Image

Al derecho y al revés | El remedio y la enfermedad

Por Domingo Alberto Rangel


Entre las palabras más usadas, sobre todo si se trata de personas que realmente ignoran el significado o le dan el que les venga en gana… es “transición”.

La palabra significa cambio como puede ser el de la oruga que se convierte en mariposa durante la “transición”.

Entre los humanos una transición puede ser la que experimenta quien se gana la lotería mayamera y en instante “transita” a millonario de dólares.

En política transición significa cambio pero se supone que para bien o al menos para mejorar una situación insoportable… solo que eso de “insoportable” merece ser explicado.

Cuando la humanidad se cansó de con su trabajo sufragar la ostentosa vida de los reyes y su numerosa corte… para quienes en adelante tuvieron que cumplir con el consejo bíblico de “trabajar para vivir”… seguro que se sintieron “insoportablemente” agredidos.

En Venezuela la palabra viene siendo usada desde que aquel golpista Carmona Estanga ofreció un “gobierno de transición”… hasta nuestros días.

Generalmente es la oposición nostálgica de prebendas perdidas en este siglo… la que la usa sin sentirse obligados quienes la pronuncian a explicar cuáles son los cambios que ofrecen… más allá de “plomo, palo y patada” para quienes con o sin razón protesten.

Pero ahora estamos en una encrucijada extraña donde quienes nos invadieron el 3E ofrecen transición… pero el gobierno de Delcy también.

Y dado que no explican… hagámoslo nosotros.

El que ahora un gobierno surgido del chavismo use la palabra transición tiene que ver con feas verrugas que se venían arrastrando y que se deben sacar… también con lo sucedido el 3E.

La corrupción que implica y salpica aparentemente a uno de los jefes de la PDVSA “roja, rojita”… o la del ciudadano Al Aisami y otros personajes menores que eran parte del entorno del presidente secuestrado… unida como problema a que el 3E fracasó rotundamente el operativo militar-policial que debió proteger al Presidente y a la Primera Dama… requieren algo más que una simple revisión.

Tras 27 años corren tiempos de cambios y como de la noche a la mañana no se podrán materializar tantos cambios… cabe hablar de transición.

¿Transición hacía qué?

En materia de justicia el país debe ir y rápido hacia una transición que desemboque en que haya tantos tribunales –de los normales que usaría la gente de no ser que hoy parecen bazares donde todo se vende… no del TSJ donde a veces litigan ricos y poderosos- que ninguno tenga más de 200 casos al año y los jueces bien pagados solo se puedan destituir cuando se compruebe su desapego a la ley.

En materia de educación el país debe transitar hacia donde todos cumplan con la obligación de ser bachilleres… y no se sientan menos por carecer de un título universitario porque hasta ese nivel la educación te hace un ciudadano suficientemente culto en el mundo en que vivimos.

Nada de estar reconstruyendo todos los años las escuelas porque los alumnos se comportan como bestias… y eso no les importa ni a los profesores, ni a los trabajadores, ni a los padres.

Las universidades después de la transición hacia un país mejor deben ser para los mejores alumnos que deben ser dotados de lo necesario no para subsistir sino para salir adelante sin dificultades materiales.

Todo eso implica tiempo y sobre todo hacerlo de abajo hacia arriba.

Políticamente eso significa poner primero a punto los concejos municipales y alcaldías… luego las gobernaciones y concejos regionales… después la Asamblea Nacional donde a veces se escuchan intervenciones que dan pena… y al final con un electorado protegido de la demagogia y la estupidez… que la gente elija a su presidente o presidenta.

¡Lo demás es tomar un remedio peor que la enfermedad!