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Pluma acústica|Kiko Mendive: el gigante escondido en la pantalla chica

Por Kike Gavilán

06/08/2026.- Varias generaciones de venezolanos crecimos riendo cada lunes con un programa humorístico de televisión, probablemente el más popular de la historia de la industria en el país. En él, un ejército de comediantes recreaba parodias absurdas y sketches inmortales. Esa gente ya casi era familia de uno. Sabíamos sus nombres y sus patas cojas, a qué atenernos con tal o cual personaje, y creíamos conocerlos. Sin embargo, no todos sabíamos que dentro de ese grupo de grandes artistas se encontraba uno que había sido un verdadero titán de la música afrocaribeña, impulsor de la internacionalización del mambo y la guaracha, además de figura legendaria de la época de oro del cine mexicano. Cecilio Francisco Mendive Pereira, mejor conocido como Kiko Mendive, se inmortalizó en estas tierras con la pintoresca estampa de Casanova 90, aunque antes de eso fue un importante intérprete y compositor de primer orden.

Este cubano-venezolano de pura cepa artística nació en el barrio Los Sitios de La Habana en 1919. Creció caminando sobre quiebres de clave, sones y rumba. Arrancó su carrera artística en su tierra natal como cantante del sexteto del famoso tresista Alfredo Boloña. Su swing natural, su talento para el baile y su carisma lo llevaron a establecer y formar parte de varias agrupaciones clave de la época dorada de la música cubana, además de ser cofundador del Sexteto Caribe y del conjunto Los Jóvenes de la Crema, hacia finales de los años treinta.

Sin embargo, su gran salto internacional se dio cuando salió de su tierra rumbo a México, invitado por la compañía artística Batamú. En tierras aztecas, Kiko no solo pegó fuerte, sino que se convirtió en una leyenda viviente del cine de rumberas. Grabó 29 películas junto a grandes luminarias como La Tongolele, María Antonieta Pons, Amalia Aguilar y Ninón Sevilla, entre otras tantas a quienes acompañaba con coreografías dinámicas, pasos vertiginosos y una picardía inigualable. En paralelo, creó su propia banda, la Orquesta Tropical de Kiko Mendive, donde se lució como compositor y coreógrafo.

Para que se tenga una idea de su peso en la industria, Kiko fue clave para abrirle el camino al mismísimo Dámaso Pérez Prado, el Rey del Mambo, a quien ayudó e impulsó a salir de Cuba para probar suerte en México, convirtiéndose ambos en grandes pioneros e introductores del mambo en el continente.


Cómo llegó a Venezuela

Luego de arrasar en los cabarés y estudios cinematográficos aztecas, y de codearse con la crema y nata de la farándula internacional, Kiko decidió cambiar de rumbo a mediados de la década de los cincuenta y arrimó su maleta a Venezuela. Llegó al país atraído por el boom económico, la receptividad del público criollo hacia los artistas antillanos y las múltiples oportunidades que ofrecía la naciente televisión venezolana y la industria del disco.

Aunque traía un currículo impresionante como cantante, compositor, director de orquesta y bailarín de primera línea, el mercado venezolano de la época funcionaba distinto al de México. Aquí la industria del cine era prácticamente inexistente en comparación con la mexicana, por lo que Kiko tuvo que reinventarse para sobrevivir y mantenerse vigente en el gusto popular. Aunque actuó con grandes figuras de la música en Venezuela como Luis Alfonso Larrain, Chucho Sanoja y Aldemaro Romero, Mendive encontró su gran vitrina masiva en la pantalla chica a través de la comedia ligera y los sketches.


Del cine y las tarimas a la pantalla chica

Entonces, surge la pregunta: ¿por qué fue más famoso en la actuación que en la música en Venezuela? Esta es una de las grandes ironías de su carrera. Fuera de nuestras fronteras, sobre todo en México y Cuba, Kiko Mendive era recordado y respetado como un músico de altura, un rumbero de categoría y un importante propulsor del mambo. Sin embargo, en la Venezuela de los años sesenta, setenta y ochenta, la gran mayoría de las personas lo conoció única y exclusivamente como un actor cómico de televisión.

¿A qué se debió esto? A que la televisión le generaba mayor estabilidad laboral a un costo menor del que cobra la nocturnidad propia del mundo de la música, que ya empezaba a oler a salsa y a renovación. Así, la exposición diaria en pantalla a través de programas musicales y de variedades de la época, como Media jarra musical y El show de las doce, lo metió directo en las salas de todos los hogares venezolanos. La gente se enamoró de su faceta humorística, de su expresión pintoresca y pícara, de sus piernas flacas y de esa capacidad para sacarle una sonrisa a cualquiera ante las crisis. La televisión lo encasilló y lo consagró como comediante de masas, relegando a un segundo plano su tremendo pasado como orquestador, compositor y astro internacional de la rumba.

Su llegada al legendario programa humorístico Radio Rochela fue determinante en su carrera actoral en Venezuela. Kiko entró a formar parte de ese tren delantero de humoristas gracias a su versatilidad escénica y a su facilidad para improvisar. En la Rochela encajó como anillo al dedo gracias a que no le temía al ridículo y sabía usar su propia estampa física y sus gestos caricaturescos para atrapar a la audiencia. Allí dio vida a personajes inolvidables como Casanova 90 e inmortalizó frases y expresiones como el famoso grito de "¡Agua!", que quedaron grabados en la memoria colectiva del país, con los que se ganó el cariño definitivo de toda Venezuela.


El triste final de un grande

Los últimos años de la vida de Kiko Mendive estuvieron marcados por el contraste entre el cariño del público en la calle y el olvido institucional de una industria que a veces no perdona el paso del tiempo. Tras décadas de entrega al humor y a los escenarios, su salud se vio golpeada por los estragos del cigarrillo.

Kiko falleció el 5 de abril del año 2000 en el Hospital Universitario de Caracas, a consecuencia de un enfisema pulmonar. Ese día se fue físicamente un artista completo que prefirió el calor del público venezolano y que, a pesar de haber brillado con luz propia en el firmamento musical de México y Cuba, decidió entregar sus últimos años en este plano a hacernos reír a través de la pantalla chica. Su recuerdo siempre dibujará una sonrisa en nuestro rostro.