Retos del retorno de la Misión Artemis II a la Tierra
Antes del amerizaje tendrán que resistir el momento más crítico y peligroso de la misión
10/04/26.- Los astronautas de Artemis II se han enfrentado a numerosos peligros en su histórica misión lunar, pero quizás el acontecimiento más imponente esté por venir: el reingreso a la atmósfera terrestre. Después de una travesía por el espacio de 10 días, la misión Artemis II llega a su fin, y la cápsula Orion amerizará en la Tierra a las 2:07 horas de esta próxima madrugada.
Durante esta fase del vuelo, la nave espacial se acerca a la Tierra a gran velocidad y se adentra en la densa capa interna de la atmósfera terrestre, mientras se desplaza a más de 30 veces la velocidad del sonido. Este proceso provoca una violenta compresión de las moléculas de aire que puede calentar el exterior de la cápsula a más de 2.760 grados Celsius.
La reentrada se considera una de las etapas más críticas, si no la más crítica, de cualquier vuelo espacial. Y la misión Artemis II la atravesará con un problema conocido que los controladores de la misión están monitoreando: el escudo térmico, el cual es un componente crucial diseñado para proteger a la nave espacial y a los astronautas de las temperaturas extremas durante el descenso a la Tierra.
Posible riesgo
El problema salió a la luz tras el vuelo de prueba no tripulado Artemis I alrededor de la Luna en 2022, después del cual los equipos de la misión descubrieron que el escudo térmico de la cápsula había regresado con preocupantes marcas y grietas. En aquella ocasión, el material del escudo sufrió desprendimientos inesperados que dejaron cráteres en su superficie.
La nave espacial Artemis I Orion regresó a casa sana y salva, pero los daños plantearon interrogantes sobre hasta qué punto los ingenieros comprendían el material utilizado para crear este hardware, llamado Avcoat, y cómo se comporta durante la peligrosa y dinámica fase final del vuelo.
Y la nave espacial Orion de la misión Artemis II cuenta con un escudo térmico casi idéntico al de la misión Artemis I.
Si bien los funcionarios de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) han reconocido que no es ideal, la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial sostiene que puede traer de regreso a los astronautas sanos y salvos, gracias a algunos cambios realizados en la estrategia de reentrada de la misión.
Los responsables de la misión afirman estar seguros de haber hecho bien su trabajo y de comprender las limitaciones del escudo térmico, así como la forma de proteger a la tripulación, declaró Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa. Pero reconoció que hay mucho en juego.
“La nave espacial Orion entrará en la atmósfera terrestre a aproximadamente 25.000 millas por hora (40.000 km/h). Ese escudo térmico… soportará toda la fuerza de la reentrada”, explicó. “Cada sistema que hemos demostrado durante los últimos nueve días: soporte vital, navegación, propulsión, comunicaciones, depende de los últimos minutos del vuelo”.
Vale resaltar que, si el escudo térmico se daña o se agrieta de una manera específica, podría provocar una falla catastrófica. Y no existe ningún mecanismo de escape que pueda salvar a los astronautas en ese punto del viaje. Si el escudo térmico falla, la misión y la tripulación se perderían.
Nueva trayectoria
Los problemas detectados en la misión Artemis I dieron lugar a más de un año de investigaciones, análisis y pruebas en tierra, mientras la NASA intentaba comprender el comportamiento inesperado del escudo térmico.
Sin embargo, cuando la Artemis I regresó, el escudo térmico ya estaba instalado en la cápsula Artemis II. Esto significaba que era demasiado tarde para modificar la estructura o el diseño del escudo térmico para este vuelo tripulado.
Para solucionar el problema, la NASA optó por colocar la cápsula Artemis II y a los astronautas en una trayectoria diferente a la que siguió la Artemis I para su regreso a casa. “Este viaje intentará una reentrada más elevada", según el director de vuelo de la NASA, Rick Henfling.
El diseño modificado tiene como objetivo crear condiciones de calentamiento más favorables, con la esperanza de limitar, aunque no eliminar, la aparición de grietas en el escudo térmico.
Retorno seguro
El proceso de investigación ha dado a los expertos de la NASA la confianza de que, incluso si el escudo térmico no funciona de manera óptima, los astronautas regresarán a casa sanos y salvos. Howard Hu, director del programa Orión de la NASA, reiteró esta opinión en una entrevista previa al lanzamiento a finales de marzo. También confirmó que la agencia espacial comenzará a evaluar el rendimiento del escudo térmico de Artemis II inmediatamente después de su regreso.
La NASA ha recalcado repetidamente que la seguridad es su máxima prioridad. En un comunicado a CNN, manifestó que la agencia “consideró todos los aspectos” al tomar sus decisiones con respecto al escudo térmico de Artemis II, y señaló que también existe “incertidumbre asociada al desarrollo y la calificación de los procesos de cambio del proceso de fabricación”.
Al respecto, tanto los altos cargos del programa Artemis II como los astronautas han manifestado su confianza en que la NASA comprende el problema y que la cápsula regresará a casa sana y salva.
“Los investigadores descubrieron la causa principal, que fue clave” para comprender y resolver el problema del escudo térmico, declaró el astronauta de Artemis II, Reid Wiseman, a los periodistas en julio pasado. “Si seguimos la nueva trayectoria de reentrada que la NASA ha planeado, este escudo térmico será seguro para volar”.
Amerizaje
Una vez completada la reentrada en la atmósfera y superadas las altísimas temperaturas del descenso, la nave espacial libera la cubierta protectora de su compartimento frontal.
A partir de ese instante comienza la fase final del aterrizaje, en la que primero se despliegan dos paracaídas de frenado, cuya función es reducir de manera significativa la velocidad inicial de la cápsula, dejándola en torno a los 494 kilómetros por hora, y después se abren tres paracaídas guía, que estabilizan el descenso y preparan el despliegue de los tres paracaídas principales.

Con este sistema, la cápsula Orion reduce su velocidad hasta aproximadamente 27 kilómetros por hora antes de tocar el océano Pacífico. En ese punto, equipos de la NASA y de la Marina estadounidense esperan su llegada para recuperar la nave y rescatar a la tripulación.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
