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Historia viva | Paz y amor versus inquina y guerra

Por Aldemaro Barrios Romero 

Nunca imaginó alguien que un muchacho nacido en Miami en 1971, de padres inmigrantes cubanos ambos empleados de servicios generales, el padre como camarero y la madre empleada de limpieza, que llegaron a Estados Unidos en la década de los 50 fueron los progenitores de quien luego se convertiría en uno de los dirigentes republicanos y funcionarios del alto gobierno de Donald Trump, de mayor inquina y odio a todo lo que no entre en el marco de su estrechez mental.

Marco Rubio apenas había nacido cuando el hippismo de Estados Unidos impuso la consigna de Paz y amor, para dar sentido a un movimiento contracultural que originalmente se opuso a la Guerra de Vietnam y se asoció a la lucha por los derechos civiles de los negros en el norte. La consigna "Paz y Amor" (en inglés, Peace and Love) se impuso a nivel mundial a finales de la década de 1960, impulsada por ese movimiento hippie en los Estados Unidos, luego algunos organismos de la seguridad de ese Estado (FBI, DEA) se plantaron en la idea de promover el consumo de narcóticos entre los jóvenes para infiltrar y neutralizar las simpatías a los movimientos políticos de liberación que disparó el consumo de drogas a niveles astronómicos y aún no ha parado de crecer el consumo de narcóticos en ese país.

El peor ejemplo de ello fue cuando el FBI, bajo el mando de Edgar Hoover, diseñó e instrumentó el programa secreto Cointepro (Programa de Contrainteligencia) desde 1956 hasta el año cuando nació Marco Rubio, con el firme propósito "exponer, desbaratar, desviar, desacreditar o neutralizar" a los movimientos políticos que consideraban subversivos o cualquiera que consideran una amenaza dentro y fuera de EEUU en plena Guerra Fría cuando la Unión Soviética fue considerada un “peligro inusual y extraordinario”.

Desde el siglo XIX, durante el siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI las claves de las relaciones exteriores de EEUU no han cambiado hasta hoy, un ejemplo reciente y cercano lo observamos en la última gira de Marco Rubio por Sudamérica en la que ha promovido el llamado Escudo de las Américas, un nombre eufemístico que en realidad apunta a generar conflictos para justificar los negocios de venta de armas de fabricación norteamericana en la región.

Las principales fábricas de armas de EEUU ya tienen inundado el mercado del norte por lo que empresas como Daniel Defense, Bushmaster, Smith & Wesson Brands, Sig Sauer y Ruger, buscan el lobby del Departamento de Estado para colocar sus productos mortales en el resto del continente. Eso explica el reciente decreto del mandatario colombiano Abelardo de la Espriella para “flexibilizar” el uso de armas en civiles, pero sobre todo la compra de armas de guerra a Estados Unidos cuyo valor fue estimado en 1.000 millones de dólares, para supuestamente atacar al “narcoterrorismo”, pero que por experiencia sabemos se trata de neutralizar vía “pax romana” todo el movimiento de liberación que se expande en América Latina proporcionalmente a las medidas antisociales de los gobiernos de derecha. Dirían en el Oriente venezolano “doble coporo y un ancla” un engaño, una trampa pesada, un abuso, una estafa o una situación sumamente enredada, lo describe exactamente a IA.

Aldemaro Barrios Romero.