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Psicosoma | Comunidad Magdala

Por Rosa Anca 

Aquí no hay viejos/ solo nos llegó la tarde/viejo es el Mar y se agiganta,/viejo es el Sol y nos calienta,/vieja es la Luna y nos alumbra,/ vieja es la Tierra y nos da vida,/viejo es el Amor/ y nos alienta/ Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde... Mario Benedetti

No te rindas, por favor no cedas,/aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,/ aunque el sol se esconda/ y se calle el viento, /aún hay fuego en tu alma,/ aún hay vida en tus sueños.

Mario Benedetti


 

                        

Magdala, deriva de la palabra hebrea y aramea Migdal, que significa torre, fortaleza o lugar elevado, de ese sitio procedía María Magdalena, cuyo nombre significa María de Magdala; élla vivió en el puerto pesquero y comercial ubicado en la costa occidental del Mar de Galilea. Los Evangelios mencionan que élla y otras mujeres adineradas ayudaban a financiar el Ministerio de Jesús. María Magdalena vivía en un puerto comercial tan rico que apoyó a Jesús al conocerlo y dejó su vida rica para ser su discípula y compañera. 

Desde que escuché el nombre Magdala quedé prendada del sonido extraño, antiguo, profundo y pétreo.

La primera vez que fuimos al Hogar Magdala con el grupo teatral a presentar la obra: Única mirando al mar del escritor costarricense Fernando Contreras Castro, fue en el mes de mayo, al sector de Bello Horizonte, un espacio a 1,100 m.s.n.m. habitada por residentes de la tercera edad. Se respiraba calma, serenidad en un ambiente fresco de una mañana.

Luego fue tan cálido y lleno de bullicio con las intervenciones del público residente al presentar la obra. Sus atenciones, risas y alegrías sumaron a mi curiosidad para acudir más adelante y poder compartir con las Artes. 

Recordaba mis actividades en las comunidades geriátricas en Venezuela y en el centro geriátrico Emma de Costa Rica.

Las comunidades geriátricas tienen un halo particular de mundos invisibles interactuantes, con una porosidad imperceptible al tránsito diario hacia la desaparición física, de una muerte lenta que se visibilizan con enfermedades crónicas, deterioro cognitivo, memorias estancadas, con algunos encamados, ótros en sillas de ruedas, con medicinas infalibles y; lo que más les animaban son las actividades recreativas, ejercicios físicos adecuados y de respiración como la terapia ocupacional y psicológica.

El cultivo de actividades recreativas los motiva a prestar atención, desde el festejo de sus cumpleaños, del abrazo repitiendo sus nombres, leerles cuentos, poesía, pintar, bailar para mantenerles en actividad con festejos mes a mes con las fechas festivas del calendario.

Estamos en pleno desarrollo del taller de lecturas de cuentos y poesía. Estimulación creativa para residentes del Hogar Magdala, con las psicólogas y artistas, Jenny Zúñiga Madrigal y Rosa Anca Huamani con el objetivo principal de ofrecer un espacio terapéutico, cultural y de socialización que promueva el bienestar emocional de los residentes, a través de lecturas y la creación poética colectiva.

Pretendemos estimular la memoria cognitiva y afectiva mediante detonantes sensoriales, como la música, aromas, aceites sutiles y materiales.

Fomentamos la autoestima, empatía, importancia y validación de sus historias de vida y experiencias individuales como el mejorar la motivación, motricidad y expresión verbal, escrita en un entorno seguro y libre de frustraciones.

Según el poeta T. S. Eliot, que nos ofrece una de las reflexiones mas crudas, lúcidas y espirituales sobre el envejecimiento, detallando lo que él llama ´´Los dones reservados para la vejez´´: La fricción fría del sentido que expira (la pérdida gradual de los sentidos físicos y de la ilusión del mundo). 

La impotencia consciente de la rabia (la frustración de ver la necedad humana sin poder hacer nada por cambiarla)

El dolor desgarrador del remordimiento (el peso de revivir el pasado y descubrir motivos ocultos o daños causados a ótros).

Es inevitable el paso del tiempo en el cuerpo, mente, espíritu a nivel indiviual como en la sociedad y, esto se nota más cuando nuestra sociedad occidental valora a la juventud productiva, su belleza eterna y desprecia a la vejez, experiencia y sabiduria y se les arrincona, recluye ´´olvida´´ en una habitación o comunidad geriátrica. El común denominador aparte del desgaste físico en la vejez es la soledad y abandono. La metamorfosis de ser productivo e independiente para ser dependientes es abismal y traumático. Siempre repiten, que no quieren molestar, estorbar a la familia y callan al ser ninguneados y muchos prefieren ´´dormir´´ rápido sin sufrimiento.

Al estar en contacto con las personas mayores recluídas aprendemos que la vida es hoy ,sin tantos planes o proyectos, y que la vida es única y en el buen sentido, deberíamos ser egoistas para preservar la salud física y mental , del principio del amor a si mismo, estima personal o amor propio, que es el motor, la pasión de vivir y amar la vida. 

Las distintas fases de la vida, la pasamos en una especie de metamorfosis y es el amor al ser humano un logro que nos trasciende y en esa convivencia consigo mismo y seres que nos habitan logramos conectar en ese proceso de atravesar el camino de la vida hasta una senectud sensible y amorosa. 

Padecemos una especie de subdesarrollo emocional que nos impulsa a ciertas conductas autodestructivas, tanto en nuestra vida pública como en laprivada.

Nos urge encontrar un camino que nos permita hallar una manera de ser mas sanos, y ese camino está intimamente relacionado con el amor y la espiritualidad. El amor es el mejor símbolo de la salud del hombre, es todo lo opuesto a la agresión , del miedo y de la paranoia, que a su vez representan la patología que nos desune. Claudio Naranjo