China acusa a EEUU de vetar a tres firmas de genómica por Xinjiang
Beijing rechaza acusaciones en un nuevo choque comercial que rebasa la disputa arancelaria
30/10/26.- China condenó la inclusión de tres empresas de su sector genómico en la lista estadounidense de restricciones comerciales por presuntos vínculos con el trabajo forzoso en Xinjiang. La decisión abre otro frente en la confrontación económica entre las dos potencias: mientras Washington sostiene que busca impedir la entrada de productos vinculados con abusos laborales, Beijing denuncia el uso de los derechos humanos como instrumento de presión y proteccionismo.
Asimismo el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EEUU) anunció el 28 de octubre la incorporación de BGI Genomics, MGI Tech y Shenzhen BGI Technology (identificada también como BGI Group) a la lista de la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur, conocida como UFLPA.
Segun la información publicada por Prensalatina, las restricciones entraron en vigor el 29 de octubre y permiten bloquear sus mercancías salvo que los importadores demuestren, conforme a los requisitos legales estadounidenses, que no fueron producidas con trabajo forzoso.
El Ministerio de Comercio chino rechazó las acusaciones y afirmó, según el comunicado que motiva esta controversia, que en el país no existe trabajo forzoso y que los trabajadores de los distintos grupos étnicos de Xinjiang tienen sus derechos protegidos por la ley. La cartera calificó las medidas de infundadas, acusó a Washington de intimidar a las empresas chinas y advirtió que adoptará las acciones necesarias para defender sus intereses.
Más allá de los aranceles
La medida no constituye un nuevo arancel. Su alcance es distinto: en lugar de encarecer las importaciones mediante un impuesto, restringe su entrada al mercado estadounidense. La UFLPA establece una presunción refutable de trabajo forzoso para los bienes producidos total o parcialmente en Xinjiang o por las entidades incluidas en su lista. Corresponde al importador presentar pruebas claras y convincentes para superar esa presunción.
#China condenó hoy la decisión de EE.UU. de incluir a tres entidades chinas en la lista de la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur y rechazó las acusaciones sobre #Xinjiang El Ministerio de Comercio chino afirmó que en el país no existe trabajo forzoso Detalles🔗 https://t.co/n6U42p7cFF
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La diferencia es decisiva para las empresas afectadas. Un gravamen permite seguir vendiendo, aunque con mayores costos; una restricción de importación puede cerrar el acceso al mercado si no se cumplen las condiciones exigidas por las autoridades aduaneras. En este caso, la disputa comercial se desplaza del precio de las mercancías a la posibilidad misma de comercializarlas en Estados Unidos.
El episodio ocurre pese a la tregua comercial que Washington y Beijing acordaron extender hasta comienzos de enero. Esa pausa no ha resuelto las diferencias sobre restricciones a las exportaciones de alta tecnología, acceso a tierras raras y otras áreas sensibles de la relación económica. La incorporación de las tres compañías muestra los límites de una distensión arancelaria que convive con nuevas barreras sectoriales.
Genética, vigilancia y acusaciones
Según el Departamento de Seguridad Nacional, BGI Group y BGI Genomics realizan pruebas genéticas en Xinjiang y colaboran con las autoridades regionales en actividades que Washington vincula con el reclutamiento, traslado o recepción de personas sometidas a trabajo forzoso. El organismo atribuye a MGI Tech el suministro de equipos y apoyo para esas pruebas. Se trata de señalamientos de las autoridades estadounidenses, rechazados por las compañías.
Así, la decisión conecta tres ámbitos de la confrontación bilateral: derechos laborales, vigilancia de minorías y competencia biotecnológica. Washington presenta las restricciones como una herramienta para impedir vínculos comerciales con el trabajo forzoso; Beijing las interpreta como un mecanismo para contener a sus empresas bajo una justificación política.
Las tres firmas niegan participar en cualquier forma de trabajo forzoso. Esa negativa y la posición del Gobierno chino no eliminan las restricciones: bajo el mecanismo estadounidense, la posibilidad de introducir sus productos depende de que los importadores satisfagan los requisitos probatorios de la ley.
Beijing denuncia presión
En su respuesta, el Ministerio de Comercio chino sostuvo que Washington utiliza las acusaciones sobre Xinjiang para aplicar políticas proteccionistas unilaterales. También recordó que Beijing ya había presentado protestas formales y adoptadas contramedidas ante incorporaciones anteriores de empresas chinas a la misma lista.
La cartera denunció, además, otras restricciones estadounidenses contra una empresa del sector biomédico y tecnológico, que consideró contrarias a los consensos alcanzados por los presidentes de ambos países. El texto proporcionado no identifica esa compañía ni detalla las nuevas medidas, por lo que ese señalamiento no permite establecer el alcance de un eventual segundo conflicto.
China exige el cese de las presiones contra sus empresas, pero el comunicado no precisa qué respuesta adoptará ante esta última decisión. Por ahora, el efecto concreto es la aplicación de una nueva barrera de acceso al mercado estadounidense para tres compañías vinculadas a la genómica, incluso mientras ambos gobiernos mantienen abierta una tregua en el frente comercial.
CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDADCCS
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