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En Zarandas, Beatriz Rondón realza género narrativo del microrrelato

Texto narrativo breve que cuenta una historia completa en pocas palabras

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22/09/26.- Con su libro “Zaranda”, recientemente lanzado por la Editorial El Perro y la Rana, Beatriz Rondón pone de relieve la necesidad de reivindicar y desmarcar al microrrelato de la amplia variedad de minificciones con las que suele ser confundido ese género literario.

Un microrrelato es una narración extremadamente breve que cuenta una historia completa utilizando la menor cantidad de palabras posible, cuyas características principales son:

  • Brevedad extrema: Suele ocupar desde unas pocas líneas hasta un máximo de uno o dos párrafos.
  • Precisión en el lenguaje: Cada palabra cumple una función vital; no hay detalles sobrantes. El criterio determinante de su formato no es solamente la extensión, sino también la densidad y precisión del lenguaje que apuesta por lo minimalista, por lo indispensable.
  • Elipsis: Omisión de partes significativas de la historia para centrarse en lo crucialmente importante, es decir, omite información que el lector debe deducir o imaginar por su cuenta. Este no es un rasgo único del microrrelato, pero en este género es llevado a su máxima expresión, pues se omite todo aquello que pueda ser repuesto luego por el lector.
  • Final sorprendente: Con frecuencia incluye un giro inesperado que reinterpreta toda la historia.

La Zaranda es un juguete que gira sobre su propio eje. En esta obra, aún inédita, su autora la convierte en un recurso metafórico para contar y narrar con voces alejadas de la estructura de cambio o conflicto propios de la narrativa.

En esta antología de microrrelatos, expresiones de corte lírico-humorístico operan más bajo el ingenio de la escritora que sobre la tensión narrativa. Zaranda es un libro de acción que incluye al lector y éste debe completar los espacios en blanco a través de la elipsis verbal y la tensión dramática.

​Con esta delimitación, la labor en torno a Zaranda y el trabajo de Beatriz Rondón reafirman que la ultrabrevedad narrativa requiere técnica, precisión y una arquitectura poético-ficcional que trasciende  el mero acto de reducir el número de palabras en una página.

Así es. La minificción o el microrrelato no es simplemente un cuento amputado; es un género autónomo donde el vacío, la elipsis y la complicidad del lector sostienen todo el peso de la historia. Para lograr que esa brevedad funcione, el escritor debe dominar tres pilares fundamentales:

  • La arquitectura del vacío (La elipsis): En el microrrelato, lo que no se dice es más importante que lo que se dice. El autor debe calcular con precisión milimétrica qué información omitir para que el lector, de forma inevitable, complete los huecos con su propia imaginación. La elipsis no es omisión descuidada, sino decisión estratégica.
  • La precisión léxica (Cada palabra es un engranaje): No hay espacio para el adorno inútil o el adjetivo casual. Cada palabra debe cumplir múltiples funciones simultáneamente: definir la atmósfera; construir el conflicto y sugerir el pasado de los personajes.Un verbo mal elegido o un sinónimo impreciso pueden derrumbar la tensión de todo el relato. Un microrrelato falla cuando contiene frases ornamentales sin función dramática.
  • La poética del impacto (El giro final): La brevedad exige una tensión latente que suele estallar en la última línea, modificando por completo el sentido de lo que se acaba de leer. Esa "arquitectura poético-ficcional" de la que se habla se logra cuando el texto resuena en la mente del lector mucho después de haber terminado de leerlo. No es un chiste con remate; es una revelación o un vuelco estético. El giro no es sorpresa gratuita; debe reorganizar el significado completo del texto.

Beatriz Rondón, poeta y narradora es profesora de Lengua y Literatura. Su obra ha sido publicada en antologías y ediciones peruanas, mexicanas y traducida al árabe por la embajada de Siria en la antología de poetas venezolanos. Lara Versada, Mujer con todas las letras, El Semiárido, así como el Correo del Orinoco, Ciudad Ccs, Cuatro F y La Colmena, son ediciones que publican sus poemas, cuentos y opiniones en su columna "Crónica de la Contienda".

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS