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EBOORADl Panteón Nacional: altar de la patria y memoria arquitectónica

Recorrido por sus transformaciones desde la época colonial hasta su contemporaneidad

Estructura hecha con cerámica de España, láminas traídas de Suiza, granito negro de Suráfrica y acero corten de EE.UU.

29/10/26.- Ubicado en el norte del casco histórico de Caracas, en la parroquia Altagracia, el Panteón Nacional se erige como el mausoleo supremo donde reposan los restos mortales de los próceres de la Independencia y de las figuras más eminentes de la historia, la política, la ciencia y la cultura venezolana. Su edificación original se remonta al siglo XVIII, cuando fue erigido como la Iglesia de la Santísima Trinidad a partir de 1744 por iniciativa del devoto Juan Antonio Tovar, siendo inaugurado en 1783, el mismo año del nacimiento del Libertador Simón Bolívar.

​A lo largo de sus casi tres siglos de trayectoria urbana, el inmueble ha sido objeto de múltiples reintervenciones y modificaciones arquitectónicas estructurales motivadas tanto por eventos telúricos como por rediseños estatales. La estructura original fue destruida casi en su totalidad durante el devastador terremoto de 1812, permaneciendo en ruinas durante décadas hasta que en 1874 el presidente Antonio Guzmán Blanco decretó su transformación definitiva en Panteón Nacional, siendo inaugurado en su nueva función el 28 de octubre de 1875 y recibiendo los restos de Bolívar un año después.

​Las intervenciones edilicias más significativas que han moldeado su fisonomía comenzaron entre 1874 y 1875 bajo la dirección del arquitecto Julián Castro, quien adaptó la antigua iglesia en ruinas al estilo neoclásico con tres naves y una fachada tripartita de inspiración románica. Posterior a esto, en 1911, el arquitecto Alejandro Chataing rediseñó el frente frontal, dotándolo de portones de bronce y refinando los acabados ornamentales para conmemorar el Centenario de la Independencia.

​Años más tarde, entre 1929 y 1930, el arquitecto Manuel Mujica Millán transformó integralmente el interior y exterior al estilo neobarroco. Fue precisamente en esa época cuando el maestro Tito Salas plasmó los majestuosos lienzos y murales que decoran las bóvedas con pasajes de la vida del Libertador. Décadas después, entre 2010 y 2013, se proyectó y construyó la imponente estructura anexa del Mausoleo del Libertador, una obra de acero y mármol blanco de 54 metros de altura ideada por los arquitectos Farruco Sesto, Lucas Pou y Gilberto Rodríguez.

​Este 28 de octubre de 2026, el Panteón Nacional escribe un nuevo capítulo en su bitácora institucional al reabrir sus puertas tras los intensos trabajos de consolidación estructural y restauración patrimonial ejecutados tras los sismos del pasado 24 de junio. La intervención, desarrollada por equipos multidisciplinarios de ingenieros, arqueólogos y conservadores del Mincyt y el Ministerio para la Cultura, permitió corregir fisuras, estabilizar la mampostería histórica y preservar la valiosa obra pictórica de Tito Salas.

​La ceremonia de reinauguración realizada en la fecha ratifica no solo la fortaleza técnica del Estado en la preservación del patrimonio edificado, sino también el valor simbólico de este recinto como espacio de unión, resiliencia y memoria histórica para las presentes y futuras generaciones de venezolanos.

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS