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Brasil e India copresiden la Alianza Global de Biocombustibles

Convocarán en las próximas semanas una reunión extraordinaria del Consejo



Brasil es uno de los mayores productores y consumidores de biocombustibles del planeta.


17/08/26.- Brasil ha sido designado copresidente del Consejo de la Alianza Global de Biocombustibles (GBA), junto con India, en un movimiento que refuerza su posición como referente mundial en energías renovables. La decisión fue confirmada por el Ministerio de Minas y Energía de Brasil, tras las reuniones celebradas en el marco de la GBA.

El Consejo de alianza global, máximo órgano de decisión que integra a todos los países miembros, será dirigido de manera conjunta por Brasil e India, quienes coordinarán las líneas estratégicas. Además, representantes brasileños han sido designados para integrar el Comité Ejecutivo, el organismo encargado de implementar las políticas acordadas y supervisar el cumplimiento del programa de trabajo.

Según reseña la agencia de noticias TeleSur, en los órganos de gobierno Brasil estará representado por Renato Dutra, secretario nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles del Ministerio de Minas y Energía, el embajador João Marcos Senise Paes Leme, director del Departamento de Energía del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ambos funcionarios tendrán un rol clave en la definición de las prioridades de la alianza y en la promoción de los intereses brasileños en la transición energética global.

La Alianza Global de Biocombustibles, creada en 2023 y con sede en India (país anfitrión), tiene como misión acelerar la producción y el uso sostenible de biocombustibles en todo el mundo. Entre sus líneas de acción destacan: Apoyo a los países para el desarrollo de sus propios mercados internos; intercambio de tecnologías, conocimientos y mejores prácticas; capacitación de especialistas y asistencia técnica para programas nacionales; promoción de métodos de producción más eficientes y ambientalmente sostenibles.

Actualmente, la GBA está conformada por 34 países y 14 organizaciones internacionales, entre ellas las agencias de energía, bancos de desarrollo y entidades académicas. Brasil fue uno de los países fundadores de esta iniciativa, impulsada originalmente durante la presidencia de India del G20.

Brasil es uno de los mayores productores y consumidores de biocombustibles del planeta, con una trayectoria de más de cuatro décadas en la producción de etanol a partir de caña de azúcar, así como en avances recientes en biodiésel, biometano y combustibles de segunda generación (celulósicos). Esta experiencia acumulada posiciona al país sureño como un socio estratégico para naciones que buscan diversificar su matriz energética y reducir emisiones en el sector transporte.

La copresidencia con India, otro gigante agrícola y energético, abre oportunidades para colaborar en investigación aplicada, armonización de estándares de calidad y desarrollo de rutas tecnológicas comunes, especialmente en el uso de residuos agroindustriales y cultivos energéticos no alimentarios.

En un comunicado, el Ministerio de Minas y Energía destacó: “Asumir la copresidencia de la GBA es un reconocimiento al compromiso histórico de Brasil con los biocombustibles y una oportunidad para influir en la agenda global de descarbonización. Trabajaremos para que la alianza sea un instrumento efectivo de cooperación Sur-Sur y de transferencia tecnológica, beneficiando especialmente a países en desarrollo".

Por su parte, el embajador Paes Leme añadió: “La presencia brasileña en el Comité Ejecutivo garantiza que nuestra visión de sostenibilidad, inclusión social y eficiencia energética esté presente en cada decisión estratégica. Esperamos contribuir con soluciones prácticas y escalables.”

Brasil e India convocarán en las próximas semanas una reunión extraordinaria del Consejo para definir el plan de trabajo 2026-2027, que incluirá misiones técnicas, talleres regionales y la creación de grupos de trabajo sobre financiamiento, certificación y medición de huella de carbono.

Con este nuevo rol, Brasil no solo consolida su liderazgo en biocombustibles, sino que también refuerza su agenda de diplomacia climática y su papel como puente entre economías emergentes y países desarrollados en la transición energética.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS