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Apoyo y solidaridad no se hicieron esperar para pueblo colombiano

El objetivo es organizar la logística para que cada alimento llegue a los más afectados

El desafío ahora está en sostener las labores operativas en terreno.


11/08/26.- Manos solidarias y amor por su pueblo se han convertido en la respuesta más poderosa de los colombianos tras el terremoto registrado el lunes 10 de agosto. En medio del miedo, la incertidumbre y los edificios agrietados, la ciudadanía de Santiago de Cali salió a la calle no para huir, sino para ayudar. Desde tempranas horas, cientos de personas acuden masivamente a los centros de acopio para entregar suministros destinados a quienes hoy llevan el rótulo más duro de todos, los damnificados.

Según reseñó la agencia internacional Telesur, la plazoleta Jairo Varela, uno de los principales puntos habilitados en la ciudad, se transformó en un gran corredor de solidaridad, filas de personas con bolsas, cajas y mochilas se acercan para aportar insumos prioritarios como alimentos preparados, refrigerios, herramientas de remoción, tapabocas, ropa de cama y kits de higiene personal.

 

Cada paquete de arroz, cada cobija, cada botella de agua llega cargado del mismo mensaje: “No están solos”.

En ese contexto, las autoridades locales explicaron que, aunque el abastecimiento de agua potable logró cubrirse en la primera fase de la emergencia, el desafío ahora está en sostener las labores operativas en terreno, para ello urgen herramientas de protección y trabajo como cascos, palas y guantes de construcción, indispensables para remover escombros con seguridad y seguir buscando entre las ruinas, rescatando no solo pertenencias, sino también historias y recuerdos.

Ante la alta concurrencia de donantes y el flujo constante de ayuda, la administración distrital decidió abrir nuevos espacios de recepción en la Escuela Nacional del Deporte y en el sur de la capital vallecaucana. El objetivo es claro: organizar y mejorar la logística para que lleguen lo más rápido posible a las zonas impactadas, donde familias enteras esperan, con la mirada cansada pero aún con fe, los signos concretos de esa solidaridad que hoy recorre el país.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS