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Brasil: Lula encabeza intención de voto a seis días de los comicios

La encuestadora Datafolha reflejó que la venidera contienda electoral estará muy reñida

El candidato del Partido de los Trabajadores, plantea defensa de la soberanía ante pretenciones de Washington. 

28/09/26.- A seis días de las elecciones generales, Brasil se encamina a una disputa presidencial ajustada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

El presidente de izquierda busca un cuarto mandato no consecutivo; el senador conservador intenta llevar de nuevo al poder al movimiento encabezado por su padre, Jair Bolsonaro. Las encuestas sitúan a Lula por delante en la primera vuelta, pero no permiten anticipar un vencedor en una eventual segunda.

La votación del 4 de octubre no decidirá solo la Presidencia, más de 158 millones de personas están habilitadas para elegir también gobernadores, la totalidad de la Cámara de Diputados y 54 de los 81 senadores, además de representantes legislativos estatales y distritales. Si nadie obtiene más de la mitad de los votos válidos en la elección presidencial, habrá segunda vuelta el 25 de octubre, reseñan medios locales, indicó el portal web Russia Today.

Una ventaja que no decide

La encuesta de BTG Pactual/Nexus difundida este 28 de septiembre atribuye a Lula el 42% de la intención de voto en primera vuelta y a Flávio Bolsonaro el 37%. En una simulación de segunda vuelta, la relación se estrecha a 46% frente a 44%, una diferencia dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. Nexus entrevistó a 2 mil  personas entre el 25 y el 27 de septiembre.

Otros sondeos muestran la misma dificultad para proyectar el desenlace. Datafolha registró el 24 de septiembre un 47% para Lula y un 45% para Bolsonaro en un eventual balotaje, resultado que es desafavorable para el candidato ultraderechista que descendió luego de la investigación por presunta corrupción. 

Quaest, en cambio, sitúa al senador un punto por delante (42% contra 41%) en una medición divulgada el 21 de septiembre. Son fotografías de momentos y metodologías distintas, no resultados electorales: la posición de los demás candidatos y la transferencia de sus votos siguen siendo decisivas.

Economía y seguridad

Para Lula, el principal reto es convencer a los votantes de que su gestión mejora la vida cotidiana. Según algunas publicaciones de medios locales, el costo de vida pesa en esa evaluación: según una encuesta realizada por  Quaest y divulgada por medios locales e internacionales, casi la mitad de los brasileños considera que la economía empeoró durante el último año, frente a un 19% que percibe una mejora.

El equipo de Lula propone una mejora fiscal gradual que, según sostiene, preserve los programas sociales. Los asesores de Flávio Bolsonaro defienden un ajuste más rápido para contener la deuda y reducir los costos de financiación.

El candidato del Partido de los Trabajadores (PT),   ha prometido crear un ministerio de seguridad pública y destinar más recursos federales a combatirla si resulta reelegido. El debate adquiere especial urgencia en lugares como Bahía, donde los datos de 2024 citados por Associated Press sitúan a Salvador como la capital estatal con mayor tasa de muertes violentas.

Instituciones bajo la lupa

El expresidente, Jair Bolsonaro,  quedó fuera de esta contienda y, según Reuters, cumple una condena por intentar revertir su derrota electoral de 2022. Pero la herencia política del bolsonarismo da a la elección una dimensión institucional: Jair Bolsonaro cuestionó sin pruebas el voto electrónico y nunca reconoció públicamente aquella derrota; Flávio expresó dudas sobre las urnas al comienzo de su campaña, aunque después afirmó que respetaría los resultados.

Lula, por su parte, ha defendido el sistema electoral brasileño y presentado la protección de la democracia como un eje de su candidatura. Entre tanto, el equilibrio del Congreso importará tanto como el nombre del próximo presidente.

 Una nueva mayoría legislativa puede facilitar o bloquear reformas económicas y sociales; el Senado, además, interviene en la ratificación de jueces del Supremo Tribunal Federal. La renovación de dos tercios de esa cámara convierte la elección legislativa en una pieza clave del futuro institucional brasileño.

Amazonía y política exterior

 La deforestación amazónica cayó durante el actual gobierno, pero Lula también respalda la exploración petrolera cerca de la desembocadura del Amazonas, una contradicción que sus críticos le reprochan. Flávio promete acabar con la deforestación en 2029.

En el exterior, una victoria de Lula apuntaría a la continuidad de una diplomacia que reivindica la autonomía brasileña; Flávio podría acercar políticamente a Brasil a Washington. Sin embargo, ese contraste tiene límites prácticos: China es el principal socio comercial brasileño y un mercado fundamental para el agronegocio, sector influyente entre los conservadores.

La elección enfrenta, en suma, proyectos distintos sobre el papel del Estado, la disciplina fiscal y la relación entre los poderes. Pero reducir a Brasil a dos bloques uniformes ocultaría lo que muestran las propias urnas por venir: una Presidencia disputada, otros candidatos en competencia y un Congreso cuyo resultado condicionará cualquier programa de gobierno.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS