Historia viva | Fútbol y el Mundial de paz
Por Aldemaro Barrios Romero
17/06/2026.- Mientras Israel le cae a bombazos al Líbano, violentando fronteras, soberanía y principios humanitarios internacionales, el presidente de EE. UU. vuelve a estirar la goma de un acuerdo con Irán para el cese de hostilidades en el estrecho de Ormuz con una celebración extraña: el triunfo del juego entre la selección estadounidense sobre un Paraguay disminuido y entregado a una derrota, como se ha entregado su gobierno al Departamento de Estado, especialmente después de la ratificación del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) por el Congreso paraguayo, un convenio que permite el ingreso temporal de tropas estadounidenses, civiles y contratistas, otorgándoles inmunidad jurídica y exenciones fiscales en territorio “soberano” paraguayo.
Ya no escuchamos en La Candelaria, en Caracas, las ruidosas celebraciones de los juegos en las tascas, que tienen que conformarse con repetir juegos viejos para alegrar medianamente el ambiente; solo 40 partidos de los 104 encuentros serán transmitidos en señal abierta por una televisora privada en Venezuela.
En Bogotá se restringieron las transmisiones públicas del Mundial solo los días 17, 23 y 27 de junio, cuando la selección colombiana jugará contra Uzbekistán, República Democrática del Congo y Portugal, respectivamente. Los fans de la capital colombiana podrán descargar sus alegrías o frustraciones sociales y políticas en los parques El Tunal y Fontanar del Río en la ciudad principal. En tanto, el balotaje para las elecciones presidenciales previsto para el 21 de junio sigue su curso en medio de tiranteces, chantajes, extorsiones y trampas del uribismo, que está apostando miles de millones de dólares de lavanderías abiertas para limpiar los trapos sucios del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella y tratar de ganar aun con provocaciones y alteraciones en el sistema electoral, mientras que el candidato Cepeda insiste en el abordaje y consolidación de la paz en Colombia.
En Bolivia, la crisis social no encuentra ruta de solución en tanto se cierran las vías para un desenlace provechoso para la paz en La Paz con Paz, el presidente; nadie en las trancas bolivianas pone atención a uno de los campeonatos más criticados hasta ahora por las medidas especulativas y restrictivas de la FIFA, que hasta algunos locales públicos en México se han salido del juego comercial por las imposiciones del pulpo comercial del fútbol mundial: cobro de derechos de transmisión.
En México, una de las sedes de este Mundial y donde el fútbol es de las disciplinas deportivas que más fanáticos atrae, las estadísticas indican la clara ausencia de hinchas en los estadios, dado los elevados costos de las entradas, cuyos precios oscilan entre 66 y 75 dólares en categorías económicas, mientras que el resto oscila entre 1.500 y hasta 10 mil dólares, por lo que se prevé que el campeonato será visto en compañía de familiares y amigos desde la comodidad de sus casas, por cuanto algunas televisoras de canal abierto transmitirán algunos partidos de la contienda. La crítica de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a estos precios fue la gota que derramó el vaso de la diatriba.
En fin, el campeonato que resulta una catarsis para algunos países como Irán, hostilizados hasta el extremo del intento de bloquear el ingreso del equipo persa a Estados Unidos para plantar su soberanía deportiva en el Campeonato Mundial de Fútbol 2026. La pelota es redonda, inesperada y amistosa, como las resoluciones de los pueblos en la consecución de sus derechos para vivir en paz.
Etiquetas
Compartir















