Caracas, 18 de julio 2026
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Comentarios noticiables | Trump amenaza la paz mundial...

en perjuicio de toda la humanidad

Por J. J. Álvarez

18/07/2026.- En el desarrollo del conflicto bélico contra la República Islámica de Irán, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha venido insistiendo de manera reiterada en que si esa nación no acepta las condiciones de su Administración, la opción que queda es la guerra nuclear. Irán, basándose en su razón y derecho, contemplados en el memorando de entendimiento, sostiene que esto no debe presuponer la eliminación del diálogo constructivo en pie de igualdad.

Trump, pese a las crisis de política interna y externa de su gobierno, mantiene activo el dilema de la guerra o la paz. Ha colocado el mundo al borde de un torbellino nuclear —a través de los conflictos en Medio Oriente, Ucrania, Europa, etc.— que, en caso de estallar, escapará a todo control y provocará la destrucción del planeta. También ha apañado peligrosamente el genocidio israelí contra la población palestina e impuesto una política de fuerza impulsada por la más ciega y torpe visión unipolar. Tal actitud trastoca las fórmulas de convivencia pacífica que van en pro del equilibrio y el saneamiento de la situación internacional, promovidas por las políticas de perspectiva multipolar.

La gran mayoría de los habitantes de nuestro planeta pensaba que las consecuencias históricas heredadas de la Guerra Fría habían caducado o que sobrevivían de manera superficial, sin obstaculizar la solución de los problemas "verdaderos". Muchos creían que la confrontación de los bloques estaba desapareciendo gracias a las conversaciones diplomáticas y puentes de colaboración beneficiosa. Sin embargo, no todo es tan simple en la vida y mucho menos en el contexto de la política actual de Trump, que maneja como un espectáculo con el que manipula la opinión pública mundial, propaga mentiras y desacredita la diplomacia internacional.

En este momento de alta tensión entre EE. UU. e Irán, el presidente de la nación norteamericana se encuentra en una encrucijada. Como dirigente y gran empresario ha debido saber que su mejor jugada era renunciar a la tosca política del chantaje, la prepotencia y la imposición militar sobre Irán, China y Rusia para implantar su voluntad y dictar las reglas de juego en el mundo. Hoy las relaciones entre Irán y Estados Unidos se encuentran en un nivel muy bajo. Los recientes bombardeos ordenados por Trump en el sur de Irán han dejado muy claro que no se le puede subestimar, porque, al estar cegado por la arrogancia, es capaz de cualquier locura.

Con casi un año y medio de gobierno, las pretensiones nucleares del mandatario estadounidense muestran el colosal peligro que implica para todos los pueblos de Europa, el Medio Oriente y el resto del mundo tomar el rumbo de una guerra nuclear. La política de esa Administración ha apostado al logro de la hegemonía mundial y a la fuerza como medio principal para alcanzar sus objetivos. Ello es la causa de un rápido aumento de la tensión y de la amenaza militar. Es una situación muy grave, que perjudica la moral internacional y enturbia el clima de confianza, amistad y de sincero interés recíproco que había nacido en las relaciones internacionales luego de la guerra conjunta contra el nazismo y la victoria sobre este.

Después de la Segunda Guerra Mundial, EE. UU. impulsó el emplazamiento en Europa Occidental de nuevos misiles de alcance medio. En realidad, se trató de un intento emprendido por la Organización del Atlántico Norte (OTAN), el Pentágono y el complejo militar industrial (CMI) estadounidense para cambiar la situación política y militar en Europa y el mundo, en menoscabo de los legítimos intereses internacionales.

La nación norteamericana ha propuesto alterar el equilibrio de fuerzas existente y tomar la delantera. Su intención es recuperar la perdida grandeza imperial en Vietnam, Afganistán, Ucrania, Irán, etc. La tesis estadounidense del primer golpe nuclear, acompañada de la conclusión de que es posible para esa potencia militar ganar una guerra de ese tipo, se vuelve a poner de manifiesto por el presidente Donald Trump, según el discurso recientemente dirigido a los medios masivos de difusión internacional.

Poner fin a la idea de la guerra —incluida la nuclear— y reanudar las relaciones de respeto mutuo, sin ventajas ni engaños, así como retomar la política de distensión y de coexistencia pacífica entre todos los países del orbe, es el camino. El de la provocación, la amenaza y el chantaje no tiene futuro alguno, pero sí riesgos enormes para la humanidad.