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Memorias de un escuálido en decadencia | Elecciones

Por Roberto Malaver


09/10/2026.- ¡A votar! ¡A votar! El compañero Trump se llevó al dictador y esta gente sigue haciendo elecciones, menos la elección presidencial que es la que uno quiere. Están anunciando la segunda Consulta Popular Nacional del 2026, es decir, que ya hicieron una. Así que el domingo 18 salen todos esos marginales a votar, otra vez, por los proyectos que han propuesto. Y ahora tienen como novedad que incorporan a las juntas de condominio, eso a lo mejor fue una propuesta de la compañera Dinorah Figuera antes de que el compañero Esteban Gerbasi la llamara ‘’prostituta de la política” (de ese odio hablamos después). Y pueden votar los mayores de 15 años. Todo lo tienen bien calculado. Y además hicieron una marcha del carajo, el 7 de este mes, uno no sabe de dónde carajo sale tanto chavista para recordar la victoria electoral del dictador anterior. Ellos hacen elecciones y marchas como que no supieran quién es el presidente, se están olvidando de que aquí manda papá Montero, o sea, el presidente es el compañero Trump, y si se entera de esas pendejadas nos puede volver a echar una vaina más arrecha. Así que esos chavistas andan inventado y el domingo salen en correcta formación a dar su voto, y mientras tanto, nosotros leyendo un artículo que publicó la compañera María Súmate en el The New York Post, el periódico de los compañeros republicanos, es decir, de Trump. Y allí insiste en decir lo que nos ha dicho siempre desde que se fue a buscar el premio Nobel de la Paz para Trump, es decir, que viene. No es por nada, pero nosotros pensamos que en América Latina no hay una oposición más sufrida que nosotros, ¡carajo!

Y están regulando la ley de odio. Como si eso se pudiera regular. Hay que decirlo, esa ley fue la que nos paró a nosotros en las guarimbas, porque si no hubiese sido por esa ley, nuestros compañeros terminaban ahorcando a miles de motorizados y quemando a un gentío. ¿Ustedes recuerdan esa vaina? Pusimos guayas para que los motorizados dejaran ahí la cabeza y el cuerpo que se fuera a otra parte. Fuimos malos que jode, y tenemos que reconocerlo. Ahí se creó una comisión para el diálogo y las buenas costumbres entre nosotros y la dictadura, pero no se llegó a un carajo. Uno de los que estaba ahí por parte de la dictadura salió directo a una embajada a darse la buena vida, porque así son esos carajos, trabajan un ratico y piden una vaina bien lejos por mucho tiempo. Regular el odio es muy arrecho, nosotros y los chavistas nos hemos odiado desde hace mucho. Ahora pedimos, con todo el odio del mundo, que se derogue la ley, porque así somos nosotros, nos hicieron creer que, como somos burgueses, es decir ricos, como María Súmate, podemos hacer lo que nos dé la gana sin importar un carajo el que esté mandando. Ahí está, por ejemplo, el compañero Gerbasi, Esteban, ¡carajo!, ese pidió cámara, acción, y dijo: ‘’Dinorah Figuera es una prostituta de la política’’. ¿Ustedes pueden creer es vaina? Por eso fue que la dictadura creó la ley del odio, porque tenemos gente que no espera para decir las vainas. Antes las vainas se pensaban y no se decían, y ahora el compañero Trump puso de moda esa vaina de que lo que se va a hacer se hace, se dice y se piensa, menos lo de la isla de Epstein, que eso no se dice, eso no se toca.

El papá de Margot entró en el apartamento de la Misión Vivienda que tiene desde hace cinco o seis años, y dijo: “Elecciones otra vez. Los chavistas anuncian para este domingo elecciones comunales; nosotros lo que queremos son elecciones presidenciales para acabar con todo ese tipo de elecciones comunales donde la gente cree que tiene poder. El poder está en la elección presidencial y ese es el que nosotros queremos. Así que déjense de inventar pendejadas. Aunque les digo una vaina (se volvió y nos vio a Margot y a mí): “Tengo unas ganas de ir a votar para que gane el proyecto de los paneles solares para ver si llega la luz a este hogar”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “Anda a votar, gran carajo, y te quedas en una mesa”.

—Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra/ traspasado por un rayo de sol/ y en seguida anochece -me declama Margot.