Al derecho y al revés | ¡Dejen de mentir!
01/04/2026.- Los mismos que durante años montaron guarimbas violentas, pidieron que nos invadieran fuerzas militares extranjeras, que se aislara el país; quienes, una vez logrado en parte el objetivo de reventar la economía venezolana, dedicaron periodistas tarifados y locutoras cacatúas a meterle en la cabeza a gente joven, descocada y desempleada que, nomás maldiciendo a nuestro país y saliendo rumbo a Colombia, en meses comprarían carro y al año siguiente, casa; es decir, que hicieron de los embustes una especie de oferta política en negativo, vuelven a las andadas después de fracasar.
Ahora, visto que sus embustes y traiciones a Venezuela nos trajeron los lodos del 3 de enero, por un tiempo callaron, pero mondos y lirondos salen de sus cuevas, piden elecciones y algo que es mucho más comprensible: aumento de sueldos y salarios.
Bien, son sinvergüenzas y han contado con un sistema de justicia sumamente laxo, como ha sido el nuestro, pero no son idiotas, aunque lo parezcan.
A quien pida invasión, digamos de Estados Unidos, le esperan decenas de años de cárcel y quién sabe —dependiendo de en cuál estado hacen tan descabellada petición—, hasta la pena de muerte.
Aquí, aparentemente, no hay sanción para estos delincuentes.
¡Piden elección ya, porque, a pesar de que no creo que ganarían, mientras más tarde se hagan, será peor para estos opositores delincuentes!
Si se les hace caso, Nicolás Maduro deja de ser presidente y se cae la principal petición de sus abogados defensores, que piden para el presidente y su esposa las inmunidades que están acordadas en la ley internacional que tanto EE. UU., como todos, firmaron al constituirse las Naciones Unidas.
Y la principal exigencia de una población que fue humillada el pasado 3 de enero es que se liberen a Maduro y a la primera dama. Después se verá, pues Venezuela tiene mucho por reclamar.
Que liberado Nicolás Maduro tendría que regresar a la presidencia es otro cantar que puede ser negociado antes de la liberación y en EE. UU. existe un precedente.
Fue al presidente Nixon a quien, luego del caso Watergate —que ante lo visto recientemente eran minucias—, en vez de procesarlo y meterlo tras las rejas, el poder político yanqui lo dejó tranquilo luego de que aceptara renunciar al cargo.
Y sin otra reelección, en Venezuela ni siquiera el hijo de Nicolás Maduro debe postularse a la presidencia. Aquí se está formando una transición del chavismo madurista al chavismo de otro cuño, más responsable en el cuido del dinero, y los yanquis, así como no quieren que venga a embochinchar el país la señora Machado, tampoco me parece que quieran regresar a Nicolás al poder.
Ahhh… el aumento del salario mínimo, a quien deben reclamarlo es a Donald Trump en su embajada.
Domingo Alberto Rangel
