Caracas, una hechicera inolvidable | Más cerca del cielo...
Por José Antonio Ramírez
10/10/2026.- Son las 7:00 de la mañana. Suena la primera alarma del último modelo del iPhone. El día comienza con una neblina acompañada de humedad. Ese rocío exquisito del Waraira Repano desciende como una doncella que abandona los pies calientes de su amante para irse a dormir al levantarse el alba.
Diego, por supuesto, no quiere salir de la cama. "¿Para qué?", medita mientras sigue en los brazos de Morfeo. Empieza de nuevo la alarma, la segunda esta vez, a las 7:45 a. m. Él, impávido, ni siquiera pretende debatir su propio argumento.
"¿Por qué debo seguir trabajando como un esclavo doce horas al día, con tiempo extra, compromisos con colegas los fines de semana y todo para nada?", reflexiona con una mueca de fastidio entre sábanas impolutas y un cuarto perfectamente ordenado.
Él no se arrepiente de haber escogido Derecho al estudiar en la Universidad Católica Andrés Bello, en Montalbán. Rememora su período universitario entregado por completo a la facultad de leyes. Haber elegido no tener novias ni irse de fiesta con amigos le sirvió para graduarse con honores, aunque a costa de carecer de vida social.
Sabía muy bien desde niño qué deseaba ser de grande. Su abuelo, de origen alemán, era un letrado respetado en su época, incluso desde que emigró a Venezuela desde Hamburgo, cuando estudió Derecho y se licenció como abogado de la República. Su padre, Jeremías, siguió el camino del abuelo y se granjeó fama de buen litigante en la sede del antiguo Palacio de Justicia, ubicado en la esquina de Pajaritos, en Caracas.
Ambos varones de la familia habían trazado, por mérito propio, un camino de victorias que dejó atrás los escasos fracasos o repetidos obstáculos durante el ejercicio de la carrera, al sortear los caprichos de jueces, asistentes, alguaciles y secretarias para ganar sus casos.
El éxito les permitió proveer a ambas familias de todo lo necesario para el sano crecimiento de la prole: abundantes alimentos, salud con cobertura privada en clínicas, los mejores colegios con educación de primera y vivienda propia en San Antonio de los Altos, estado Miranda. La vida estaba resuelta e incluía tiempo de ocio y entretenimiento garantizados en el extranjero.
En resumen, el hogar era un templo para descansar. Allí solo compartían la familia y el círculo íntimo de parejas o amigos cercanos durante los encuentros familiares. El domingo era sagrado: durante el almuerzo, la nonna se lucía con su gastronomía italiana y estaba prohibido faltar a esa ceremonia donde la familia conversaba acompañada de un buen vino tinto.
Hoy Diego vive en San Antonio; sí, en un apartamento que le regaló su papá al graduarse de abogado. Al obtener su posgrado en Derecho Penal, su abuelo le obsequió una camioneta del año. Ambos le amoblaron el hogar con lo último en línea negra, blanca y marrón, con una decoración minimalista, clara, seria y funcional.
Sin embargo, ahí está. Diego sigue deprimido tras la muerte de su abuela, ocurrida hace ya cuatro años. Se siente asqueado por un sistema jurídico corrupto e indignado ante el silencio cómplice de quienes ostentan el Poder Judicial. Al respecto, su abuelo, Francisco A. Fritz, y su progenitor, Jeremías Fritz Cocella, le inculcaron valores y principios innegociables desde pequeño.
Lamentablemente, ni el estatus social ni el dinero compran la felicidad; eso es seguro. Ya lo han demostrado sociólogos y psiquiatras en sus estudios. Es justamente allí donde reside el meollo del asunto. Diego tiene 35 años y es un hombre considerado exitoso, atractivo, con dinero, reconocimiento y fama de buen letrado penalista.
María Fernanda, su exnovia e hija de un matrimonio ítalo-venezolano, lo dejó por postergar demasiado la boda, por aburrido y por estar chapado a la antigua. Él no la supera y, de paso, percibe como una pesadilla el tener que ir a trabajar como socio en un bufete de abogados en La Castellana.
Sin ánimo de nada, ni las playas paradisíacas de La Sabana o Todasana en la costa le atraen. Tomar el mejor ron con Chinotto, hielo y el respectivo pescado frito —exquisito bocado— no representan una tentación realizable en su mundo triste, gris y oscuro.
Para colmo, considera que la economía de Venezuela no termina de arrancar. Reflexiona dentro de sí:
Los dólares gringos, la inversión extranjera, los miles de empleos, los salarios dignos y la inversión social... no, de eso nada. Mucha demagogia política, menos resultados concretos y una realidad social insostenible que sumerge al pueblo de Venezuela en una angustia constante.
Sentencia el pensamiento con el ceño fruncido.
Atónito, mira el reloj: son las 9:00 a. m. "¡Ya basta de tanto huir!", se dice en voz alta. Resuelve darse un baño con agua fría —directa de la ducha— para espabilarse y luego tomar un café irlandés acompañado de dos croissants con jamón de pavo y un queso de cabra divino elaborado por su amigo hipster en una finca de San Antonio.
Diego, ya listo para salir, toma las llaves de su camioneta Toyota y observa en su iPhone el show mediático sobre las elecciones en Venezuela. Estas, al parecer, se van convirtiendo en una posibilidad tras el espaldarazo otorgado por Estados Unidos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este viernes la fecha de reinicio del diálogo político en Venezuela, entre el gobierno de Delcy Rodríguez y la representante de la oposición Dinorah Figuera.
Diálogo entre el gobierno y la oposición
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció este viernes 9 de octubre que las conversaciones entre el gobierno de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la oposición se reanudarán el próximo 14 de octubre.
Las declaraciones de Rubio se produjeron a la salida de su reunión con la exdiputada opositora Dinorah Figuera, quien formó parte de los parlamentarios electos en la Asamblea Nacional (AN) de 2015.
En su intervención, Rubio agradeció "los esfuerzos" realizados por Figuera para lograr una "transición democrática pacífica" en Venezuela que, a su juicio, requiere la participación de toda la sociedad y el llamamiento a elecciones "libres".
"No solamente elecciones libres y democráticas, sino también establecer las instituciones necesarias para mantener esa democracia. Es nuestro deseo", recalcó el secretario de Estado en una declaración que no dio lugar a preguntas de la prensa, en medio de los rumores de que el proceso excluye a dirigentes como María Corina Machado.
En esa línea, insistió en convocar a "todos los elementos" de la política a sumarse al diálogo, especialmente de la oposición, para que el país sudamericano —que sufrió una intervención militar estadounidense en enero pasado y el secuestro del presidente, Nicolás Maduro— tenga "estabilidad, prosperidad y libertad" con el apoyo de EE. UU., reseña Russia Today.
Leyes de mentira
Son las 10:00 a. m. Es viernes y el despacho de abogados está a medio llenar. Sus colegas han ido a atender a sus respectivos clientes, pero no hay despacho en la sede del Palacio de Justicia. Diego por fin abre la puerta de la oficina, se disculpa con su secretaria y le pide que reprograme sus citas del día. No quiere trabajar; buscará una excusa para irse temprano.
Entre tanto, gira en su silla ergonómica de marca alemana y mira a través de la ventana panorámica a una mujer elegante que camina por el centro de la plaza La Castellana. Sabe —puesto que se la presentaron en dos ocasiones— que trabaja en la sede de la Unión Europea en Las Mercedes. Se pregunta: "¿Qué hará un ángel como ella en un infierno dantesco como este?".
Enciende la laptop y recibe las notificaciones de las noticias más importantes en la palestra pública. ¿Y adivinen qué? El gobierno de Donald Trump lo ha vuelto a hacer al imponer nuevas sanciones contra los magistrados de la Corte Penal Internacional.
Diego lee el titular en Sputnik mientras levanta una ceja con incredulidad: "EE. UU. impone nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional, según medios".
Washington impuso restricciones que prohíben cualquier transacción con la Corte Penal Internacional (CPI) y tienen como objetivo paralizar sus actividades, según reportes de medios occidentales que citan una declaración del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.
En palabras del alto funcionario, el presidente Donald Trump nunca permitirá que la CPI persiga a estadounidenses y, para ello, EE. UU. prohíbe cualquier interacción con lo que consideran un "tribunal paria", cortándole los recursos.
Sin embargo, a pesar de las sanciones, el Departamento del Tesoro de EE. UU. ha autorizado, hasta el 7 de abril de 2027, una serie de operaciones financieras con la CPI, según indica el texto de la licencia general del departamento estadounidense.
En los últimos años, Estados Unidos se ha manifestado sistemáticamente en contra de las actividades de la Corte Penal Internacional, refiere el portal ruso.
Nuevo artificio legal contra Maduro
Son las 5:00 p. m. Diego abandona el bufete de abogados y se dirige presuroso al pub El León, en La Castellana, un sitio de encuentro habitual con ambiente cool para deleitarse con una Heineken mientras pica algunas tapas. Sin embargo, no puede evitar ver el canal Telesur con la última novedad del gobierno de Donald Trump.
Se ha orquestado una nueva maniobra jurídica en la Fiscalía de Estados Unidos —informa el portal de noticias— para continuar con el proceso judicial en contra del presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, la primera dama Cilia Flores.
El juez federal Alvin K. Hellerstein rechazó este jueves 8 de octubre la solicitud de libertad bajo fianza y arresto domiciliario de la diputada Cilia Flores, de 69 años, secuestrada junto al presidente Maduro durante la ilegal invasión estadounidense al territorio venezolano el pasado 3 de enero, que dejó un saldo de 100 personas asesinadas en Caracas y otros puntos del país.
En esta misma jornada, la Fiscalía del país norteamericano presentó una nueva acusación que endurece el caso contra ambos, en otra maniobra judicial que busca evitar que el proceso se caiga al no tener pruebas contundentes contra cualquiera de los dos.
Días atrás había renunciado Jason A. Richman, fiscal adjunto de Estados Unidos en el Distrito Sur de Nueva York (SDNY), uno de los funcionarios que lideró y supervisó la acusación contra la pareja presidencial venezolana desde sus primeras etapas.
La defensa pidió que Cilia Flores esperara el juicio en una residencia privada de Nueva York, con monitoreo por GPS y otras medidas de seguridad. Argumentaron un deterioro de su salud cardíaca, con episodios de dolor en el pecho, arritmias y una pérdida de más de once kilos desde su secuestro. Sin embargo, Telesur refiere que la medida le fue denegada.
De regreso a casa
Son las 10:00 de la noche. La oscuridad no es buena compañera en el trayecto de la Panamericana rumbo a San Antonio. Diego lo sabe muy bien: en el kilómetro 7 se volcó su primo en la Machito y fue a parar a terapia intensiva durante un mes. Mientras tanto, Jeremías, su padre, espera la llamada de regreso; le angustia no saber de él, y menos ahora que lo nota tan vulnerable.
Diego está totalmente borracho; de hecho, resolvió dejar la camioneta en casa de Carolina, una amiga que vive en Los Palos Grandes, y contrató un servicio de Ridery para que lo traslade al apartamento. En el lobby del edificio de lujo lo espera, alerta y con cara de pocos amigos, su viejo.
El último de los abogados Fritz se ríe descaradamente mientras vocifera con lenguaje procaz e imparte improperios a todo pulmón. Su padre lo manda a callar, lo sube al apartamento, lo mete bajo la ducha y le da un vaso de agua con dos pastillas de ibuprofeno.
Amanece de nuevo; ahora es sábado. El guayabo moral y la leve resaca apenas lo dejan reflexionar.
Diego pide un delivery para almorzar un caldo de pollo criollo, una Chinotto helada de dos litros y una bolsa grande de maní japonés. Mira por la ventana y sonríe; después de todo, Venezuela Renace, aunque su gobierno no esté en sintonía con el pueblo y sus habitantes crean aún menos en ellos. Aun así, como decimos en esta tierra, ¡entre todos echamos pa’lante, y pa’tras, ni para coger impulso!
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