Image

Memorias de un escuálido en decadencia | Soles

Por Roberto Malaver

18/09/2026.- What? What? What? ¿Cómo es la vaina, Mr. Trump? ¿Usted sacó a Venezuela de la lista de los países que estaban metidos en el narcotráfico? Por favor, aguántese un momentico y échenos el cuento. Así no vamos bien por el camino verde que va a la ermita, compañero. Ocurre que se están burlando de nosotros por culpa de usted, porque cada vez que usted dice una vaina, nosotros la repetimos como loritos. Usted dijo "cartel de los Soles" y a nosotros se nos ardió la boca y la garganta de tanto decir "cartel de los Soles". Es más, el compañero Daniel —Cambur Narcótico— Novoa debe estar que se muerde la boca con esa noticia de hoy, porque cuando se llevaron al dictador a nuestra segunda patria, es decir, a EE. UU., y dijeron que el cartel de los Soles no existía, a Novoa, en Ecuador, de seguro le dio una vaina. Aunque ese tiene menos vergüenza que nosotros para decir las vainas. Tiene un nivel intelectual tan bajo que si le mandamos al compañero Manuel —Abrazo con los Brazos— Rosales, de seguro le da un paseo cultural. Así que la cosa no está bien, compañero Trump. ¡Aclare la vaina!, porque usted no solo tiene preso al dictador allá, en nuestra segunda patria, sino que también tiene prácticamente encanada a la compañera María Súmate. Esa mujer está como Cristo, que dice que viene, y viene, y quiere venir a seguir y seguir luchando, pero usted no la quiere ver ni en pintura. Dicen que el medallón del Premio Nobel que le regaló, usted lo mandó para la isla de Epstein, donde no piensa ir nunca más, a pesar de que se la recuerdan todos los días y usted no la puede olvidar.

Lo que sí le vamos a pedir es que haga todo lo posible para que los venezolanos votemos por usted en las próximas elecciones de noviembre, aquí, en Venezuela. Y de paso, nos envía a cada uno de nosotros los cinco mil dólares que les va a dar a los que voten por usted allá en nuestra segunda patria. Eso sí sería del carajo: votar por usted y llevarse los cinco mil dólares. Eso sí es un resuelve. Esa vaina la hicimos muchos de nosotros aquí, pero no lo decíamos. Ahora usted lo dice tranquilamente, porque usted es un hombre arrecho y de pelo en pecho como no pare otra madre. Con ese regalón, serán muchos los votos que le podemos conseguir aquí, en su estado número 51, porque usted, a pesar de las malcriadeces con que nos está saliendo últimamente, usted se lo merece. Ya uno no está para seguir soportando esta pena tan honda. Diga de una vez si vale la pena que sigamos apoyando a María Súmate o, por lo menos, díganos quién es el hombre o la mujer por la que debemos seguir dando la vida en esta larga y difícil lucha.

Ya está en el país la presidenta de la verdadera Asamblea Nacional, la del 2015, la compañera Dinorah Figuera. Después de disfrutar unas intensas vacaciones allá en España, llegó al país para seguir y seguir luchando por alcanzar lo que nosotros, entre golpes, y guarimbas, y drones, y otro montón de vainas, no hemos logrado. Llegó y dijo que viene a buscar más triunfos. Del primer encuentro, solo sabemos lo que nos informaron, pero hasta ahora no hemos visto un carajo. No mejora el ambiente. Ojalá que en este segundo semestre, o diálogo, la compañera salga con una vaina buena. Que nos diga, por ejemplo, que habrá elecciones, aunque ya sabemos que eso no existe, por ahora, con el perdón por la mala palabra.

El papá de Margot se daba golpes en la pared de la sala del apartamento: "Coño, ¿pero sería que yo nací en un país equivocado? ¡Porque no puede ser que me pasen tantas vainas! Dijimos que nada era más real que el cartel de los Soles, y después, desde allá, nos dijeron que esa vaina fue un invento porque lo que interesa es el petróleo, es decir, eso era un medio para conseguir un fin. Y ahora nos dicen que sacan a Venezuela de donde la habíamos metido nosotros, como un país que protegía a los narcos y los sacaba a pasear, pero ahora la sacan de la lista. ¡No me jodas, compañero Donald". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "Muérgano, ojalá te deportaran para Estados Unidos y que allí te deportaran para África, desgraciado".

—Que la vida iba en serio, uno lo comienza a comprender más tarde... —me declama Margot.