La vida post terremoto sostenida por la solidaridad
Relatos de vida en algunas zonas de Caracas revelan el valor del tiempo y de las cosas
01/07/26.- Berlis contó que el extraño ruido que causaba el terremoto del 24 de junio, provenía del choque entre los edificios cercanos. Su residencia era un inmueble de ocho niveles, ubicado entre dos rascacielos de 20 pisos, y el movimiento provocó una fricción que generó un sonido ensordecedor. “Era como un abejorro, un taladro, un sonido terrible”, dijo, producido por los mismos edificios.“Mi hijo se encontraba solo en el apartamento. Le gritamos con deseperación, que saliera, que bajara. Fue una cosa horrible”.
Leonardo Padilla, de 13 años e hijo de Berlis, contó que todo ocurrió muy rápido mientras jugaba en su computadora,“Cuando me di la vuelta para buscar a mi gato, me paré para ir por él y una vitrina con libros que se encontraba detrás de mí, cayó hacia adelante. Si no me hubiera movido en ese instante, yo no estaría aquí”.
Actualmente, esta familia pernocta entre el estado de alerta normal que surge después de un evento telúrico, en la Plaza Panteón. Junto a ellos, alrededor de unas 500 personas, esperan poder regresar a sus hogares tras las inspecciones graduales que se van dando en la capital, edificio por edificio, y así comenzar una reconstrucción de la tranquilidad de los días.
El campamento improvisado, está compuesto por familias de otras partes de la capital, como es el caso de Aide Capoto, procedente del sector La Dolorita (Petare), quien narró otra realidad: la pérdida total de su vivienda. Sus palabras dibujan la grieta entre quienes sueñan con volver y quienes deben empezar desde cero.
Pero no están solos. Ademas de la carpa de acopio, está la firmeza de aquellos hombres que juraron proteger a un pueblo, el resguardo diurno y nocturno se encuentra a cargo de los funcionarios policiales en esa plaza. En estas contingencias, no se descartan situaciones desagradables de añadidura, como la que ocurrió una de esas noches, cuando personas sin escrúpulos intentaron hurtar los insumos que con tanto esfuerzo se habían recolectado para los afectados.
"Con rabia, el día lunes, agredieron bruscamente a un funcionario luego de que intentaran robar los insumos protegidos, y en lo que escuchamos sonidos extraños inmediatamente todas nosotras nos levantamos a apoyar al policía y le caímos encima". contó la comunidad.
¿Regreso a casa o desalojo total?
Llevaban días acampando en la plaza cuando apareció la ayuda gubernamental, y es que las acciones prioritarias en La Guaira, San Bernardino, El Paraíso, coparon las responsabilidades de las autoridades, pero no demoraron en hacer frente a las situaciones de pernocta en las distintas plazas de Caracas. Hay una organización del pueblo totalmente palpable.
Nahum Fernández, jefe de gobierno de Distrito Capital, se presentó como garante de protección. "Recibimos dotaciones de insumos para poder descansar: carpas, cobijas, colchonetas y baños portátiles”, contaron los afectados.
No ocultaban el agradecimiento por la atención recibida. Para muchas familias, esa asistencia fue el primer respiro de calma desde el terremoto que obligó a desalojar sus hogares.
No todo, sin embargo, ha sido oscuridad. La alcaldía de Caracas y los Bomberos, cuya actuación fue descrita por testigos como diligente y oportuna, anunciaron que, en la brevedad posible, las personas podrían retornar a sus viviendas. El anuncio desató euforia en la plaza: abrazos, y plegarias entre quienes esperaban una solución inmediata.
Las autoridades aseguraron que ninguna familia quedará en la calle. Aun así, en el campamento se multiplicaron las preguntas: ¿a dónde nos reubicarán? ¿Cuánto tiempo durará la espera? ¿Podrá recuperarse nuestra vida cotidiana? En las conversaciones se mezclan el optimismo por las promesas oficiales y la desconfianza forjada por procesos de reubicación anteriores que, según algunos vecinos, se prolongaron más allá de lo razonable.
Es menester decir que la población de los alrededores ha colaborado de una manera inmediata y voluntaria con los que esperan por las evaluciones de vivienda, comidas e hidratación no han hecho falta en ningun lugar de campamento que hace vida en la Plaza Panteón. Han sostenido desde el día del evento la solidaridad organizada. Sin embargo, para estos momentos están solicitando insumos pediátricos, y prendas para bebés de multiples tallas.
La reflexión es que la vida puede cambiar en tan solo segundos. Y que la solidaridad mundial con Venezuela no ha hecho distinción política, ni de lazos diplomáticos. Hemos visto al mundo ser uno solo con el país.
CARLOS CARRASCO / CIUDAD CCS
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