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253 años del legado de Matea, la que sembró los valores del Libertador

Pilar en la infancia de Bolívar y símbolo de entrega y dignidad afrodescendiente

Nació en el seno de una familia esclavizada, hija y nieta de personas cautivas.

21/09/26.- El 21 de septiembre de 1773 marcó el nacimiento de Matea Bolívar, recordada en la conciencia nacional como la "Negra Matea", una figura entrañable cuya vida se entrelaza de manera inseparable con la historia de Venezuela. Al cumplirse 253 años de su natalicio, la efeméride trasciende el mero recuerdo cronológico para enaltecer un legado definido por el amor incondicional, la abnegación, la firmeza moral y un profundo sentido patriótico.

​Nacida en el hato de San Mateo, en el estado Aragua, Matea formó parte del entorno más íntimo de la familia Bolívar. Su papel adquirió un relieve histórico determinante al asumir el cuidado de Simón Bolívar durante sus primeros años de infancia.

En ese período crucial del desarrollo del futuro Libertador, Matea se convirtió en una presencia viva que sembró en su espíritu principios humanistas, nobleza y sensibilidad social, valores que más tarde guiarían sus ideales emancipadores y su visión sobre la libertad de los pueblos.

¿Quién fue Matea?

En 1814, según el propio relato de Matea presenció el ataque realista de José Tomás Boves a la hacienda de San Mateo, el capitán Ricaurte prendió fuego a la pólvora el 25 de marzo de 1814, con lo cual pereció él y aquellos que se hallaban dentro del recinto, pero no lograron llegar a la llamada “casa alta” donde se encontraba la familia de Bolívar. Simón aprovechó el desorden momentáneo que se produjo entre los atacantes y lanzó un contraataque, con el cual reconquistó la casa, hoy Museo Histórico Antonio Ricaurte.

Posteriormente a la invasión y masacre de Boves a Caracas, Bolívar designa a Matea para que acompañe a María Antonia, hermana de Simón, en el exilio en el Caribe que la llevará a Cuba de donde regresarán en 1821, tras el triunfo de Bolívar en Carabobo.

En 1842 estuvo presente al lado del presidente José Antonio Páez en el recibimiento de los restos del Libertador provenientes de Colombia.

En 1876 acompañó al presidente de los Estados Unidos de Venezuela Antonio Guzmán Blanco, cuando trasladaron los restos del Libertador desde la catedral de Caracas hasta el Panteón Nacional, el 28 de octubre de ese mismo año. Matea contaba ya con 103 años. 

​Matea Bolívar destaca no solo por su vínculo afectivo con el Libertador, sino también por su extraordinaria longevidad y testimonio de época. A lo largo de más de un siglo de vida, fue testigo directo de las transformaciones más convulsas y trascendentales del país: desde los últimos años de la dominación colonial y el estallido de la Guerra de Independencia, hasta la consolidación de la República de Venezuela. Su figura se transformó en un puente viviente entre la intimidad del hogar patrio y la memoria pública de la nación.

​A 253 años de su nacimiento, rendir tributo a la Negra Matea representa también un acto de justicia histórica hacia el rol fundamental que desempeñaron las mujeres afrodescendientes en la formación de la sociedad venezolana. Su memoria se mantiene como un referente de dignidad, cuya entrega abnegada y valores continúan siendo fuente de inspiración para la identidad cultural del país.

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS