Hace 100 años nació la cineasta pionera Margot Benacerraf
Su legado es una invitación a las mujeres a ir en busca de la realización de sus sueños
14/08/26.- Margot Benacerraf, cineasta, pionera y emblema del cine venezolano, nació en Caracas el 14 de agosto de 1926, en el seno de una familia de inmigrantes de origen judío. A diferencia de las señoritas de su época, decide cursar estudios de bachillerato y universitarios, y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Venezuela.
Durante varios años colaboró en varias revistas venezolanas y extranjeras, en las cuales publicó artículos y ensayos. Posteriormente, escribió la obra de teatro Creciente, que obtuvo el primer premio instituido por universidades nacionales y norteamericanas que consistía en una beca para estudiar teatro en la Universidad de Columbia.
Su precoz talento para la escritura teatral le hizo ganar, en 1947, un concurso dramatúrgico de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, y la becaron para estudiar en el Departamento de Drama de la institución, donde tuvo su primer acercamiento con el cine. Luego viajó a Francia para continuar con su formación en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de París.
A inicios de los años 50 regresó a Venezuela. En 1951 filmó su primera película sobre la vida del pintor venezolano Reverón, un documental de media hora de duración que ha sido ampliamente reconocido a nivel nacional e internacional por sus grandes valores y aportes innovadores. La obra fue galardonada como mejor película en el Festival Internacional de Películas de Arte de Caracas y exhibida en distintos países europeos.
En 1959, su largometraje Araya, un retrato de la vida de los trabajadores de las salinas de Araya en el estado Sucre, Venezuela, es presentado en el Festival de Cannes y ganó el Premio de la Crítica Internacional (Fipresci), compartido con Hiroshima, mon amour de Alain Resnais, y el Premio de la Comisión Técnica Superior del Cine Francés. A partir de ese momento, Araya es solicitada para participar como invitada especial en varios festivales internacionales.
Araya es una película que muchos piensan que es un documental, pero en realidad es una historia dramatizada en la que Benacerraf no utilizó actores sino gente común del pueblo. Por su novedad y su importancia, Araya fue escogida como una de las cinco mejores películas en la historia del cine latinoamericano en la Retrospectiva de Latin American Visions (A Half Century of Latinamerican Cinema 1930-1988), organizada por el Neighborhood Film/Video Project de Philadelphia, en 1990.
Esta mujer, siempre adelantada a su época, además de su aporte como realizadora cinematográfica y guionista, formó los cimientos del cine en el país con la fundación de la Cinemateca Nacional de Venezuela, en 1966, lugar que sirvió para el fomento y el apoyo de noveles talentos, además de impulsar lo hecho en Venezuela y una cultura fílmica en el país. “Venezuela era el desierto, aquí no había nada”, rememoró al ser consultada sobre la creación de la Cinemateca Nacional, y aseguró que abrir sus puertas al público fue una tarea tan titánica como filmar un largometraje.
En 1991, con el apoyo de Gabriel García Márquez, creó la Fundavisual Latina para promover el arte audiovisual latinoamericano.
La cineasta obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos se destaca el Premio Nacional de Cine (1995), la Orden Andrés Bello (en dos ocasiones), la Orden Simón Bolívar, la Orden del Gobierno Italiano y la Orden Bernardo O’Higgins del Gobierno de Chile, entre otros.
Margot, quien dedicó su vida a impulsar el cine, murió en mayo de 2024 a los 97 años.
“Casi un siglo en el andar de una artista que queda impregnado en la cultura de un país. Su visión, su talento y su dedicación serán una fuente de inspiración para todos aquellos que creen en el cine como un arte. Su espíritu creativo, su vitalidad, su tremenda energía, su carácter detallista, meticuloso, vive en cada cuadro de sus películas y en cada una de sus realizaciones, recordándonos siempre que el cine puede capturar la esencia de la humanidad y, en ese proceso, iluminarnos a todos”, asevera Manuel Silva-Ferrer, miembro de la Asociación Venezolana de Sociología.
Benacerraf se autodescribió en varias ocasiones como "un bicho raro". Esta expresión, citada en sus memorias publicadas bajo el título La sal de ayer, refleja su carácter adelantado a su época y su rebeldía contra las expectativas tradicionales de su familia, quienes esperaban que se casara y tuviera hijos al terminar el bachillerato. En su lugar, Benacerraf desarrolló un profundo interés por la literatura y el teatro, lo que la llevó a convertirse en una figura clave para la cultura venezolana, como una indiscutible dama del cine que rompió cánones sociales y artísticos,
“El cine es una pasión, es una manera de vivir, es la memoria, es el arte más joven que ha acaparado a todas las otras artes. El cine es extraordinario”, así definió Benacerraf en entrevista con el escritor Leonardo Padrón el séptimo arte y lo que significó para su vida.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
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