Historia viva | ¿Quién está pensando este país?
Por Aldemaro Barrios Romero
30/09/2026.- Lo maravilloso de una sociedad estructurada comunalmente es que a la nación se la piensa colectivamente, y no tenemos que esperar, como antes de 1999, a que unos eruditos, sabios notables o inteligencias artificiales colocados en la cima de la colina (según los textos bíblicos) nos piensen, como lo hacía aquella agencia publicitaria muy conocida cuyo eslogan principal era: "Permítanos pensar por usted". De manera metafórica, nos enrostraban una supuesta incapacidad para ello. Igual ocurría con aquella frase mesiánica de una secta religiosa: "Pare de sufrir...", que proyectaba la idea de que hay un señor que lo resuelve todo.
Los grandes asuntos estratégicos que piensan los presidentes y las presidentas a veces están ocultos, en secreto, como debe ser; mientras que las "pequeñas" cuestiones corresponden a quienes tienen la responsabilidad de resolverlas mediante una gestión eficiente, como por ejemplo la niñez abandonada en las calles de una zona de vocación turístico-gastronómica como La Candelaria, en Caracas.
Aun así, existe también un grado de responsabilidad en el colectivo —los vecinos, visitantes o ciudadanos que transitan por la ciudad— de reportar los casos puntuales al organismo responsable de garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes en situación de calle, que en este caso es el Circuito de Protección de la Alcaldía de Caracas. Esto es lo que llamamos inteligencia social activa, la cual da una respuesta puntual a un problema de pobreza estructural que no solo es competencia del Gobierno, sino de una mancomunidad entre el poder constituido y el poder constituyente popular; es decir, las autoridades del Estado, usted, yo y todos nosotros como comunidad.
En una sociedad organizada como la nuestra, hay cabida para la sabiduría individual. Tenemos pensadores muy inteligentes que rebosan información a cántaros y a quienes muchos esperamos escuchar para saber cómo y hacia dónde ir. Sin embargo, como seres humanos, por más brillantes que sean —como las estrellas fulgurantes—, no están exentos de extravagancias, quizás por aquello de la mucha vagancia en el pensamiento...
Lo que es infalible es la máxima del Tao te king: "Si un pueblo es difícil de gobernar, es porque sabe demasiado. Por esto, quien gobierna un reino haciendo al pueblo instruido se convierte en su enemigo, y quien lo gobierna manteniéndolo ignorante se trueca en su bienhechor". Si estos pensamientos de la antigua China atribuidos a Lao-Tse se aplicaran hoy, Venezuela y Cuba corresponderían al primer caso, y los gobiernos de Estados Unidos y Colombia al segundo. Es comprobable que los pueblos conscientes de su identidad y de su fuerza potencial pueden estallar como un rayo cuando se lo proponen, y no porque a alguien le dé el capricho de una insurrección. Como dice el aforismo de Alí Primera, "el pueblo es sabio y paciente", y si sus líderes populares son igualmente inteligentes, la fórmula es esperar para continuar.
A este país hay que seguir pensándolo en acción, con resistencia activa y transformadora. Tenemos las herramientas metodológicas para ese fin; no hay que desesperarse. Las eventualidades no pueden hacernos perder el rumbo estratégico, el cual no ha cambiado ni un centímetro: se trata de continuar fortaleciendo el pensamiento colectivo hacia la felicidad bolivariana posible.
Etiquetas
Compartir












