Caracas, 27 de julio 2026
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Damas de acero naval | La Armada venezolana abrió sus escotillas a...

las oficiales del comando

Por Betty Judith Ramírez Chaparro 

Capitán de corbeta


27/07/2026.- El devenir histórico de las instituciones militares se consolida a través de hitos que transforman sus estructuras y amplían sus horizontes. En el caso de la Armada de Venezuela, el año 1979 marcó un punto de inflexión definitivo con la promulgación de la resolución ministerial N° M-2273 del 4 de enero de 1979, instrumento legal que derribó antiguas barreras y franqueó por primera vez los portalones de la alma mater al talento, la disciplina, la fortaleza y la vocación de la mujer venezolana.

Para evocar este momento histórico, nos hicimos parte de Voces, sección de Opinión, del portal web Ciudad CCS, como una bitácora imprescindible para salvaguardar la memoria colectiva y rendir un justo tributo a aquellas jóvenes que, desafiando los paradigmas de la época, asumieron el reto de inaugurar una nueva era en las cubiertas de nuestra gloriosa institución naval.

Llegado el momento de materializar lo previsto en dicha resolución ministerial, a partir de agosto de aquel año, se dio la voz de iniciar el proceso de selección en las instalaciones de nuestra institución, incluyendo a los caballeros que, junto a nosotras, buscábamos alcanzar nuestra plaza a bordo. Se dispuso que las aspirantes con residencia en la Gran Caracas, estado Miranda y el litoral central, realizaran sus pruebas entre el 30 de julio y el 3 de agosto de 1979; mientras que las del interior del país harían lo propio del 5 al 10 de agosto del mismo año. Era norma que a los bachilleres del interior se nos brindara alojamiento y comedor en la otrora Escuela Naval de Venezuela. Pernoctábamos en los sollados, espacios que sirven de dormitorio al Batallón de Cadetes.

Para ser admitidas, las candidatas debíamos contar con una edad comprendida entre los 16 y 21 años al momento de la preinscripción, bachilleres, solteras y sin hijos, además de acreditar una conducta a toda prueba. La aptitud física se evaluaba rigurosamente bajo el sol inclemente del litoral, directamente sobre la cubierta principal. El requisito de estatura mínima era de 1.60 metros, aunque se hicieron excepciones para aquellas que demostraron un excelente desempeño en las evaluaciones intelectuales y físicas.

Tras cinco jornadas de fatiga sorteando exámenes de matemáticas, física, química, aptitud psicotécnica, prueba física, y luego de superar el "temporal" de una rigurosa entrevista personal, logramos recalar a puerto seguro 55 damas bachilleres de la República. Entre aquellas valientes venezolanas que largamos juntas amarras en esta aventura, destacan: Arianne Adrian, Vivian Arapé, Virginia Arias, Marianela Avendaño, Heisa Balsa, Narayma Barrios, Yoli Blanco, Itza Bracho, Ysmelda Briceño, Zulay Briceño, Guayarmina Cabrera, Ana Calderón, Betty Campos, Yeldri Castillo, Silvia Clemant, Violeta Díaz, Leslie Díaz, Rosa Durán, Thamayra Durán, Ana Escalante, Ynés Espinoza, Ada Feliciani, Brenda Galarraga, Luisa García, Valaida Gil, Ludmila Gómez, Rosa La Rosa, Mirca Lara, Riquilda Maldonado, Clara Marcacci, Thamar Ortigoza, Sara Parra, Zulay Pastrana, Zenaid Petit, Iris Pineda, Lynis Quijada, Betty Ramírez, Ana Rincón, Carmen Rodríguez, Lina Rodríguez, Nefertiti Rodríguez, Leida Rojas, Evelin Rojas, Rosa Rojas, María Salcedo, Aglas Sarmiento, Luces Suárez, Carmen Thomas, Legna Torres, Elymar Urdaneta, Daisy Uztáriz, Yasmín Velázquez y América Vera. El día del ingreso a la Escuela Naval no se presentó Lina Rodríguez.

Satisfechas por haber superado esta primera singladura y dejando atrás temporalmente los muelles de la institución, regresamos a nuestros hogares para alistar el equipaje y despedirnos de nuestros seres queridos. El 19 de agosto retornamos para convertirnos, oficialmente, en las primeras cadetes aspirantes de nuestra gloriosa Armada, las pioneras navales de Venezuela y Suramérica. ¡Un acontecimiento que fijó un nuevo rumbo en nuestra historia naval del siglo XX y un acto de estricta justicia histórica con las mujeres que fijamos un nuevo rumbo en la navegación venezolana convirtiéndose en el cimiento de una transformación institucional sin precedentes!