadounidense ni ante el infortunio de la naturaleza.