Caracas, 20 de julio 2026
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La locura y las letras | El doble sismo en Venezuela de 2026 vs. 1812

¿Memoria colectiva vs. memoria geológica?

                                    Por Humberto Castillo Gallegos


19/07/2026.- Los geólogos e historiadores encuentran importantes similitudes entre ambos sismos. Los mismos comparten una identidad geológica y sismológica clara, destacando el fenómeno del "doblete sísmico".

Ambos desastres no fueron un único movimiento, sino dos terremotos principales, casi consecutivos, separados por pocos segundos de diferencia. 

Hubo similitud de fallas tectónicas: los dos sismos principales del 2026 tuvieron sus epicentros en el estado Yaracuy, liberando energía tectónica en el sistema de fallas geológicas del norte del país, de modo similar a la dinámica del trágico evento de 1812. En ambos siniestros hubo liberación de altas tensiones entre la placa del Caribe y la placa sudamericana.

Los efectos sobre infraestructuras fueron similares en ambos casos, ocasionando daños severos en ciudades como La Guaira y Caracas, de acuerdo con Gunther Fiedler en su obra Áreas afectadas por terremotos en Venezuela (1961).

En los terremotos de 1812 se contabilizaron entre 10.000 y 20.000 muertes. En este doblete sísmico de 2026, todavía los organismos encargados se encuentran en el proceso de determinar las cifras definitivas, aun cuando hay que suponer, por el gran impacto destructivo, que los números pueden superar, lamentablemente con creces, la cantidad de víctimas.

Ambos eventos sísmicos ocurrieron en circunstancias en las cuales se estaban produciendo en Venezuela procesos de emancipación de potencias imperiales.

En 1812 se estaba llevando a cabo la lucha independentista contra el imperio español. De allí que el Libertador Simón Bolívar, frente al desánimo que estaba cundiendo en la población, entre otras razones por las arengas de ciertos sectores clericales, señalando que se trataba de un castigo divino por los afanes independentistas de importantes sectores de la población. Además, que tales eventos se suscitaron un Jueves Santo. Frente a tal contingencia, Bolívar arengó a la población desde la plaza San Jacinto (antigua Plaza Mayor) de Caracas y expresó con la espada desenvainada aquella célebre frase: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca", la cual fue como un aguijonazo hacia el pueblo para continuar la lucha hasta lograr la independencia de la España colonial.

Cuando ocurre el doblete sísmico de 2026, Venezuela venía desde hacía más de 20 años librando una lucha de emancipación contra el imperio norteamericano, la cual sigue en proceso.

Ambos dupletes sísmicos (el de 1812 y el de 2026), según Rafael A. Sanabria (Tal Cual, julio 2026), "no son solo fechas, son espejos que reflejan la misma fragilidad geológica, separados por más de dos siglos... la catástrofe no es el sismo, sino la negligencia de nuestra arquitectura ante la geología".

Distintas delegaciones internacionales (sobre todo rescatistas expertos de otros países) que vinieron a apoyar las labores de rescate han hecho mención de la capacidad de resiliencia del venezolano. En tales circunstancias, queremos remitirnos a las consideraciones del psicólogo y sociólogo francés Maurice Halbwachs, en su obra La memoria colectiva, libro póstumo publicado en 1950. Este autor postuló que la memoria no es una caja fuerte donde guardamos nuestros recuerdos, sino una construcción social, según la cual las sociedades necesitan símbolos y desarrollan rituales de acuerdo a esos símbolos: no quedar inermes frente a una tragedia de la magnitud (7.2 y 7.5) de dos terremotos consecutivos y apelar a la huella mnemónica que dejó Bolívar en una tragedia similar en la Venezuela de 1812 (resistir y luchar) para finalmente alcanzar la independencia de la España colonialista. De allí que los venezolanos, por encima de castas, clases sociales, edades, profesiones, etc., se unieron en un amalgamado conglomerado humano para sobrevivir al desastre, bien como víctimas o salvadores. En tal sentido, el psicólogo Henri Tajfel (1981) hace referencia a la identidad social, es decir, la necesidad de los seres humanos de actuar cohesionados, como un solo grupo, para salir con bien de un mismo viaje (el viaje de la vida) cuando esta peligra colectivamente y mantener el pulso entre la vida y la muerte a favor de la vida. Aquí vale mencionar las reflexiones del filósofo surcoreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959), gran crítico del capitalismo neoliberal, del cual alega que este convierte al individuo moderno en un esclavo de sí mismo, y la lucha por la sobrevivencia y el rescate grupal de la vivienda se convierten en el único espacio cierto para sentirse seguro y en alguna medida romper con el narcisismo y el individualismo solitario para renacer como grupo con una identidad común que dé fortaleza a una misma comunidad. De allí que a mí no me cabe duda de que Venezuela y, sobre todo, La Guaira y las otras zonas particularmente afectadas, van a renacer con una fortaleza que va a dejar boquiabierto al mundo.