Miguel Guédez: "Puerteños es un tributo a la memoria del río Apure"
El documental del cineasta rinde tributo a su padre y a la identidad llanera
16/09/26.- Este jueves 17 de septiembre, la pantalla grande venezolana se prepara para reencontrarse con una memoria íntima de las orillas del río Apure, con el estreno nacional del largometraje Puerteños, un documental en el que el comunicador social, poeta y cineaste, Miguel Guédez, propone un viaje por el pasado de bonanza y el presente cotidiano de Puerto Nutrias, estado Barinas.
La cinta de 73 minutos promete sumergir al espectador en la nostalgia de aquellos tiempos de barcos de vapor y cass comerciales del siglo XIX, un proceso de realización que conmovió de cerca al director al reencontrarse con las raíces, los relatos orales y la huella inborrable de su padre en la región.
Para comprender el origen de este viaje, Miguel Guédez compartió los detalles del proceso que hizo posible llevar la historia de Puerto Nutrias a la pantalla grande, y cómo los relatos heredadas de su padre y el contacto con la gente del pueblo se unieron para rendir tributo a la identidad llanera.
En busca de entender el corazón de su padre
Para el cineasta, Puerteños es un filme que nació desde la memoria familiar, puesto que las vivencias de Puerto de Nutrias llegaron a su vida durante su infancia a través de los emotivos relatos de su padre, reconocido cineasta y poeta, Jesús Enrique Guédez, quién vivió la transición del místico puerto entre su época de mayor auge y el inicio de su merma.
Es debido a esto que, la necesidad de convertir estos recuerdos en un documental respondió a una necesidad más íntima de Guédez: comprender la humanidad y forma de ser de su padre: “Más allá de ser un gran poeta, a mi padre siempre lo valoraron por su calidad humana, su generosidad y su manera pausada de relacionarse con el mundo”, reflexionó.
“Quise ir a fondo y descubrir de dónde se nutrió, cuál era la fuente de esa forma de ser, de saber por qué él era de esa forma, su forma de caminar pausada y tranquila, sus gestos con las demás personas y su manera de relacionarse con el mundo, que siempre fue algo muy particular en él”, agregó.
A esta búsqueda personal se le sumó el factor de la literatura latinoamericana, esto gracias al libro homónimo de cuentos fantásticos recopilados y escritos por Jesús Enrique Guédez, “Es un libro de cuentos fantásticos, y El pueblo llanero tiene una oralidad tan profusa que se desborda en imaginación, (…) tantas leyendas y mitos eran la oportunidad para que el país se reconecte con esa Venezuela profunda que somos, fuimos y seguiremos siendo, porque esa manera tan particular de ser aún vive en nuestra gente", destaca el director.
El impacto de la memoria viva
Al recorrer las calles donde su padre dio sus primeros pasos, recorrer sus calles y entrar a sus casas coloniales, el cineasta sintió como cada una de las historias que había escuchado durante su niñez, cobraban vida poco a poco frente a sus ojos, “Sentir la calidez del hogar llanero fue como estar dentro de los relatos de mi papá”, confesó.
“Descubrí a un pueblo que se expresa con una poesía natural, una forma de hablar sabrosa y profunda que te atrapa, más allá de las huellas de mi padre, lo más hermoso fue conectar con la dignidad y la belleza con la que la gente de Puerto de Nutrias vive su día a día a orillas del río”.
Asimismo, catalogó la experiencia como una sumamente “transformadora y conmovedora”, y durante el trabajo de campo, el director pudo entrar en contacto con la memoria colectiva del pueblo, adultos mayores y cultores locales que aún tenían memorias de un joven Jesús Enrique.
Encontrarse con esta oleada de gente e historias provenientes de quienes conocieron a su padre, dio rostro, nombres y apellidos a cada uno de los mitos familiares que tanto había oído, confirmándole que la calidez, la poesía y la humanidad de su padre no eran más que el vivo reflejo del pueblo que lo vio nacer.
La ética de la mirada
Al preguntarle a Miguel sobre la influencia de su padre en el tipo de cine que crea hoy en día, recordó cómo desde pequeño acompañó a su padre a registrar artesanos, herreros, cuenta cuentos de la “Venezuela profunda” que moldeó su manera de asumir la cámara.
“Mi padre me inspiró sobre todo por su manera de ser y tratar a las personas, en el documental, aunque la gente termine convirtiéndose en personajes, la ética y el respeto vienen de antes”, afirmó Guédez mientras explicaba que hay quienes manipulan la realidad y sacan de contexto las respuestas de los entrevistados.
Esto es algo que aprendió de Jesús Enrique, a mantener un profundo respeto por quienes salvaguardan “Lo más valioso de lo que somos como venezolanos”, una enseñanza que lo marcaría y definiría el tipo de personas que le gusta plasmar en sus documentales: aquellos con una mirada noble y alma transparente que conecten directamente con el clima y la geografía del lugar.
Esta misma transparencia es la que permitió al Puerteños contar con un diálogo de nostalgia de lo que alguna vez fue Puerto de Nutrias, pero a la vez enseñar las urgencias del presente, ya que no solo relata hechos del siglo XIX, sino que pone el foco en la cruda realidad que enfrentan los ribereños hoy en día.
A lo largo del siglo XX, debido a la sedimentación constante y a dinámicas fluviales, las aguas del río Apure se fueron retirando y su cauce se alejó unos 3 kilómetros del pueblo original, lo que causaría que el antiguo muelle comercial quedase inoperativo y se estableció un nuevo puerto, “Puerto Naval”, ubicado directamente en la actual orilla del río.
Esta alteración geográfica obligó a los pescadores a internarse por caños pada poder salir al río principal, teniendo que pernoctar durante días en playas e islas fluviales en medio de la corriente, un contraste que se plasma muy bien en el documental de Guédez, “al mismo tiempo que contamos la historia, retratamos este presente que mañana también se volverá memoria, dentro de décadas, los documentales como este quedarán como el archivo de lo que fuimos y somos”.
Crónica profunda
La reconstrucción del universo de Puerteños tiene detrás requirió de un proceso investigativo tanto bibliográfico como humano, que transportó al equipo de producción hasta las primeras expediciones coloniales del siglo XVII, un trabajo que contó con el apoyo del cronista del estado Apure, Argenis Méndez Echenique; el cronista de Brusual, Omar Viena; y el cronista de Puerto de Nutrias y del municipio Sosa, Fidel Escalona.
"Nos remontamos hasta 1630 con los escritos de Fray Jacinto de Carvajal, uno de los primeros exploradores del río Apure, y consultamos textos fundamentales como los de Luis Roncayolo y Sánchez Osto", explica. "Los cronistas fueron una guía básica para ceñirnos a la historiografía y no perdernos en la inmensidad de un siglo de comercio a vapor".
Uno de los aspectos más interesantes acerca de este proceso, fue la incorporación de herramientas de Inteligencia Artificial para restaurar y dinamizar archivos fotográficos antiguos, y ante el reto de no alterar la verdad histórica ni romantizar el pasado, Guédez aplicó una metodología guiada estrictamente por la investigación previamente explicada.
Ante esto, el director de cine explicó que esta herramienta fue de mucha utilidad teniendo en cuenta el bajo presupuesto, pero que no por ello dejó de tener un uso consciente y ético, “No se trata de lanzarle una foto a la herramienta y dejar que haga lo que le dé la gana, (…) para que no introduzca elementos artificiales o romantice la imagen, tienes que nutrirla y ceñirla al contexto histórico exacto de la época, tal y como lo harías al darle indicaciones a un animador 2D o 3D”, aseveró.
"La gente escucha IA y piensa en destellos o efectos sobrecargados. Aquí se hizo un trabajo sutil; los colegas y el público que han visto los avances destacan que nada desentona y que la tecnología estuvo al servicio de la dignidad de los personajes y de la memoria del pueblo"
La cita es en las salas de cine
Finalmente, Miguel Guédez invitó a todos los venezolanos y venezolanas a que acudan a las salas de cine del país, puesto que tendrán presencia en 11 estados, "Tendrán la oportunidad de descubrir este fascinante mundo de los ríos y de los pueblos ribereños de los llanos venezolanos, se llevarán en el corazón un pedacito de la historia de un pequeño pueblo pero que tiene un alma inmesa", precisó.
Producido por la Fundación Venezolana de Manifestaciones Culturales (FUNVEMAC) y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), con la distribución de Amazonia Films, Puerteños trasciende la pantalla para erigirse como un testimonio de resistencia cultural y un tributo entrañable, y en palabras de su propio director, la obra invita al espectador a mirar su verdadero rostro, celebrar la dignidad del llano profundo y honrar el legado de quienes guardan, a orillas del río Apure, la esencia de lo que somos como país.
HÉCTOR RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS
Etiquetas
Compartir













