BORRADOR OJO Tan solo 39 segundos
"Crónica de relatos de vida post-terremoto" así se vivio Caracas durante el fenómeno
01/07/26.- Berlis explicó que el ruido provenía del choque entre los edificios cercanos. Su residencia era un inmueble de ocho pisos, ubicado entre dos rascacielos de 20 pisos, y el movimiento provocó una fricción que generó un sonido ensordecedor. “Era como un abejorro, un taladro, un sonido terrible”, dijo. También describió el estruendo como un “trrrrtatatata” producido por los mismos edificios.
“Mi hijo se encontraba solo en el apartamento. Le gritamos que saliera, que bajara, con desesperación. Fue una cosa horrible”.
Leonardo Padilla, de 13 años e hijo de Berlis, contó que todo ocurrió muy rápido mientras jugaba en su computadora.
“Cuando me di la vuelta para buscar a mi gato, me paré para ir por él y una vitrina con libros que se encontraba detrás de mí, cayó hacia adelante. Si no me hubiera movido en ese instante, yo no estaría aquí”.
Actualmente, esta familia pernocta entre la tensión que se vive en la Plaza Panteón. Como ellos, muchas otras familias esperan poder regresar a sus hogares y recuperar la tranquilidad de sus mañanas, acompañadas por el aroma del café que caracteriza al venezolano.

Berlis García, prima de Aide y madre de dos niños, recuerda la angustiosa experiencia que vivió durante el desastre. Aún impactada por lo ocurrido, asegura que ese día recibió una segunda oportunidad de vida.
“Yo iba llegando del hospital con mi hija. Luego nos devolvimos a comprar huevos, y yo digo que esos segundos que nos devolvimos nos salvaron la vida”.
Cuenta que, mientras se encontraba cerca de un edificio, vio a varias personas y trabajadores salir corriendo de una panadería. En ese momento pensó que podía tratarse de un incendio.
“Vimos que personas salían corriendo de una panadería, a lo que le digo a mi hija Aurora que se aparte ya que podría ser una explosión"

Por otra parte, con el ejemplo y la firmeza de aquellos hombres que juraron proteger a un pueblo, existen funcionarios públicos honorables que con orgullo resguardan la vida de más de 100 familias que pernoctan en la plaza, quienes con profunda gratitud, también están dispuestos a protegerlos, esto, a raíz de una lamentable situación que se produjo la noche del 29 de junio, cuando invasores sin escrúpulos intentaron robar los insumos que con tanto esfuerzo se habían recolectado para los afectados.
"Con rabia el día de ayer (Lunes 29) agredieron bruscamente contra un funcionario luego de que intentarán robar los insumos protegidos, y en lo que escuchamos sonidos extraños inmediatamente todas nosotras nos levantamos apoyar al policía y le caímos encima".
Así lo manifestó la comunidad, pero al final nunca dieron su brazo a torcer y con sus nombres en alto, defendieron los intereses de todos en la zona.

¿Regreso a casa o desalojo total?
Llevaban días acampando en la plaza cuando, entre la incertidumbre y el cansancio, apareció una mano que les dio algo parecido a alivio. Nahum Fernández, al frente de la gestión municipal, se presentó como garante de protección.
"Recibimos dotaciones de insumos para poder descansar: carpas, cobijas, colchonetas y baños portátiles”.
Contaron varios de los afectados, que no ocultaban el agradecimiento por la atención recibida. Para muchas familias, esa asistencia fue el primer respiro de calma desde el terremoto que obligó el desalojo de sus hogares.
No todo, sin embargo, ha sido oscuridad. La alcaldía de Caracas y los Bomberos —cuya actuación fue descrita por testigos como diligente y oportuna— anunciaron que, en la brevedad posible, las personas podrían retornar a sus viviendas. El anuncio desató euforia en la plaza: abrazos, y plegarias entre quienes esperaban una solución inmediata. Pero la alegría convivió con el miedo y la duda.

Berlis García, madrugadora y madre de dos, llegó junto a sus hijos desde la esquina de San Jacinto, en la avenida Fuerzas Armadas. Aide Capoto, procedente del sector La Dolorita (Petare), narró otra realidad: la pérdida total de su vivienda. Sus palabras dibujan la grieta entre quienes sueñan con volver y quienes deben empezar de cero.
Las autoridades aseguraron que ninguna familia quedará en la calle. Aun así, en el campamento se multiplicaron las preguntas: ¿a dónde nos reubicarán? ¿Cuánto tiempo durará la espera? ¿Podrá recuperarse nuestra vida cotidiana? En las conversaciones se mezclan el optimismo por las promesas oficiales y la desconfianza forjada por procesos de reubicación anteriores que, según algunos vecinos, se prolongaron más allá de lo razonable.

Finalmente, entre múltiples sensaciones y sentimientos encontrados, la población afectada que hace vida en la Plaza solicitan insumos pediátricos, y prendas para bebes de multiples tallas, debido a la lamentable situación que están viviendo infantes por el desastre del 24 de junio.
Esto nos deja un importante llamado a la reflexión, la vida puede cambiar en tan solo minutos o incluso segundos, y el mundo lo sabe, tanto que al enterarse de la gravedad de la situación, no dudaron en enviar apoyo a nuestra amada Venezuela, sin distinción de bandos políticos, sin distinción de lazos diplomáticos, por primera vez en muchos años, vimos al mundo ser uno solo, por primera vez, el mundial no fue un juego y mucho menos en una cancha.



CARLOS CARRASCO / CIUDAD CCS
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