Caracas, 17 de julio 2026
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Tinte polisémico | Fútbol y beisbol en 2026

Por Héctor E. Aponte Díaz

tintepolisemicohead@gmail.com

17/07/2026.- Indudablemente, los encuentros competitivos internacionales, como las olimpíadas, los mundiales de fútbol o de cualquier otra disciplina atlética, constituyen acontecimientos que hoy cuentan con un despliegue informativo planetario. Por ello, resulta muy difícil no involucrarse o prestarles atención, inclusive por parte de quienes no sientan o tengan alguna afición deportiva.

Es incuestionable la magnitud de recursos implicados en los negocios que giran en torno al mundial del balompié. Esto se evidencia en el despliegue de la mercadotecnia convertida en producciones publicitarias de una variada gama de patrocinadores y transmitida a través de los medios de comunicación.

Es la oportunidad para que cualquier firma o empresa, de cualquier lugar del globo terráqueo, promocione su imagen, servicio o producto. Evidencia de ello son algunas de nuestras entidades financieras y compañías de alimentos —sí, venezolanas—, que no se limitaron a la hora de anunciarse en la vitrina que proporcionan los minutos de los nuevos recesos de hidratación en los partidos, implementados por la FIFA para este mundial en la lógica de los negocios.

El Mundial de Fútbol, además de una competición deportiva, es un reflejo que proyecta en los partidos los movimientos de la población mundial y las migraciones de los últimos períodos.

Las alineaciones de las selecciones cuentan historias de conflictos bélicos y geopolíticos, colonizaciones y conquistas; también de desplazamientos por motivos como la búsqueda de oportunidades económicas, sociales y sanitarias, junto a otras razones como las catástrofes o los reencuentros de grupos familiares.

En el engramado de la cancha, las fronteras, las banderas e himnos de los Estados nacionales aún persisten y decoran los escenarios. Sin embargo, el crisol o coctel de los distintos grupos étnicos que integran una determinada selección revela y devela un planeta más conectado, independientemente de la geografía, los idiomas y las culturas.

El deporte, actividad recreativa humana por excelencia, hoy también es competencia. Se trata de una práctica y expresión cultural que vincula cuerpo, colectividad, identidad, memoria y, quizás, algunos de los aspectos más complejos y críticos de abordar: la psicología grupal, lo histórico, la decolonialidad y el ámbito de lo jurídico-político.

El equipo de beisbol de Venezuela, en este mismo año 2026, se coronó campeón en la Copa Mundial, celebrada en el territorio de los Estados Unidos, país que también ha sido, durante los actuales meses de junio y julio, una de las sedes del mundial de soccer. Ambos eventos representan una oportunidad y coinciden en espacios y circunstancias para las dos naciones.

La selección de la República Argentina tiene la posibilidad de coronarse, de nuevo, campeona mundial, ahora frente al seleccionado del Reino de España.

Ambos pueblos sufrimos la conquista y colonización por parte de España en el mismo período histórico. Afortunadamente, contamos con el legado de tantas mujeres y hombres, entre los que destacan Bolívar y San Martín, que contribuyeron con nuestras emancipaciones nacionales.

En los siglos XX y XXI experimentamos las violaciones de nuestras soberanías: la de las islas Malvinas en 1982 y la invasión de Caracas en enero de 2026. Son estas razones para hermanarnos, solidarizarnos e identificarnos. Sin lugar a dudas, con todo el respeto y mérito que se merecen los atletas integrantes de la selección española por el triunfo contundente de la representación del país austral, es un asunto que debe apreciarse desde nuestra perspectiva como pueblos del sur global, en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. Por una patria grande y confederada, como lo visionaban nuestros próceres.

¡Vamos, Argentina! Estamos contigo…