Caraqueñidad | Casi un siglo más tarde, Juan Vené cambió de estadio
Por Luis Martín
03/10/2026.- Cuando uno se refiere a Armando Naranjo (+), Jesús Cova y Julio Barazarte como dignos representantes del periodismo deportivo, y se desborda en elogios hacia sus respectivas carreras profesionales —de indiscutible ética y solvencia—, necesariamente hay que hacer la parada obligatoria que demanda la historia de las letras, del periodismo, de la investigación, del deporte y del beisbol. Y es que allí se desliza por méritos propios, y por rigurosa cronología, el nombre de José Rafael Machado Yánez, mejor conocido en el mundo de la pelota como Juan Vené, seudónimo referencial y afectivo de su patria, Venezuela.
El pasado 10 de enero apagó 97 velitas en su último cumpleaños. Lamentablemente, el pasado 15 de septiembre de 2026 cerró su actuación en el diamante terrenal. Fue un juego de muchos innings y de indescifrables jugadas que siempre apuntaron a la transparencia y a la defensa de sus, muchas veces, controvertidos criterios. Ahora se encuentra cubriendo encuentros más importantes en otros planos.
Se marchó pleno de lucidez, con su indoblegable carácter y con el respeto y reconocimiento ganados a pulso en todo el continente por su innegable bagaje periodístico. Fue, es y será el escritor del beisbol. Punto. Lo único que antepuso a su pasión profesional fueron sus hijos, su nieta y su esposa Barbarita.
Crítica estéril
Muchos aficionados al beisbol —con o sin el conocimiento debido acerca de tan compleja disciplina deportiva— y algunos peloteros se enfrentaron a las opiniones y criterios del versado periodista, quien, respaldado en su longeva e intachable trayectoria, se ganó el derecho a voto permanente para la elección al Salón de la Fama de Cooperstown.
Juan Vené era férreo y frontal con sus opiniones. Sin embargo, por más vueltas que le dé la crítica, la suya no era más que una planilla entre cientas. Que era influyente, seguro que sí, pero se trataba de su visión frente a los hechos, mientras que los peloteros aspirantes al templo de los eternos tienen que labrar su boleto con el bate, el guante y su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego.
Posiblemente, su escepticismo inicial respecto a la enfermedad de Andrés Galarraga sea un lunar en sus veredictos. A nadie le agradó aquella diatriba. Aun así, analizado en frío, eso no influyó más allá de su opinión, al igual que ocurrió con otros peloteros que para muchos debían estar y para otros no. Eso es harina de otro costal. Él se marchó con sus criterios y sentencias bien definidas y argumentadas.
Tsunami periodístico
Corrían los días de la fase final del gomecismo cuando vio la luz por primera vez, en Caracas, este viajero casi centenario. Aquella ciudad de su infancia pertenecía a una Venezuela aún semirrural. Justo una semana después de su nacimiento se registró en Cumaná uno de los sismos más fuertes y peligrosos que hayan afectado a nuestra región oriental. Tanto así que varias fuentes informativas de la época reseñaron un tsunami con olas de hasta cinco metros de altura, el cual añadió terror y daños materiales a la devastación inicial del movimiento telúrico. Por supuesto, nada parecido en consecuencias al ocurrido el pasado 24 de junio, Día de San Juan.
Aquel año de 1929, además de registrar la caída de la Bolsa de Nueva York, vio partir a destacados venezolanos como los intelectuales Antonio José Calcaño y Lisandro Alvarado, el poeta Cruz Salmerón Acosta y el editor de El Cojo Ilustrado, Jesús María Herrera Irigoyen. Sin embargo, en una suerte de compensación histórica, mientras se presentaban al público obras emblemáticas como Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, y Memorias de Mamá Blanca, de Teresa de la Parra, nacían Fabricio Ojeda, Pedro León Zapata, José Vicente Rangel y Luis "Camaleón" García, todos ellos llamados a dejar una honda huella en la cultura nacional.
Juan Vené no se quedó atrás y, con su amor por el deporte —específicamente por el beisbol—, se convirtió en un referente obligatorio para todo seguidor de tan estratégica disciplina deportiva.
Capicúa 97-79
De sus 97 años de edad, Machado o Vené dedicó 79, de manera ininterrumpida, al ejercicio del periodismo. Inicialmente ejerció como cronista de diversas fuentes —incluidas la taurina, los sucesos locales, la cultura y la política— hasta que su pasión por la pelota lo asentó frente a la máquina de escribir para dedicarse de manera exclusiva al beisbol.
Su infancia por los predios de El Cortijo y Sarría marcó, sin duda, su devoción por la pelota. Las crónicas de aquellos días reseñan las caimaneras y las partidas legales que se jugaban en esa zona de Caracas, donde además se formaron grandes figuras como los integrantes de la dinastía Carrasquel, entre otras.
Por si fuera poco, el año de su nacimiento se celebró de manera oficial el primer juego entre Royal Criollos y Navegantes, que a la postre darían paso a los Leones del Caracas y los Navegantes del Magallanes. Fue el destino de un predestinado.
Desde que decidió plasmar en teclas lo investigado, estudiado y observado en el beisbol, en 1947, no cesó de producir alta literatura deportiva a través de columnas publicadas en diversos países como Venezuela, México y Estados Unidos, consolidando una carrera de casi ocho décadas en el periodismo beisbolero.
Una cifra capicúa: 97 años de vida y 79 de ejercicio periodístico. Iba enrumbado a más, pero el destino decidió que ya había consumido sus turnos legales y que el juego superaba los innings oficiales. De pronto, la lluvia suspendió el encuentro.
Respeto merecido
Orángel Balza, periodista de generaciones intermedias especializado en beisbol y deporte olímpico, no solo se confiesa admirador de Vené, sino que da fe del respeto que se ganó el veterano caraqueño en los escenarios de las Grandes Ligas y del beisbol en general, disciplina de la cual fue "investigador y gran promotor".
Balza expone que Vené contaba con palcos de trabajo reservados en los diversos estadios de las Mayores, los cuales eran respetados por todos los que cubren la fuente. Asegura que ese trato especial no lo obtuvo por la edad, sino por su manera de ejercer el oficio: sobre la base de la investigación, el respeto al lenguaje y a la fuente informativa, a los peloteros y a todos los que hacen vida en ese ambiente.
Señaló Balza:
Cuando no existía ninguna de las tecnologías actuales, salvo el lápiz y el papel, Juan Vené supo hilvanar con maestría la noticia, la crónica, la entrevista y la investigación. Es un referente obligatorio para todo aquel que desee entrar en contacto con el verdadero conocimiento de esta disciplina.
Agrega que Vené fue un personaje extraordinario, portador del estandarte de la responsabilidad y poseedor de un carácter controversial: "Con sus innovaciones de traer programas de Estados Unidos para transmitirlos en Venezuela semanalmente, además de su sagacidad y perspicacia (...) hizo que las generaciones subsiguientes del periodismo trataran de imitarlo en el buen sentido".
Rigor profesional y prolija producción
Con aquella apreciación coincide el historiador deportivo Javier González: "Su rigor profesional, su defensa del lenguaje correcto y su empeño en dignificar el oficio contribuyeron de manera significativa al desarrollo del periodismo de beisbol, en especial en América Latina".
Vené produjo y dio vida a programas semanales de televisión para la MLB como This week in baseball (Lo mejor de la semana), The pennant chase (Así va el beisbol), The headliners (La página deportiva) y El show del beisbol, entre otros.
González añade que Vené fue narrador de la CBS para 13 países y que realizó transmisiones diarias de los Yankees y los Mets desde Nueva York para México, Cuba y el sur de la Florida, trayectoria que se suma a su labor periodística en Venezuela y a su amplia obra beisbolera.
Cinco mil años de beisbol
Asegura el periodista deportivo Julio Barazarte que Vené construyó un verdadero legado para el beisbol mundial, pues además de ser especialista en MLB —con su derecho vitalicio a voto para el Salón de la Fama— investigó la expansión del deporte hacia escenarios asiáticos y europeos.
De la extensa obra firmada por Vené en columnas de prensa, revistas, producciones audiovisuales y transmisiones diarias, Barazarte destaca La historia de las series mundiales —con investigaciones que se remontan a 1868—, dividida en cuatro tomos, y "la más emblemática, quizás su obra maestra, como producto de su intachable metodología investigativa, es 5 mil años de beisbol". Agrega Barazarte que "todo aquel que quiera profundizar sus conocimientos de pelota debe leer esa joya del periodismo y de la historia deportiva".
El inquieto
Su hijo, el periodista Sergio Machado, señala en su obra El inquieto hombre del beisbol que el profundo amor de su padre por la pelota tuvo mucho que ver con su vivencia en aquella Caracas romántica, donde el deporte constituía parte neurálgica de la sociedad que acudía, entre otros espacios, al desaparecido estadio de Sarría.
William Argüello, expromesa del picheo doble A en aquella pelota de gran renombre, agrega que las inquietudes de Vené siempre se canalizaron en acciones concretas.
Juan Vené fue lanzador de varios equipos, entre ellos Doctores (UCV) y Guaicaipuro. A finales de los años sesenta y hasta comienzos de los ochenta organizó el Beisbol de las Estrellas de la Farándula, un espectáculo de alta convocatoria que recorrió Venezuela, Curazao y Estados Unidos con fines benéficos.
En sus ratos libres enseñaba beisbol menor y, dentro de ese mismo espíritu organizativo, impulsó el Festival Gastronómico, evento que reunía en destacados escenarios a personalidades de diversos ámbitos con los mejores chefs del momento.
Expone Argüello que, debido a su carácter adusto, Vené fue catalogado en diversas ocasiones como un cascarrabias, pero reconociéndolo siempre como un hombre justo. Algunos llegaron a imponerle varios apodos debido a la rigurosidad y la contundencia de sus decisiones.
El perfecto
Por su parte, Armando Bastardo, el lanzador derecho del MOP que ostenta uno de los tres juegos perfectos registrados en el beisbol venezolano —obtenido en 1971 en el estadio Chato Candela tras vencer 5-0 a Urbanos—, reconoce a Vené como uno de los grandes del periodismo del beisbol:
Aunque su vehemencia y su carácter le pone gente a favor y otros en contra, marcó suficiente trayectoria, ética, moral y respeto por lo que hizo y fue una autoridad, una referencia obligatoria por ser tan meticuloso, tan estudioso y aplicado, lo que le ganó su indiscutible lugar para elegir en el Salón de La Fama.
Reconocimiento sincero
Nos sumamos a este merecido reconocimiento, del mismo modo en que habría querido ofrecerlo el colega y hermano de la vida Octavio "Octano" Estrada (+), lamentablemente fallecido, quien lo admiraba por encima de cualquier diatriba.
Juan Vené hizo historia como miembro del Colegio Nacional de Periodistas, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, del Círculo de Periodistas Deportivos, del Sindicato de Locutores de México, de la Society for American Baseball Research, de la American Federation of Television and Radio Artists y del New York Press Club. Además, fue presidente fundador de International Baseball Media, Vené International Productions y Avisos Juan Vené. Participó activamente en seminarios de periodismo deportivo en diversas universidades, incluida la cátedra especializada de la UCV a mediados de los años ochenta.
Cosechó innumerables reconocimientos y creó el célebre galardón Guaicaipuro de Oro.
Los ampáyeres del mundo entero, de acuerdo con los designios inexorables de la vida, decretaron que el encuentro ha concluido. Noveno inning y chao. Gracias por el invaluable legado periodístico.
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