Canto con sabor a tierra: Serenata Guayanesa celebra su hito creador
Patrimonio Cultural desde el 2011 con el propósito de preservar sus obras artísticas
13/08/26.- El 13 de agosto de 1971 marcó el nacimiento formal de Serenata Guayanesa, una de las agrupaciones folclóricas más admiradas y entrañables de la música popular venezolana. Surgida a orillas del majestuoso río Orinoco, la formación vocal e instrumental emergió con la firme convicción de rescatar, preservar y divulgar el vasto repertorio autóctono de la región suroriental y de toda la geografía nacional.
El origen del afamado cuarteto se remonta a una velada informal en la residencia del gobernador del estado Bolívar en ese entonces, Manuel Guarrido, donde Hernán Gamboa, Iván Pérez Rossi, César Pérez Rossi y Mauricio Castro unieron sus voces de forma espontánea. Impactados por la extraordinaria conjunción armónica y el entusiasmo del público presente, los músicos decidieron institucionalizar el proyecto, asumiendo con orgullo el gentilicio guayanés en su denominación oficial.
Con la incorporación de arreglos vocales polifónicos sumamente refinados y una instrumentación tradicional basada en el cuatro, la guitarra, las maracas y la tambora, el ensamble revolucionó el panorama sonoro del país. Piezas icónicas como "El Calipso del Callao", "Casta Paloma", "Auyantepuy" y el entrañable tema infantil "La Pulga y el Piojo" pasaron a formar parte inseparable de la identidad cultural cotidiana venezolana.
A lo largo de su prolífica trayectoria, el grupo ha recorrido escenarios internacionales de gran prestigio en América, Europa y Asia, fungiendo como embajadores culturales de ritmos autóctonos como el aguinaldo, la calenda, la jota, el galerón y el merengue venezolano. Su vasta producción discográfica abarca decenas de álbumes galardonados, consolidando un archivo sonoro inestimable de la venezolanidad.
Al presentarse por primera vez en la televisión y preguntarles cómo se llamaban, respondieron improvisando: "Igualito que el disco".
Declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2011, la agrupación mantiene intacto su compromiso con las nuevas generaciones a través de conciertos, talleres educativos y producciones pedagógicas. Más de cinco décadas después de aquel inolvidable agosto, el eco de sus cuerdas y voces continúa resonando como un cántico jubiloso que celebra el alma viva del pueblo venezolano.
El primer álbum del grupo nació casi por casualidad. La agrupación financió de su propio bolsillo una edición limitada de mil discos de larga duración (LP) para obsequiarlo durante la feria angostureña de 1971. La demanda fue tan abrumadora que las emisoras radiales locales comenzaron a radiar los temas incesantemente, obligándolos a firmar con un sello discográfico profesional pocos meses después.
ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS
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