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Retina | Políticos y militantes

Por Freddy Fernández

@filoyborde



24/08/2026.- Siempre desconfié de los “políticos”, jamás de los militantes. Existe una diferencia y es, además, muy grande.

Los militantes creen en los postulados que han decidido seguir. La militancia es el ejercicio cotidiano de convertir en realidad las ideas de su movimiento, su organización, su partido.

La militancia no depende del lugar que se ocupe en la organización ni de las posiciones de poder que se alcancen en el ejercicio de la política.

En resumen y parafraseando al poeta León Felipe, un militante es quien se ha tragado su doctrina y ha convertido su propio cuerpo en bolsillo, arca y templo.

En cambio, y como sustrato de las peores historias, un político es quien se asume como profesional de la política. A este sujeto no lo mueve ninguna idea, lo que lo motiva es el manejo de los resortes, las palancas y el resto de mecanismos que pueden garantizar acceso a recursos económicos. Las posiciones de poder son parte de estos mecanismos. Esas personas no viven la política, viven de la política.

Esta diferencia es importante para comprender lo que nos ocurre hoy como país. Es absolutamente distinta la relación con quienes tienen una militancia de oposición, que expresan de manera clara y por todos los medios sus ideas en contra del chavismo y que, a la vez, no se suman a la maquinaria criminal que Estados Unidos ha puesto en movimiento contra el pueblo venezolano.

Aclaro que hace tiempo que es imposible no admitir que la política de Washington es contra todos los venezolanos. La pieza de propaganda que indicaba que actuaban solo contra algunas figuras del chavismo fue insostenible cuando la agresión llegó al punto de perseguir la comida que pudiera importar Venezuela.

La diferencia es mucho más clara cuando vemos el recorrido que han seguido algunos políticos de la oposición. Para ellos quizá no haya existido un período económico más rentable que ese momento de crisis orquestado desde la Casa Blanca.

Ellos han garantizado que Estados Unidos y élites de Europa los mantengan asalariados en dólares mientras aparentan ser impulsores de un proceso político en Venezuela, cuando en verdad han sido malos comediantes de una estrategia de intervención puesta en práctica por los organismos de inteligencia de Estados Unidos.

En muy poco tiempo y sin llegar al gobierno, se hicieron ricos mientras destruían la economía y la paz del país. No quiero imaginar cómo sería su papel de administradores de un país entregado a Estados Unidos.