Pueblo afrontan la adversidad con unión en campamento de La Guaira
Autoridades de Cultura brindan apoyo en el refugio temporal Simoncito Carlos Fiol
01/07/26.- A una semana del doble terremoto, el Campamento Transitorio Simoncito Carlos Fiol, ubicado en Marapa Marina, Catia La Mar, estado La Guaira, se ha transformado en testimonio vivo de superación. El espíritu guaireño, caracterizado por su actitud positiva ante la adversidad, marca el pulso de participación en jornadas en las que la emergencia se afronta con la organización.
Desde las primeras horas de la mañana, la vida se abre paso: los niños juegan y corren por las áreas verdes, una dinámica que brinda un aire de normalidad al recinto en medio de la contingencia. Mientras tanto, las familias se instalan en los salones de clases transformados en hogares temporales, para afrontar juntos la dinámica sobrevenida tras los movimientos sísmicos del pasado 24 de junio, con el acompañamiento de autoridades del Estado.
La comunidad asume el control de la contingencia tras el desalojo de más de 535 personas de seis torres residenciales que quedaron inhabitables en Marapa Marina. César Blanco, vocero vecinal, relató que lograron evacuar a tiempo gracias a un mensaje de alerta en su celular. En su caso, pudo salvar a su madre y a un familiar de 76 años.
Tras la decisión de refugiarse en el centro educativo, que hoy funciona como campamento temporal, prevalecen la cohesión y la cooperación. “Esa organización del Poder Popular nos ha permitido tener el control y la organización dentro del campamento”, refirió Blanco, quien indicó que la emergencia actual es una prueba, como guaireños y venezolanos, para seguir saliendo adelante, reseña nota de prensa del Ministerio para Cultura.
Por su parte, José Gamboa recordó el colapso de paredes e implosión de tanques en una de las torres, una emergencia que afrontó junto a sus vecinos para facilitar el desalojo. Agradeció, además, la atención integral recibida y el apoyo demostrado dentro de la comunidad en medio del lógico temor que aún persiste por las réplicas y las recientes lluvias registradas en el estado.
Testimonios de organización y fe
En medio de la emergencia, la organización de los habitantes de Marapa Marina es su mayor fortaleza. Tras el doblete sísmico, decidieron refugiarse en el colegio y definir un esquema organizativo para asegurar una atención efectiva. “Como comunidad organizada, nos instalamos, creamos nuestra estructura”, relató Belkis Fuenmayor, residente del sector.
Respaldo institucional
Para dignificar las condiciones del campamento, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de su titular, Raúl Cazal; la viceministra de Cultura, Gabriela Simoza; y la viceministra de Fomento de la Economía Cultural, Rosario Soto; entregó una importante dotación que incluyó electrodomésticos, carpas, pipotes, estantes, papeleras, juguetes e iluminación, entre otros, para todo el complejo.
Este esfuerzo se complementa con el apoyo vecinal de las comunidades de Las Marinas y Santa Cruz. En paralelo, el arquitecto Freddy Bustillo dio acompañamiento técnico junto a José Antonio Palma, director de la Comisión Presidencial de Refugios Dignos (Copredig), y el almirante Ashraf Suleimán Gutiérrez, para revisar las condiciones de habitabilidad de la zona.
Al llegar la noche, el ambiente de tensión se transformó por completo. Bajo el cielo de Catia la Mar, los habitantes se congregaron en los espacios abiertos del Simoncito para ver juntos la transmisión del Mundial de Fútbol, un momento para hacer una pausa y ayudar a drenar el estrés vivido en la última semana.
Entre goles y conversaciones que abren un espacio de distensión en medio de la coyuntura, la jornada cerró como una demostración de que, incluso en la contingencia, la comunidad resiste, se abraza y se niega a perder la esperanza.
Esa articulación ha facilitado la canalización de las donaciones particulares y de la asistencia recibida por el Estado venezolano, a través de brigadas voluntarias en salud, alimentación, logística, aseo, atención social, entre otras áreas. La labor conjunta entre el Poder Popular e instituciones públicas, de acuerdo con Fuenmayor, ayudó a garantizar en tiempo récord servicios como lavandería y una planta potabilizadora.
Esta guaireña dejó un conmovedor mensaje de fe, al asegurar que, aunque la comunidad está muy golpeada emocionalmente, se mantiene fortalecida y motivada para salir adelante: “Tenemos que reponernos, tenemos que levantarnos. El guaireño es así, es altamente positivo. Nosotros estamos ya viniendo de una situación similar (el deslave vivido en 1999) y La Guaira se recuperó por completo. ¿Qué pasó esto? Duele, pero vamos para adelante”.
Además de la organización efectiva, el cuidado mutuo sostiene el día a día en el refugio. Penélope Alvarado, estudiante de cuarto año de enfermería y residente afectada de la Torre B, lidera la contención sanitaria al coordinar la enfermería del Simoncito ubicado en el complejo.
Alvarado atiende de forma permanente a unos 25 adultos mayores hipertensos y canaliza los tratamientos crónicos de sus propios vecinos. Así, permanece firme en la primera línea de atención como una forma de sostenerse a sí misma mientras ayuda a quienes rodean su entorno.
CIUDAD CCS
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