Letra veguera | Sangre, petróleo y pánico

 


08/04/2026.- John Bolton, uno de los exasesores de Trump, republicano y cruel hasta la médula, dijo entre colegas expertos en guerras y matanzas que la bestia a veces entra "en pánico" tras la muerte de soldados en Irán. La masacre de 168 niñas en la escuela Shajarem Tayebeh —el árbol puro—, desordenado entre las sábanas y los desperdicios de la cena anterior, no lo deja dormir; el fracaso de las últimas maniobras militares: aviones derribados, soldados estadounidenses fallecidos y el “soldado Ryan” desaparecido en territorio hostil, que no ha podido invadir hasta regresarlo a la Edad de Piedra.

Según Bolton, que además es un clarividente serio, estos episodios aderezan los verdaderos rumores sobre su reclusión clínica —lo cual, lógicamente, ha sido desmentido por la Casa Blanca—, pero acostumbrados a las trapisondas mediáticas, lo dejamos, como ya es costumbre, a la especulación; sin olvidar las recientes manchas en mano y la madre costra del cuello, "normales" en una persona de avanzada edad.

Lo cierto es que el pedófilo asesino, en la alta madrugada y embojotado en sábanas de seda blanca y en un cuarto tan blanco y en una Casa tan Blanca, por una rendija entra el pánico y se apodera de sus escuálidas hormonas.

El pánico ha cundido en el Salón Oval, el mismo donde Maricori le mostró la importancia del estrecho de Ormuz a Bush entre sus piernas depiladas. La señal definitiva de un liderazgo que ha perdido el poder como agua entre los dedos comenzó a percibirse.

Mientras, en el Capitolio, la palabra impeachment resuena con fuerza en las paredes; los críticos califican el conflicto como un fraude ilegal diseñado para fines políticos, y exigen que los republicanos abandonen su lealtad partidista para proteger la seguridad nacional.
Con la cúpula del Pentágono descabezada tras la renuncia (forzada) del jefe del Ejército y los despidos masivos de oficiales superiores (Pete Hegseth en la lista negra), el país enfrenta una crisis de mando sin precedentes.
Mientras el intercambio devastador con misiles continúa en ambas direcciones y el barril de crudo rebasa los 100 dólares, la amenaza del “infierno” de 48 horas probablemente ya está calentándole los pies a un angelito no precisamente negro del Capitolio.

Entretanto, esperamos ver qué hay oculto del otro lado de la Luna. 
 
 
 
Federico Ruiz Tirado

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