Mundo alerta | El largo camino de la esclavitud a la libertad
Por Raúl Pineda
26/07/2026.- Cada 21 de marzo, al conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial —por el asesinato de 69 ciudadanos que protestaban pacíficamente en Shaperville, Sudáfrica, en 1960—, pocos recuerdan que la esclavitud no desapareció con ese decreto libertario del presidente José Gregorio Monagas. Por el contrario, el mandatario indemnizó a los antiguos amos y no a los esclavos que los enriquecieron, revindicando casi un siglo de latigazos, torturas y trabajos forzados desde la conquista española. Hasta el siglo XIX, varios países —entre ellos Cuba, Puerto Rico y Filipinas— pagaban impuestos coloniales. Historiadores estiman que Europa le debe a África casi el 70% de su actual riqueza desde que la raza negra aceptó entregarse totalmente a sus intereses para poder sobrevivir, a diferencia de los indígenas, quienes fueron exterminados luchando por su libertad.
La esclavitud se mantiene en diversas formas, incluso ha sido constitucionalizada a través de leyes específicamente creadas con tal finalidad. Según CNN, en 2024, el Ministerio Público argentino asumió la denuncia de 44 mujeres, contratadas y torturadas en locales del Opus Dei sin remuneración, como pago por sus supuestos pecados, a todas les habían introducido en los muslos una cadena con púas durante dos horas todos los días.
Actualmente, en muchos países occidentales y latinoamericanos la violación de los derechos humanos es escandalosamente visible, incluyendo la presión o persuasión de funcionarios para que se declaren autores de crímenes ordenados por el Estado, a cambio de un indulto o una sentencia leve.
Hollywood menciona a los responsables con identidad ficticia porque sus nombres son peligrosamente sonoros. Muy pocos altos personajes admiten sus delitos, salvo raras excepciones, como el ministro Ernesto Villegas, quien ofreció públicamente disculpas a las víctimas de la crisis política de 2017 por haber puesto sus vidas en peligro al emitir una acusación falsa. "Espero merecer su perdón", declaró Villegas. Un precedente inédito, y digno de registrar en Guinnes. Por algo había que comenzar.
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