Portugal celebra su día con conciertos que unen tradición e identidad
La guitarra de Pedro Jóia sonará en la Asociación Humboldt y en la UCV
08/06/26.- La Embajada de Portugal en Venezuela, en colaboración con Camões – Instituto da Cooperação e da Língua I.P., celebrará el Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas con dos conciertos en Caracas, bajo el título “Pedro Jóia: mi guitarra suena a Portugal”.
Las presentaciones estarán encabezadas por el reconocido guitarrista y compositor portugués Pedro Jóia, una de las figuras más destacadas de la música portuguesa contemporánea, quien regresa a Venezuela en el marco de una celebración que une tradición, memoria y pertenencia.
Los conciertos se realizarán el viernes 12 de junio, a las 5:00 de la tarde, en la Asociación Cultural Humboldt de San Bernardino; y el sábado 13 de junio, a las 11:00 de la mañana en la Sala de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ambas funciones serán de acceso libre al público, hasta agotar el aforo.
Cada 10 de junio, "Portugal se detiene. No para lamentarse, sino para recordar quién es". La fecha conmemora el fallecimiento de Luís Vaz de Camões, el poeta inmortal que en Os Lusíadas , cuyo título evoca "a los hijos de Luso", pueblo que habitó la antigua Lusitania, capturó para siempre el alma de un pueblo que se lanzó a los mares y regresó con el mundo entre las manos. Hoy, siglos después, ese espíritu persiste en cada rincón donde un portugués ha echado raíces. También en Venezuela.
Los conciertos que se realizarán en Caracas buscan rendir tributo a una diáspora activa, integrada y profundamente vinculada a sus orígenes. La comunidad portuguesa en Venezuela ha construido, a lo largo de generaciones, una presencia sostenida en el trabajo, la cultura, la familia, la lengua y un legado que no se ha diluido con la distancia, sino que ha encontrado nuevas formas de expresarse.
Para el Embajador de Portugal, Manuel Frederico Pinheiro da Silva, celebrar este acontecimiento con el público venezolano es un privilegio que va más allá de la agenda oficial: la música se convierte en el lenguaje más honesto de integración posible. Venezuela y Portugal tienen en común algo que trasciende los acuerdos bilaterales y las fechas del calendario diplomático: comparten historia, familias, apellidos y, sobre todo, una forma de entender la vida que encuentra en el arte su expresión más genuina. Dos culturas que no se miran de lejos, sino que se reconocen.
Pedro Jóia: treinta años de un arte sin fronteras
Figura central de ambas funciones, Pedro Jóia celebra en 2026 tres décadas de vida artística. De él se ha escrito que «é um caso único no universo musical português. Guitarrista de modos simples tocado pelo dom do virtuosismo», una definición que captura la singularidad de un intérprete capaz de unir sobriedad, precisión técnica y una profunda conexión emocional con la música.
Formado en el Conservatorio Nacional de Lisboa y en la guitarra flamenca junto a maestros como Paco Peña y Manolo Sanlúcar, Jóia ha desarrollado una trayectoria donde el virtuosismo, la precisión interpretativa y el diálogo entre tradiciones musicales definen cada nota.
Es el único artista que ha recibido en dos ocasiones el Premio Carlos Paredes, uno de los reconocimientos más importantes de la música portuguesa, por los álbumes À Espera de Armandinho y Zeca. A lo largo de su carrera ha colaborado con figuras como Gilberto Gil, Ney Matogrosso y Yamandú Costa, y fue director musical de Mariza durante más de seis años. También se ha presentado como solista con orquestas en diversos continentes, incluida la Orquesta Sinfónica Venezuela en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, en 2013.
Su propuesta une la raíz portuguesa con influencias del flamenco y de la música popular brasileña, abriendo la guitarra a un territorio sonoro donde conviven culturas, tiempos y geografías distintas.
Figura central de ambas funciones, Pedro Jóia celebra en 2026 tres décadas de vida artística. De él se ha escrito que «é um caso único no universo musical português. Guitarrista de modos simples tocado pelo dom do virtuosismo», una definición que captura la singularidad de un intérprete capaz de unir sobriedad, precisión técnica y una profunda conexión emocional con la música.
Formado en el Conservatorio Nacional de Lisboa y en la guitarra flamenca junto a maestros como Paco Peña y Manolo Sanlúcar, Jóia ha desarrollado una trayectoria donde el virtuosismo, la precisión interpretativa y el diálogo entre tradiciones musicales definen cada nota.
Es el único artista que ha recibido en dos ocasiones el Premio Carlos Paredes, uno de los reconocimientos más importantes de la música portuguesa, por los álbumes À Espera de Armandinho y Zeca. A lo largo de su carrera ha colaborado con figuras como Gilberto Gil, Ney Matogrosso y Yamandú Costa, y fue director musical de Mariza durante más de seis años. También se ha presentado como solista con orquestas en diversos continentes, incluida la Orquesta Sinfónica Venezuela en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, en 2013.
Su propuesta une la raíz portuguesa con influencias del flamenco y de la música popular brasileña, abriendo la guitarra a un territorio sonoro donde conviven culturas, tiempos y geografías distintas.
Tradición, fado y nuevas voces
Los conciertos contarán además con la participación de artistas invitados que enriquecen el carácter plural de la conmemoración. Madragoa, el grupo de fados venezolano que lidera el resurgimiento del género en Venezuela, aportará tres piezas con las voces de Andrea Freitas y Antonio Reis.
También participará Sofía Castillo, artista que combina elementos del soul, el jazz y el folclor venezolano en una propuesta de gran delicadeza expresiva. A ella se suma Mari Bel, cantautora belga y ganadora del Premio Internacional Cubadisco 2022, cuya sola presencia es prueba de que la música no entiende de fronteras. Juntos, conforman un programa que es, al mismo tiempo, un retrato fiel de lo que estas veladas representan: memoria e innovación, raíces y horizontes.
La comunidad portuguesa en Venezuela forma parte de una de las diásporas más extendidas del planeta: comerciantes, pescadores, constructores, artistas que cruzaron el Atlántico no solo con ropa y documentos, sino con el idioma, el fado, la saudade y una identidad que, lejos de disolverse, encontró en tierras venezolanas una nueva forma de florecer. Hoy, ese legado enfrenta su prueba más sutil en la llamada Generación Z, nacida entre algoritmos e inteligencia artificial, y que sin embargo elige regresar, aunque sea simbólicamente, al fado, a Camões, a la guitarra portuguesa.
SABINA DI MURO/CIUDADCCS
Etiquetas
Compartir














