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Memorias de un escuálido en decadencia | Viaje

Por Roberto Malaver


¡Viene! ¡No viene! ¡Viene! ¡No viene! Uno no puede pasarse la vida en esta pendejada. Deshojando la margarita. Burguesía que se respeta toma decisiones y listo, al carajo todo el mundo. Esa vaina de decir que ahora sí viene María –Engañada- Machado, y después salir a dar explicaciones porque no se pudo, es una soberana pendejada. Es no respetarse. No quererse. No tener autoestima. Es dar lástima, y uno no está para eso, uno nació para triunfar, para tomar el poder, no para hablar pendejadas y después salir con la cara bien lavada a dar explicaciones. Estamos bien arrechos. Primero con el compañero Trump, que se llevó al dictador y nos dejó a la dictadora, y ahora también con la compañera María Engañada, que viene, y que ahora si se viene y se viene y se viene, y no termina de venirse. Es decir, estamos arrechos por partida doble. En cambió los chavistas tienen una sola arrechera, esa de que están entregando el país y que somos un protectorado y más nada, en cambio nosotros no dormimos pensando si mañana tenemos que ir a Maiquetía a esperar a la compañera, o a una playa soñadora de Margarita, porque a lo mejor viene en lancha desde Aruba o Curazao.

El que también está molesto con nosotros es el presidente de Panamá. Estaba con nosotros contentísimo, y recibió las actas que le llevamos, después aceptó la cumbre de nuestra heroica oposición, esa que hicimos allá y que no sirvió para un carajo, porque allí estuvieron los que ahora no están negociando con la dictadura, una vaina que no entendemos, pero así es esta política desde que nosotros nos metimos a joder. Y ahora el presidente de Panamá, José Raúl Molino, por lo visto ya no nos puede ver porque nos ha dado de todo, y nosotros no servimos para nada, por eso ahora cuando le preguntaron por María –Engañada – Machado, dijo: ‘’Eso es problema de los venezolanos’’. Se nota que está arrechísimo, y con toda razón. Y mientras tanto nosotros aquí, dando pena ajena, haciendo unas marchas pendejas con cuatro gatos para impulsar el regreso de la compañera, pero nadie nos para bola. Alguien dijo que teníamos que invitar a las marchas a Juan Barreto para que se note que hay un gentío en las marchas, porque ese carajo hace bulto que jode.

La que sí regresó llena de contento fue la jefa de prensa de la compañera María –Engañada- Machado, Claudia Macero. Vino del exilio. De esa dura lucha que hemos enfrentado todos estos años. Se le notaba el hambre, al verla demacrada, cuando le preguntaron por la compañera Machado, y dijo que ‘’viene en cualquier momento, porque ella está muy preocupada por el país y los venezolanos”’. Esta mujer estuvo un año en la embajada de Argentina sufriendo, y luego se fue de una manera que todavía nosotros no sabemos cómo, porque no nos han dicho un carajo. Pero lo importante es que ahora está en el país luchando a brazo partido por el regreso de la compañera María, porque estamos seguros de que ella va a volver, no va a volver con la frente marchita, por el contrario, con la frente en alto y dando la cara por el país.

El papá de Margot estaba viendo las noticias en su computadora y dijo: ‘’Ya van siete veces que María Machado quiere venir a Venezuela por Copa, desde Panamá, y no ha podido. Esa vaina no es así. En Panamá no respetan ni siquiera a una Premio Nobel de la Paz, y es más, acaso no saben que ese medallón lo tiene Trump, quien les puede echar una vaina si no dejan venir a la compañera María. Una mujer que se ha cansado de viajar a todas partes, porque sabe que el tiempo pasa volando, y ahora no puede viajar a Venezuela. Tú a mí no me jodes, Trump’’. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro, que la vecina salió gritando: “Vete para Panamá a buscar a María Sumate y te la traes, muérgano”

-Madre, si me matan, pide a los soldados que te den tu muerto.- me declama Margot