Crónicas y delirios | Semana Santa con humor
03/04/2026.- Es difícil encontrar un clásico del humorismo venezolano que no haya tocado con ingenio el tema de la Semana Santa, pues su doble carácter de ocasión religiosa y ánimo vacacional se presta —a las cien maravillas joviales— para buscarle la arista socarrona. Como homenaje a nuestros inmortales Francisco Pimentel (Job Pim), Aquiles Nazoa y Miguel Otero Silva, recordemos en este viernes santurrón algunas de sus hilarantes creaciones.
El calvario de las mujeres
Job Pim
En efecto, hay que ver
los mil y un tormentos
que sufrirán los pies de una mujer que sale a visitar los monumentos, aunque lleve un andar de morrocoy, con los tacones que se estilan hoy.
Yo las vi por las calles con la cara amarrada, dejando ver en mínimos detalles su pena a duras penas soportada.
Si las santas mujeres que, aunque débiles seres, mostraron un valor nada ordinario subiendo con Jesús hasta el Calvario, hubiesen el Vía Crucis caminado con el mismo calzado que hoy gasta el elemento femenino, hubiéranse quedado todas en el camino.
Por eso, si yo fuera sacerdote, en vez de arremeter contra el escote y los trajes sin mangas, lanzaría tremendas maldiciones contra los kilométricos tacones que llevan las mujeres hoy en día, pues si la moda un punto los levanta, van a acabar con la Semana Santa.
Recuerdos de Semana Santa
Aquiles Nazoa
Don Mamerto Quiñones fue a tomarse en Macuto una cerveza, y, al saber que costaba seis simones, agarró al mesonero a pescozones y este le puso un plato en la cabeza.
Entretanto a su esposa, doña Meche,
y a su hermana Lucía
les quitaron un fuerte en Maiquetía
por un café‚ con leche.
Y del caso, lector, lo más nefando
fue que al pobre Quiñones al regreso
lo estaban esperando para ponerlo preso.
Con razón, tras de tanta desventura,
la señora Quiñones asegura:
—Para las venideras vacaciones,
yo me quedo en Caracas con Quiñones!
Jueves Santo
Miguel Otero Silva
Una Margot, morena esplendorosa, usa un traje de baño fulminante, y una Beatriz mejor que la de Dante, se sumerge en el mar como una diosa.
Una Leonor terriblemente hermosa lleva un pijama azul descacharrante, y una Carmen nos pasa por delante goteando agua como fresca rosa.
Muchachas en sazón, primaverales, iluminan los puntos cardinales y nos colman de sol los pensamientos.
¡Oh, corazón, no te fatigues tanto!, no olvides que esta tarde es Jueves Santo y has venido a mirar los monumentos.
Por último, amigos lectores, evoquemos tres conocidos ejemplos de la chistografía popular, con la venia arteria del padre Numa y de los padres de familia, además de la adusta feligresía.
1. Dimas se halla en su cruz de sufrimiento, sangre y calor. Entonces se voltea y le expresa con mucha congoja a Gestas, el otro ladrón claveteado: "¡Chamo, tronco de Semana Santa la que estamos pasando!”.
2. ¿Qué le dijo Jesucristo a Judas?
—No judas más.
3. Diálogo telefónico en fecha sacra
—Aló, ¿se encuentra don Manolo?
—No, salió de viaje. —¿De disfrute?
—No, con la señora, la suegra, el perro y los chamos.
Igor Delgado Senior
