Irán exige a países del Golfo Pérsico indemnizaciones por ataques
Teherán alerta a países árabes que cooperar con EEUU constituye un acto de guerra
La nación persa pide a los países de la región que no permitan que sus territorios y recursos sean utilizados indebidamente para atacar a un país vecino y musulmán.
11/09/26.- “Los países ribereños del Golfo Pérsico deben responder por los daños y perjuicios que nos han causado. No vamos a olvidar el pasado, en cada reunión hemos planteado seriamente nuestras demandas”. Así lo afirmó este 11 de septiembre el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, durante una entrevista televisiva.
El portavoz insistió que Irán siempre ha reafirmado su compromiso con el principio de buena vecindad con todos los países de la región, y señaló, al mismo tiempo, que Teherán pide a los países de la región que no permitan que sus territorios y recursos sean utilizados indebidamente para atacar a un país vecino y musulmán.
Igualmente afirmó: "en los últimos seis meses han ocurrido acontecimientos muy importantes. Aparentemente, la República Islámica de Irán atacó las bases militares de Estados Unidos situadas en el territorio de estos países. Sin embargo, siempre hemos subrayado que no estamos en guerra con estos países y que respetamos su soberanía nacional y su integridad territorial. Nuestros ataques fueron de carácter defensivo y estuvieron dirigidos contra el origen y la fuente de los ataques contra Irán”, destacó el funcionario persa.
En este sentido, Irán celebrará el próximo 13 de septiembre una reunión con Irak y otros Estados ribereños del Golfo Pérsico para abordar diversos temas actuales, sobre todo el establecimiento de rutas seguras para la navegación comercial en el Estrecho de Ormuz.

La guerra más allá del terreno
El campo de batalla más importante en la guerra de Irán no se encontraba dentro de Irán. Estados Unidos y sus aliados, sobre todo Israel, demostraron su capacidad para atacar objetivos iraníes.
Irán, por su parte, demostró su capacidad para responder y generar consecuencias en la región. Ninguno de los dos resultados fue sorprendente. La pregunta más importante es si la guerra acelerada tecnológicamente puede seguir siendo políticamente controlable cuando los sistemas que rodean el campo de batalla comienzan a evolucionar más rápido que los líderes políticos y militares responsables de gestionarlos.
De igual forma, la guerra de Irán demostró hasta qué punto se ha expandido esa lógica. La guerra irregular ya no se limita a ataques indirectos, acciones encubiertas, terrorismo, sabotaje o presión en zonas grises.
Si bien estos elementos siguen siendo fundamentales, ahora operan dentro de un entorno estratégico más amplio: el transporte marítimo comercial, los mercados de seguros, la infraestructura en la nube, los centros de datos, la producción de municiones, los fertilizantes, la confianza de los países anfitriones, la selección de objetivos mediante inteligencia artificial y la política de asignación de alianzas. El campo de batalla se ha extendido más allá de los sistemas que hacen posible el uso del poder militar.
El origen del bloqueo a Ormuz
Teherán bloqueó el Estrecho de Ormuz en respuesta a la guerra de EE.UU e Israel en su contra, iniciada el 28 de febrero. Además, condiciona la reapertura del importante paso naval al cumplimiento por parte de Estados Unidos de sus exigencias, entre ellas el fin de las hostilidades contra Irán y sus aliados regionales, la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de la zona, el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones económicas, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el pago de compensaciones por daños de guerra.
JUAN CARLOS PEÑALVER / CIUDAD CCS
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