Presidente Noboa es una pésima copia de Donald Trump

Experto Juan Alberto Sánchez Marín analiza ataques del presidente mandatario a Colombia

21/04/ 26.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro dijo que "demandará penalmente" a su homólogo de Ecuador, Daniel Noboa, que lo acusó de sostener reuniones con miembros del narcotráfico en territorio ecuatoriano.

Este episodio no es sino uno más en la escalada, iniciada por Noboa, y que ha sido respondida por Bogotá.

Noboa dijo que, a partir del primero de mayo elevará al 100 % los aranceles que pagan las exportaciones colombianas, alegando aumento en gastos de defensa. Petro respondió llamando a su embajador, seguidamente declaró que el aumento de aranceles "es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí", aludiendo a una salida de su país de la Comunidad Andina (CAN).

Sobre esta situación binacional consultamos la opinión del analista colombiano, Juan Alberto Sánchez Marín, quien además es escritor y periodista.

Juan Alberto Sánchez Marín es analista, periodista y escritor colombiano.

 

—Juan Alberto, en su opinión ¿qué busca la guerra arancelaria aplicada por Ecuador a Colombia? 

—Hay que partir por dejar claro que este tipo de medidas, las arancelarias puestas de moda por Donald Trump, no son sino armas de doble filo que terminan afectando de manera directa a las poblaciones involucradas y sobre todo, claro está, a las familias de bajos ingresos. Así ha sido en Estados Unidos y será en Colombia y en Ecuador.

Los porcentajes más elevados de los costos, con respecto a unos ingresos, ya de por sí debilitados, ya de por sí insuficientes, corresponden a los más pobres. 

Noboa no solo imita a Trump, es una pésima copia de él, porque esos aranceles tienen un efecto boomerang que va a dañar más al que los impone, a Ecuador, que al que se dirigen, o sea, Colombia.

—¿Podría darnos un ejemplo de ello?

—Por ejemplo, para los exportadores y los agricultores ecuatorianos, el impacto negativo será millonario. Además, para un país con una profunda crisis energética, la reacción de Colombia de suspender la venta de electricidad será una medida bastante perjudicial. El comercio bilateral, en realidad, está paralizado y el panorama hacia el futuro no es halagüeño.

Por el contrario, estas agresiones económicas lo que hacen es agudizar las dificultades y hay alertas de insolvencia fiscal que son alarmantes. 

—¿Cómo observa la situación interna del Ecuador?

—Existe, una crisis de seguridad de la que Novoa habla mucho, pero hace muy poco. Las medidas adoptadas no van más allá de la represión y la militarización extrema de la sociedad ecuatoriana.

Y para una sociedad cruzada en lo más alto de sus élites por el narcotráfico, ¿qué mejor que endilgarle las culpas al vecino o a un factor externo? 

Novoa lo que trata es de capitalizar una situación que le quema las manos. Al culpar a Colombia por el flujo de insumos de las drogas, externaliza la culpa de la violencia en Ecuador y de paso proyecta fortaleza ante el electorado.

Es cierto que Colombia o que desde Colombia fluyen los precursores químicos, pero la penetración y auge del narcotráfico en Ecuador obedecen a una larga serie de factores y una larga serie de fracasos de tipo institucional, netamente ecuatorianos.

Aumento de aranceles castigará más a Ecuador que a Colombia

 

—¿Qué busca Noboa al culpar a Colombia?

—Fíjate, culpar a Colombia de la fuerza de las bandas criminales o de la toma del control de las cárceles, la violencia en los puertos, como sucede en Guayaquil o la infiltración del narcotráfico en la política y en el sistema judicial, eso es desviar la atención de la incapacidad del Estado ecuatoriano para enfrentar el problema y para depurar sus propias instituciones.

La narrativa de Novoa es la de un hombre fuerte que en realidad tiene muchas debilidades y un enorme rabo de paja, con antecedentes que vinculan al propio grupo empresarial familiar al grupo Novoa con el narcotráfico.

—Colombia anunció que podría dejar el Pacto Andino. Noboa luce absurdamente agresivo ¿tiene que ver con el cercano evento electoral de Colombia?

—Ecuador, desde finales del año anterior, viene incrementando, y lo viene haciendo de forma progresiva, las restricciones, o sea, limitaciones al cruce fronterizo, aranceles disfrazados con el nombre de tasa de seguridad, aranceles que han pasado del 30 al 50% y que según un anuncio reciente va a ascender al 100% a partir del mes entrante de comienzo de mayo.

Esto contraviene lo que han sido las relaciones comerciales entre Colombia y Ecuador, en lo fundamental, desarrolladas en el marco de la Comunidad Andina (CAN), bajo el acuerdo de Cartagena. Este pacto se creó y se orienta, justamente, a eliminar las restricciones entre los países miembros. La base de esos, y así ha sido siempre, es lo que se llama la complementariedad productiva.

Las medidas de Noboa atentan contra los fundamentos de la comunidad, lo que ha llevado al presidente colombiano a plantear el abandono del organismo. 

En otras palabras, lo que era una mera posibilidad teórica, ha dado paso a lo que es ya una estrategia política declarada o por lo menos, con muchos visos de presentarse.

Claro, otra cosa será la ejecución técnica y real, y que tomará su tiempo, y que sigue siendo incierta, porque Colombia aún no ha anunciado de manera formal, de manera oficial, que dejará la CAN. 

Resulta evidente que la agresividad de Noboa sí tiene una resonancia grande en el evento electoral colombiano, que se avecina a comienzos del próximo mes. Noboa representa una derecha recalcitrante, en tanto que Petro hace parte de las fuerzas progresistas. 

El contraste ideológico y la disparidad política es considerable, sumamente considerable.

—Pero ¿tiene una repercusión interna en Colombia?

—La oposición política colombiana, en tal sentido, aprovecha la crisis y trata de pescar en ese río revuelto, y aprovecha para atacar las políticas de seguridad del presidente Petro, en particular la paz total que constituye o ha constituido, un eje central de su gobierno desde el inicio mismo de su presidencia.

El propósito es muy claro, es muy definido, es influir en el ánimo de los votantes a escasas semanas de lo que es la entienda electoral. En su característico oportunismo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, estuvo hace poco en Ecuador, donde arremetió contra el gobierno de Petro, calificándolo de mentiroso, de estafador, en fin…

En respuesta, el gobierno colombiano, el senador Iván Cepeda, que es el actual candidato presidencial de las fuerzas progresistas, acusaron a Uribe de apátrida y de traición a la patria, por hacer ese cabildeo y esa política interna colombiana en el extranjero.

Colombia amenaza con dejar la CAN.

 

—Yendo un poco más lejos, ¿puede tratarse de una estrategia dictada por Trump a ese grupo de presidentes de derecha que lo cortejan?

—Es difícil precisar a ciencia cierta si se trata de una estrategia que dicta Trump a estos presidentes de derecha que tanto lo siguen, o lo cortejan, lo alaban.

No obstante, considerando los antecedentes, así como la alineación de intereses, sí, creo que existen muchas probabilidades de que así sea.

Esa sinergia ideológica, por decirlo menos, es evidente, mandatarios de extrema derecha como Milei, Bukele, o el mismo Noboa, son bastante obsecuentes con las políticas, en muchas ocasiones, más bien directrices de Washington.

Estos gobiernos conocen bien y de cerca la retórica que agrada a una administración soberbia, vanidosa como la de Donald Trump, y obran en consecuencia, es decir, asumen de buen grado esa subordinación.

En otras palabras, habla de ser implacable contra el narcotráfico, que es la excusa de Noboa y antagonizar con los gobiernos de izquierda, como es el de Petro, pues es la vía o se convierte en la vía más rápida para ganarse el favor de Estados Unidos. 

Esos obedecen, al menos son los cálculos, Noboa sabe bien que atacar y debilitar a Petro es un objetivo de Trump y de varios elementos de su administración. En particular, muy en particular como el secretario de Estado, el señor Marco Rubio. 

Noboa, trata de aplicar las políticas de Trump a nivel local. Eso del nacionalismo económico, del cierre de fronteras, pero lo hace aún más mal que Trump, que jamás lo ha hecho bien, y hay que decirlo.

Es la tergiversación, pudiéramos llamarlo así, de una mala filosofía económica que se lleva a cabo a cambio de guiños imperiales o mejor dicho, a cambio de nada. En otras palabras, estos liderazgos como del que Noboa es un exponente célebre, ni siquiera siguen las estrategias dictadas por la administración estadounidense, se arrastran y se degradan de antemano, lo hacen por adelantado, para ser bien vistos precisamente por Trump.

ERNESTO J. NAVARRO / CIUDAD CCS


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