Usuarios piden aclarar supuesta “dolarización” del pasaje
Pueblo caraqueño considera que debe ser bien evaluada la indexación del pasaje al dólar
02/08/26.- La mañana del sábado 1° de agosto, los venezolanos despertaron con una realidad que por un momento pareció haberse disipado: el drástico aumento del pasaje mínimo del transporte urbano, que subió a 190 bolívares. El monto responde al acuerdo de indexación mensual del sector transporte con el Ejecutivo, que fija la tarifa en el equivalente a 0,25 dólares, según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.
Sin embargo, este ajuste en el pasaje ha generado molestias en la población. En ese contexto, el equipo de reporteros del diario Ciudad CCS salió a las calles para realizar una encuesta y conocer la impresión de los ciudadanos.
Durante el recorrido por Caracas, se consultó a varios transeúntes sobre el nuevo aumento que entró en vigor el 1° de agosto. Reyna Espinoza consideró que se trata de “un duro golpe al ciudadano de a pie”. Agregó que “no tenemos una autoridad que defienda al más vulnerable. ¿Cómo es posible que ahora tengamos que pagar un aumento del pasaje y a nosotros no nos aumenten mensualmente el salario?”. Luego añadió: “Cuando al venezolano le golpea duro la situación, es ahí donde salimos”.
La compleja situación que atraviesa Venezuela, sumada a hechos recientes como el doblete sismico del pasado 24 de junio, hace que algunos ciudadanos vean este aumento como una muestra de falta de conciencia y de sentido común hacia la población. Abraxell Iribarren afirmó que “es inapropiado un aumento con el alto costo de la vida que tenemos. Estamos golpeados en lo humano después de este terremoto; en lo económico venimos sobreviviendo y ahora nos terminan de dar el tiro de gracia con este aumento. ¡No es justo!”.
En tiempos pasados, los conflictos por el aumento del pasaje en Venezuela marcaron profundamente la década de los 90, al detonar crisis sociales e inestabilidad económica. Así lo recordó Elis Rodríguez, quien señaló que “este aumento me hace recordar los años 90. No es posible, además de que muchos choferes del transporte público maltratan a los abuelos y a los estudiantes, vulnerando sus derechos. Los gritan y, en muchas ocasiones, los bajan del autobús; actúan como delincuentes al volante”.
La alta inflación, que devalúa el poder adquisitivo, y la indexación mensual automática generan fricciones constantes entre usuarios y transportistas, avivando el descontento en un contexto de recuperación frágil tras eventos naturales y la persistente crisis económica.
“Podemos entender las necesidades de los choferes y de los dueños de las unidades, que también tienen familia. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que el Gobierno les ha dado muchísimos beneficios: gasoil subsidiado, repuestos, cauchos, entre otras cosas. Entonces, ¿debemos aceptar un aumento así?”, se preguntó Nathali Venegas. Añadió que “hay que evaluar bien lo que están haciendo, porque los más afectados siguen siendo el trabajador, el estudiante y los abuelitos”.
Aun así, se mantiene la exoneración del 100 % para adultos mayores y el cobro del 50 % para estudiantes. No obstante, usuarios han denunciado en reiteradas ocasiones que algunos conductores cobran por encima del monto establecido en ciertas rutas, además de exigir pasaje completo a adultos mayores y estudiantes, pese a que estos beneficios están contemplados en la Constitución. Por su parte, el gremio transportista considera insuficiente la tarifa y exige al Ejecutivo nuevas ayudas, como repuestos, cauchos y gasoil a bajo costo.
CARMEN ADRIANA DAZA / FOTOGRAFO: ENRIQUE HERNÁNDEZ / CIUDAD CCS
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