Caracas, 14 de julio 2026
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Playa Grande mostró lo más duro de una tragedia sin precedentes

Miles de rostros sumidos en la tristeza e historias que conmueven hasta el más indiferente

"Lmento no tener una máquina del tiempo para retroceder y cambiar las cosas", dijo Ahmud Rachil.

14/07/26.- Es lógico que en medio de la cobertura periodística en sitios devastados por los dos terremotos del pasado 24 de junio, como por ejemplo el urbanismo Hugo Chávez, ubicado en el sector Playa Grande de Catia La Mar, el comunicador se tope con personas que vieron, vivieron y padecieron en carne propia el trágico suceso.

En ese contexto, estando en el referido urbanismo, frente a uno de los edificios destruidos, donde fallecieron extraoficialmente ocho personas al momento de recabar los datos, abordamos a un joven que, por el estado que presentaba, tanto en su rostro cansado y tostado por el sol, como en su vestimenta, era obvio que tenía horas sin descansar y que seguía activo en búsqueda de familiares y vecinos.

No nos equivocamos, pues al observar nuestra identificación de periodistas,  sin titubeos nos relató que, precisamente en ese edificio derrumbado, rescató a su madre y a su hija sin vida y llevó sus cuerpos, ayudado por los amigos, al sitio donde en ese momento de extrema angustia mejor se le había ocurrido: la entrada del urbanismo, en la avenida principal de Playa Grande.

Pensó, aún con la esperanza viva, que algún carro o ambulancia los podría trasladar a un hospital y hacer algo, pero fue inútil, porque la magnitud de la catástrofe rebasó la capacidad de respuesta de la gente.

Apenas culminó el triste relato del parroquiano, apareció de golpe un motorizado que, por el casco y el tipo de motocicleta que cargaba, pensamos a primera vista que se trataba de un rescatista voluntario. 
Al bajar de la moto y quitarse el casco, sudoroso y visiblemente alterado, nos preguntó si teníamos información del edificio destruido, porque ahí -explicó- vivía su exesposa, la hija que tuvo con ella y dos hijastras que había criado desde pequeñas.

Además, nos dijo que no había logrado establecer comunicación telefónica con ninguna de ellas y que, de paso, no le habían permitido bajar a La Guaira durante las primeras horas después de ocurrido el evento.

Le contamos que, minutos antes de que llegara, un habitante del edificio nos había relatado que, junto a otros vecinos, logró rescatar varios cuerpos sin vida y otros severamente heridos.

El hombre echó a llorar al suponer que entre las víctimas se encontraban sus familiares, pues ya le habían informado que no aparecían en los registros de las personas rescatadas con vida.

En medio de su dolor nos relató que la vivienda donde reside actualmente en Caracas la estaba reparando porque había sufrido daños menores con los terremotos, y que una vez que concluyera los trabajos se llevaría su familia para allá.

Finalmente, a modo de reflexión, Ahmud Rachil solo atinó a decir esta frase lapidaria: ”Lamento no tener una máquina del tiempo para retroceder y cambiar las cosas”.

REINALDO J. LINARES ACOSTA / CIUDAD CCS FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO