NOTOCAR La revolución escénica de Miguel Issa a través del cuerpo
Razona sobre la urgencia del rigor escénico frente a dificultades del arte independiente
17/09/26.- Camino a cumplir cuatro décadas de recorrido profesional, el artista rememora el germen de una vocación que dio sus primeros pasos formales en la década de 1980. Miguel Issa es Maestro, coreógrafo, intérprete escénico, Productor, gerente, Director artístico, Licenciado en Artes (UCV) y Magister en Políticas Culturales.
"El año que viene, si Dios quiere, llego a los 40 años de vida artística desde que debuté en un escenario. Yo comencé mucho antes cantando, pero digamos que el debut en la parte escénica fue en el año 1987", evoca sobre sus inicios.
Tras un periplo de trece años como coralista en agrupaciones como el Liceo de Aplicación, la Schola Cantorum y Florilegium Musicum de Caracas, y su posterior graduación en la Licenciatura en Artes de la Universidad Central de Venezuela, su encuentro con el Festival de Jóvenes Coreógrafos de la mano de Luis Viana redefinió su rumbo.
Esa amalgama entre la técnica vocal, la formación académica y las artes en movimiento cimentó el sello inconfundible de su compañía, Dramo Dramaturgia del Movimiento. "Ese conocimiento en la música, de la danza y el teatro me ha permitido a mí generar una multidisciplinariedad en mis procesos artísticos. Hay un sello muy personal en eso, y por ahí he pasado por todos los formatos, desde el unipersonal hasta grandes óperas", enfatiza el creador al rememorar sus etapas junto a figuras tutelares como Leyson Ponce, Lídice Abreu, Juan Carlos Linares, Armando Holzer y su paso crucial por la agrupación Acción Colectiva bajo la dirección de Julie Barnsley.
En las profundidades donde convergen la ingeniería y la fantasía, entre plataformas hidráulicas y la compleja maquinaria que sostendrá las próximas escenificaciones de Pagliacci y Cavalleria Rusticana, el director y creador escénico Miguel Issa contempla el espacio con la devoción de quien conoce cada rincón del escenario.
"Aquí estamos en uno de los lugares más mágicos del Teatro Teresa Carreño, que son los talleres de realización", señala al iniciar un recorrido por las plataformas giratorias y cortafuegos que dan vida a las grandes producciones bajo la mítica sala Ríos Reyna.
La inteligencia corporal como laboratorio creativo
Al abordar la génesis de sus espectáculos, el maestro explica que la chispa original jamás responde a una fórmula rígida, sino que navega entre la literatura, la plástica y las memorias sensitivas. Para dar forma a ese universo intangible, echa mano de libretas de apuntes, tableros visuales y búsquedas sonoras en simultáneo.
Al moldear a los intérpretes que no provienen estrictamente de la danza clásica, su estrategia apela a la construcción colaborativa. "Traduciéndolo a nuestro mundo contemporáneo, los intérpretes para mí son como la inteligencia artificial. Yo le digo a los actores o bailarines: vamos a trabajar sobre el mar, quiero que cada uno me genere un movimiento corporal que para ustedes sea el mar'. A partir de ahí comienzo a construir y ensamblar", detalla.
Esta rigurosidad en la composición se traslada de forma implacable a la factura de cada montaje. "Garantizo la calidad, tanto de los intérpretes como de lo estético. Me ocupo mucho de los detalles. No puedo ver un hilito guindando, no puedo ver una cosa arrugada... No acepto un alambre guindando ni una lámpara o un cable suelto. El criterio sí es la calidad estética, la factura escénica", asevera con contundencia.
La partitura del silencio y el valor de la disciplina
Para el director, la dimensión sonora trasciende el mero acompañamiento musical; el espacio en blanco y las pausas poseen un valor dramático crucial. "El silencio es tan importante como la palabra, como el decir. Sobre todo el silencio musical, porque está escrito, es como una coma.
Los silencios en la música son como los signos de puntuación en los textos: te permiten respirar. El silencio es contención, es concentración", afirma sobre la dinámica que impregnó su reciente pieza Beckett Imaginario.
En su faceta como pedagogo, labor que ejerce desde 1982, Issa se muestra tajante respecto a los valores éticos que requiere la formación artística, marcando distancia frente a la inmediatez de las plataformas digitales.
"Rigor es rigor, disciplina es disciplina. Si la clase es a las siete de la mañana, es a las siete de la mañana. Un telón no va a esperar por ti para subirse. Lamentablemente ahorita hay un boom de redes y de talleres muy fatuos, de gente muy charlatana que la gente toma y ya se sienten actores o bailarines, y no es así", advierte.
El tejido beckettiano: entre la soledad, la espera y la resignificación
Samuel Beckett escritor irlandés del siglo XX, conocido por obras clave del teatro del absurdo y ganar el Premio Nobel de Literatura en 1969.
En paralelo al diseño del trazado escénico, Issa se sumergió en una curaduría que combinó correspondencias, reflexiones, poemas y fragmentos de diversas obras del autor. De esa inmersión surgió una lectura conectada con la contemplación, la vejez, la soledad y la incesante espera de aquello que nunca llega. La puesta en escena, enriquecida con la propuesta plástica y el tratamiento de vestuario a cargo del propio William Cuao, se presentó en el Teatro Trasnocho antes de proyectar sus funciones en la sala La Viga del Centro Cultural Chacao.
El impacto del reciente sismo otorgó una dimensión inédita al montaje. Al retomar los ensayos tras el evento telúrico, el equipo comprobó cómo la carga dramática de los textos se redimensionaba frente a la contingencia actual. Escuchar las líneas de apertura varias de ellas grabadas en off por el propio Issaevidenció la vigencia y universalidad de la literatura beckettiana para interpelar al espectador desde el teatro existencialista.
"El universo de Beckett no es para comprenderlo es para percibirlo, y algo te toca, algo te tocará"
Un mapa diversificado de montajes para el cierre de año
La hoja de ruta del creador abarca múltiples disciplinas y escenarios:
- Festival Franco-Venezolano: Remontaje de Beckett en borrador y Milor y Camil en la Sala Plural del Trasnocho Cultural, con un ciclo de seis funciones.
- Danza y movimiento: Asesoría coreográfica para la obra Mi nombre es Esteban, pieza inspirada en la historia de un refugiado armenio que rehízo su vida empresarial en Venezuela tras huir de la guerra.
- Música y polifonía: Dirección de El eco de un beso: la polifonía en el bolero, propuesta desarrollada junto a la Cantoría Universitaria Simón Bolívar para diversos espacios de la ciudad.
- Tradición navideña: A finales de noviembre, presentación del espectáculo Y brillaban las estrellas junto a la Compañía Nacional de Danza en la Sala José Félix Ribas, centrado en las tradiciones festivas venezolanas.
- Dirección artística: Asunción del proyecto itinerante Lorca como tú quieras para reestructurar su dimensión escénica.
Frente a la fragilidad de la memoria histórica en el entorno local, Issa impulsó la evolución de su proyecto radial "Radio parece pero no es", creado en 2020 y llevado a la plataforma YouTube con la temporada "Vidas maestras". La iniciativa consiste en un ciclo de entrevistas en profundidad a grandes referentes de las artes y la gestión cultural mayores de noventa años entre ellos Rodolfo Izaguirre, Francis Rueda, María Cristina Lozada y Benito Irady.
"Lo tengo desde el 2020, pero ahorita en el 2026, lo monte en youtube, la temporada se llama "Vidas maestras", esta dedicado a puro muchcho de 95 años para abajo, entrevistándolos justamente sobre su vida como gerente, como artista; entonces ha sido maravilloso y me comprometo a seguir siéndolo, porque de verdad, lamentablemente venezuela es un país que no tiene memoria con los artistas que mueren".
El propósito central de este registro audiovisual es documentar de primera mano los testimonios de quienes cimentaron las bases institucionales y artísticas del país evocando legados como los de Carlos Jiménez en el teatro o Sofía Imber en el museismo, ofreciendo un archivo vivo ante el riesgo del olvido generacional. Más allá de las tablas, Issa actúa como un guardián activo de la memoria cultural del país; a través de su proyecto, documenta los testimonios de grandes íconos de las artes venezolanas para combatir la amnesia histórica local.
"La primera entrevista fue con Rodolfo Izaguirre, el fue el director de la cinemateca nacional por muchos años, así como el, hay muchos invitados que no son tan visibles en la actualidad, esas personas me interesan por como llegan al arte y que han hecho por el arte en nuestro país".
El arte independiente ante el desafío de subsistir
Al examinar el panorama teatral contemporáneo comparado con las épocas de efervescencia de los Festivales Internacionales de Teatro promovidos por Carlos Jiménez o los espacios alternativos apoyados en su momento por el Conac, el realizador señala el progresivo desamparo que afecta a la creación de autor. "Lamentablemente, cuando se creó el Ministerio de la Cultura nos empezaron a satanizar como si éramos compañías privadas y nos eliminaron todo tipo de apoyo económico a las producciones independientes", sostiene el director.
Frente a modelos internacionales de políticas culturales implementados en naciones como México o Francia país donde realizó una maestría en la materia, el circuito local exige hoy esfuerzos casi heroicos para materializar proyectos autogestionados.
"Actualmente producir yo solo no es tan fácil. Tengo que negociar espacios, ver si consigo algún apoyo... Acabo de estrenar un espectáculo de teatro donde los principales patrocinantes fuimos el director y los intérpretes. Financiamos el proyecto. Es lamentable que el espacio independiente se haya perdido. Esto es un acto de fe", concluye el creador, reafirmando su compromiso inquebrantable con la escena nacional.
El arte como oficio vital, no como “agencia de festejos” tras el 24J
Haber vivido la sacudida desde el vehículo atenuó el impacto físico inmediato, pero no la conmoción posterior. La reactivación de las tablas tras el suceso abrió un intenso debate ético sobre el sentido del trabajo artístico en momentos de crisis. "Uno entra en muchas contradicciones porque quiere seguir trabajando. El oficio de uno es este", reflexiona Issa.
Frente a quienes perciben la creación como un simple entretenimiento prescindible ante el duelo colectivo, el creador marca una postura tajante: "Hay que separar las cosas, porque si no, nosotros como artistas nos estamos subestimando. No somos una agencia de festejos; la gente puede reír o llorar con un espectáculo, pero sale movida. Nuestra profesión es tan importante y es nuestra vida tanto como lo es una farmacia, una ferretería o un hospital".
Esa fragilidad se tradujo en el comportamiento del propio recinto escénico al reabrir sus puertas. El director evoca la atmósfera enrarecida al regresar: la gente caminando lento, con cautela y miedo. Un impacto que alcanzó incluso a la propia materia del arte, como la afectación técnica que sufrieron los pianos del teatro cuyas tapas, cuerdas y mecanismos quedaron desajustados tras el remezón, en paralelo a la realidad de compañeros que hoy reconstruyen sus viviendas.
"Esta situación nos hace viajar en una turbulencia emocional, pero también nos revaloriza, renueva el afecto y nos hace preguntar no solo cómo estás tú, sino cómo está tu familia", afirma.
Cotidianidad, imperfección y la adaptación al entorno
La reflexión del creador trasciende las tablas para abordar la singularidad del dinamismo social venezolano. Entre la falta de subsidios al arte independiente y las contingencias domésticas cotidianas como la dinámica de "llegó el agua, apúrate a llenar los potes", Issa divisa una forma peculiar de resistencia y astucia. "Vivimos en un país extremadamente imperfecto que nos hace muy sabios. La imperfección nos vuelve hábiles", argumenta, contrastando esta tensión constante con el funcionamiento de sociedades sobreestructuradas.
Para el director, comprender esa diferencia es vital tanto para quienes crean en el país como para quienes emigran. "Venezuela está en Venezuela. Cuando vas a otro país, como Alemania, tienes que encajar en sus sistemas, aprender su puntualidad y su logística de transporte a la hora exacta; no puedes pretender replicar a Venezuela afuera".
Entre la incertidumbre, la autogestión y el compromiso con la factura escénica, Miguel Issa reafirma que la permanencia en el teatro no es un mero acto de entretenimiento, sino un inquebrantable ejercicio de fe y dignidad profesional.
Miguel es un referente fundamental de las artes escénicas venezolanas contemporáneas, cuya trayectoria de casi cuatro décadas lo consolida como un director, maestro y creador multidisciplinario de alto rigor. Fundador de la compañía Dramo, ha cimentado un sello propio que integra la música, la danza y la dramaturgia del movimiento, exigiendo una pulcra factura estética y defendiendo el valor dramático del silencio. Para Issa, el teatro no es una simple "agencia de festejos" ni un entretenimiento superficial, sino un oficio de vida tan indispensable como cualquier servicio esencial, capaz de conmocionar e interpelar al espectador incluso en medio de las adversidades institucionales, los sismos y las complejidades del entorno independiente.
Su versatilidad creativa se refleja en una prolífica agenda que abarca desde la exploración existencialista del universo de Samuel Beckett hasta puestas en escena dedicadas al bolero polifónico, la ópera y la danza tradicional. En definitiva, Miguel Issa representa a un creador de resistencia que transforma la convulsa cotidianidad en un permanente ejercicio de fe, rigor y dignidad artística.
ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS
Compartir










