Xin Cháo | ¡Y en eso llegó Fidel!
Por Ángel M. Bastidas G.
Hemos tenido el inmenso privilegio
de tener como amigo al compañero
Fidel, quien nunca nos ha fallado.
Abdelaziz Buteflika

18/09/2026.- El 15 de septiembre de 1971 no es cualquier fecha para los pueblos vietnamita y cubano, porque aquella histórica y sorpresiva visita del gigante de poblada barba, el comandante Fidel Castro Ruz, a la heroica ciudad de Quảng Trị llenó de regocijo y aliento a los combatientes del Frente de Liberación Nacional (FLN) que se abrían paso de cara a la ciudad de Saigón. Ahí se atrincheraba para entonces la soldadesca gringa de Richard Nixon y el ejército títere al servicio de los invasores.
Y es que la Cuba fidelista está metida en el corazón de los rebeldes del mundo. Está en la calle Lý Thường Kiệt, que abre espacio a la plaza José Martí para simbolizar el agradecimiento del pueblo vietnamita por la solidaridad cubana. Ejemplos de ello son el imponente hotel Thắng Lợi ("Victoria"), hechura de manos cubanas, sobre las aguas de uno de los 18 lagos de Hanói, así como también un popular hospital de la capital hanoiense, igualmente factura de los hermanos de la isla caribeña, que hoy sigue asediada por el imperio del norte.
En la ruta Hồ Chí Minh
Fidel Castro fue el primer jefe de Estado en pisar tierra liberada del sur vietnamita ese 15 de septiembre de 1971, cuando lanzó aquel histórico discurso en la provincia de Quảng Trị. El cubano, trajeado de verde oliva, dio a conocer que un contingente de ingenieros cubanos se involucraría en la construcción de la legendaria ruta Hồ Chí Minh, de 16 mil kilómetros, que serviría de sendero entre ríos y montañas, y penetraría, además, territorios de Laos y Camboya. La intención era poder trasladar hacia el sur, en miles de camiones y blindados, soldados, armamentos, proyectiles, alimentos y medicina para el pueblo y los combatientes.
Tras los Acuerdos de Ginebra por la derrota de los franceses en Điện Biên Phủ (1954), el imperio yanqui conspiró para mantener dividido a Vietnam, separando al sur del norte, con la finalidad de crear una nueva colonia con una gigantesca fuerza militar y así evitar la influencia de Hanói. Por ello, el XV Pleno del Comité Central del Partido Comunista en su segundo mandato (1959) llamó a su militancia a prepararse para una inminente fase de la guerra, esta vez frente a Estados Unidos.
El Partido y las fuerzas del norte comprendieron que era necesario levantarse en masa como núcleo y fuerza armada, del mismo modo en que lo habían hecho frente a los japoneses y los franceses, para retomar el mandato en el sur, mientras que en el norte se construía el socialismo y se creaba una gran retaguardia de base revolucionaria.
En el mes de mayo de 1959 fue instaurado el Grupo 559, cuya primera fuerza estuvo conformada por los batallones 301 y 603. Ese grupo 301 estuvo a cargo del transporte por carreteras, mientras que el 603 era el encargado de asegurar el traslado, vía marítima, de armamento y personal para los combatientes de tierra firme, por la ruta del río Gianh y los senderos de Quảng Bình, moviéndose como simples grupos de pesca. El 23 de octubre de 1961, el Ministerio de Defensa ordenó la activación del Grupo 759 para la captura de todo tipo de transporte de navegación.
La Resolución del XV Pleno del Comité Central del Partido Comunista en el segundo mandato (1959) giró en torno a la misión de liberar el sur. Respondía a la necesidad urgente de movilizar al pueblo, que, con el Partido, acordó una pauta clave: utilizar la fuerza de las masas para el levantamiento general, con el contingente político como núcleo y las fuerzas armadas como apoyo, en aras de retomar la gobernanza. Mientras tanto, en el norte se construía el socialismo con esta estrategia, que servía de retaguardia y base revolucionaria del país. Todo el pueblo vietnamita asumía el objetivo común de lograr cohesionar las dos regiones y avanzar juntos hacia el socialismo. El sur no solo necesitaba apoyo moral, sino también armamento. Por eso, la fuerza de la retaguardia fue considerada un factor clave para lograr la victoria.
Por esa razón, inmediatamente después de la Resolución de la XV Conferencia del Comité Central del PCV, el Partido y el Tío Hồ decidieron crear una ruta de transporte táctica que uniera la retaguardia y el frente.
En aquel legendario viaje
A 55 años de aquella epopeya, los hijos del gigante de uniforme verde oliva continúan en la misma ruta Hồ Chí Minh, esta vez como asesores y supervisores en la construcción de una moderna infraestructura vial, donde la compañía cubana QCI (por sus siglas internacionales) tiene a su cargo un tramo de 82 km, entre Đà Nẵng y Thừa Thiên-Huế.
La llamada ruta Hồ Chí Minh llegó a penetrar por las montañas occidentales las selvas de Camboya y Laos, y también la costa este del Dragón en Ascenso (como acostumbran llamar al mapa vietnamita). Estos accesos contribuyeron a acorralar a la soldadesca yanqui y a las tropas mercenarias del sur.
La ruta por esas montañas parte de Cao Bằng, al noreste, y baja hasta la Cola del Dragón o extremo sur vietnamita (Cà Mau), tras recorrer 2.499 km, que incluye un ramal occidental que se interna por las montañas de Trường Sơn. Actualmente, se trata de una autopista moderna, apta para el turismo histórico y ecológico. Su recorrido toca lo más hondo del viajero que recuerde la dramática historia de la lucha de los pueblos vietnamita, laosiano y camboyano. En esa ruta, miles de vietnamitas entregaron sus vidas para la liberación nacional. Allí también cayeron hermanos cubanos que trabajaron para abrir senderos a las tropas libertarias del Tío Hồ y de Võ Nguyên Giáp.
Durante el acto del Partido de los Trabajadores de Vietnam, como se denominó inicialmente el Partido Comunista, Fidel informó a sus anfitriones que venía de la Conferencia Cumbre de Argelia, donde la delegación anamita encontró una gran solidaridad, como demostración del inmenso prestigio que tenía en el mundo el pueblo de Vietnam.
Al lado de los sucesores del Tío Hồ (Lê Duẩn, Trường Chinh y Phạm Văn Đồng), Fidel expresó que el pueblo cubano estaba dispuesto a participar en la reconstrucción de Vietnam:
Somos un país pequeño, somos un país pobre, pero, a pesar de eso, participaremos también en la reconstrucción de Vietnam (...) No importa que estemos distantes, no importa que allá sea de día y aquí de noche en este minuto; ¡eso quiere decir que siempre es de día en el campo de las ideas revolucionarias!
Fidel recordó también las sabias palabras del Tío Ho: "Mientras existan ríos y montañas, mientras queden hombres y mujeres, vencido el agresor yanqui, construiremos un Vietnam diez veces más hermoso", y agregó: "¡Fieles al recuerdo del querido Hồ Chí Minh, queremos participar en la reconstrucción de ese Vietnam más hermoso!".
Consultas:
Dai, L. C. (2015). Aquellos días en la meseta occidental. Editorial Thế Giới.
Nguyen, D. S. (2007). La ruta Truong Son. Editorial Thế Giới.
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