Image

Punto y seguimos | ¿Por qué tengo que pagar en dólares?


Por Mariel Carrillo García 

27/10/2026.- El sector automotriz se ha dinamizado. En el mercado se observa la apertura de concesionarios y la llegada de nuevas marcas, especialmente de Asia. No solo vehículos viejos circulan por las autopistas caraqueñas. Se realizan incluso festivales de venta de carros, llenos de gente. Allí hasta se cierran tratos, a pesar de las evidentes violaciones a la legislación nacional, pues prácticamente obligan al consumidor a pagar en moneda extranjera. 

Nadie me lo contó. En los stands de diferentes marcas se repetía el modus operandi. Precio del vehículo en dólares, que se puede pagar de contado o usar algún plan de financiación, cuyas cuotas (a menos que el financiamiento sea a través de la banca nacional), al igual que la totalidad, si es al contado, solo las aceptan en divisas. “Te acepto de todo, efectivo, Binance, Zelle, transferencia de banco extranjero, USDT, como quieras”, indicó una vendedora. “Todo menos la moneda oficial y de curso legal de este país, por lo visto”, respondí. Silencio absoluto y desaparición de la sonrisa. 

La Constitución Nacional, en su artículo 318, y la Ley del Banco Central indican que la moneda oficial de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar. El artículo 128 de la Ley del BCV permite que se pacten precios en moneda extranjera, pero estos pueden y deben cancelarse en bolívares equivalentes al tipo oficial vigente (con la excepción de un acuerdo mutuo expresado y acordado por ambas partes). El Convenio Cambiario N.° 1 de 2018 permite que se acuerden precios en dólares, pero el acreedor no puede exigir ni obligar al pago de ningún producto en divisas.

El negocio de compra y venta de vehículos es uno de los más lesivos para el consumidor nacional. En primer lugar, los precios de los productos superan ampliamente sus equivalentes en el mercado regional, es decir, no se paga aproximadamente lo mismo que en cualquier otro país de la región por un vehículo de una misma gama y características técnicas. Por ejemplo, las SUV más económicas (motores pequeños de 1.5 y 4 cilindros) oscilan entre los 14.000 y los 22.000 U$ a nivel continental para un 0 km. En Venezuela, el más económico de ese estándar se ubica entre los 25.000 U$ y los 38.000 U$, dependiendo de la marca. Los vendedores aludirán al peso de los impuestos, costos de transporte en el país y otros, pero lo cierto es que ni la suma de todos estos factores justifica diferencias de hasta el 60% del valor que cancela el comprador.  

En segundo lugar, la obligación de facto de pago en divisas. Además de lo ya citado, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) prohíbe el condicionamiento de venta. Los concesionarios no pueden alegar que solo hay disponibilidad si se paga en dólares, o negarse a vender si decides pagar en bolívares. La imposibilidad de pagar en moneda nacional es simplemente ilegal. Y se está permitiendo y naturalizando de una manera que indigna. 

Si los ciudadanos permitimos que nos violenten de esta manera, sin siquiera reaccionar, ¿qué nos espera? Porque no son solo los vehículos cero kilómetros…