Karen Millán: "La mujer venezolana sostiene el Estado Comunal"

De la resistencia indígena al liderazgo comunal de la mujer, junto al legado eterno

Karen Millán analizó la transversalidad en la política pública.

 

15/03/26.- La historia, a menudo escrita con tinta masculina, ha guardado un silencio cómplice sobre el papel de las mujeres en la construcción de las naciones. Sin embargo, en la Venezuela de los últimos veinticinco años, ese silencio ha sido fracturado por un estallido de participación popular que tiene rostro, voz y manos de mujer.

En una entrevista exclusiva para la sección “Cita con la Actualidad”, de nuestro portal web Ciudad CCS, Karen Millán, Viceministra de Cultura y una de las voces más lúcidas de la gestión pública actual, nos orientó sobre este fenómeno el cual no es una coincidencia, sino el resultado de un cambio estructural en el pensamiento y la ideología del pueblo venezolano.

Al inicio de nuestra conversación, Millán sostuvo una idea fundamental: la participación mayoritaria de las mujeres en todos los espacios de organización social es la expresión viva de un cambio de paradigma. No se trata simplemente de ocupar cargos, sino de transformar la concepción misma del poder. Según la Viceministra, este cambio permea lo social y se manifiesta con una fuerza inusitada en la base piramidal de la sociedad: la comuna. Allí, la mujer ha dejado de ser una figura de apoyo para convertirse en la estratega principal de la supervivencia y el desarrollo comunitario.

Este protagonismo se extiende desde los movimientos sociales hasta las más altas esferas del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Millán observa con admiración cómo el sistema judicial venezolano se ha transformado mediante la figura de las juezas de paz y las voceras de los consejos comunales. En estos espacios, la mujer no solo aplica la norma, sino que ejerce una justicia de proximidad, una justicia que entiende el tejido humano, antes que el frío expediente. Es, en palabras de la funcionaria, "la transformación de la sociedad desde su núcleo más íntimo".

Hacia la paridad real y el reconocimiento del trabajo del hogar.

 

 Desde una perspectiva histórica, ¿cuál considera que fue el hito que impulsó esta presencia masiva de la mujer en los entes de gobierno y las comunas en los últimos 25 años?

— Al indagar sobre el origen de este empoderamiento, mi enfoque se vuelve histórico. Pues para mí, el "disparador histórico" tiene nombre y apellido: Hugo Chávez. El comandante fue un hombre que se encargó de "abrir el cajón" de una fuerza que ya existía, pero que estaba contenida por siglos de exclusión. Chávez, fue un hombre formado en la espiritualidad del pueblo, el entendió que la Revolución Bolivariana sería feminista o no sería.

Sin embargo, mi opinión es enfática para aclarar que la resistencia de la mujer venezolana no comenzó en 1999. Existe una línea de tiempo invisible que nos conecta con los pueblos indígenas y su lucha contra la invasión del Imperio Español. Aquella invasión no solo buscaba la tierra y el oro, sino la apropiación de los códigos culturales y la destrucción de la memoria viva. Considero que un pueblo sin memoria es más maleable. En ese contexto, los cultores y, muy especialmente, las mujeres, han sido las guardianas de los saberes ancestrales, permitiendo que la identidad venezolana insurgiera contra la hegemonía que intentó desvestirla de su moral y sus raíces.

Este reencuentro con la historia y los hechos, nos permite desde el punto de vista de una mujer, ejemplo, conocer como se ha permitido la visibilización de heroínas que la historiografía tradicional marcada por una visión patriarcal decidió ignorar.

“Nombres como Luisa Cáceres de Arismendi o Cecilia Mujica han dejado de estar sólo en los libros de texto para verse acompañados por doce heroínas más en el Paseo de los Próceres. Para la política, este acto simbólico de reescribir la historia insurgente es vital para las nuevas generaciones, pues permite que la mujer se reconozca como arquitecta de la independencia y no solo como una espectadora del heroísmo masculino”, afirmó Millán.

— Desde hace bastantes años es de amplio conocimiento la importante labor que las mujeres realizan en todas las áreas de la vida, pero ¿Qué impacto tiene la "Economía del Cuidado" en el contexto social y nacional?

— Desde mi gestión, como Viceministra me entre relacionó muchas veces con la organización social y sus ramas. La participación femenina en el ámbito artístico y comunitario es, según sus registros, profundamente mayoritaria. Las mujeres lideran las unidades artísticas infantiles, organizan la formación en danza, teatro y canto, y son las iniciadoras de la actividad artística en los sectores más vulnerables.

Pero esto no significa que solo están en áreas culturales, sino que la profunda relevancia sociológica, se resguarda desde hace muchos años en: la economía del cuidado. Históricamente, el sistema de cuidados para la vida, el atender a los niños, a los ancianos, a los enfermos, ha descansado sobre los hombros de las mujeres. Siendo este trabajo, no remunerado muchas veces, el encargado de aportar un valor económico real al Producto Interno Bruto (PIB) del país. Antes de que un obrero llegue a la fábrica o un oficinista a su puesto, una mujer ha garantizado el desayuno, el uniforme limpio y la logística del hogar.

En el contexto venezolano, el reconocimiento de la Economía del Cuidado es una materia pendiente de la justicia social. Millán nos explicó que, en las comunidades y consejos comunales, la mujer suele cumplir una triple jornada: la labor doméstica, el trabajo remunerado y el liderazgo comunitario. La Viceministra propone que al organizar comedores populares, casas de alimentación o unidades de cuidado infantil dentro de la comuna, el Estado y la comunidad empiezan a asumir responsabilidades que antes recaían solo en la mujer de forma aislada.

La Viceministra Millán destacó el rol femenino en la conducción nacional.

 

"Reconocer este sistema de cuidados es entrar en una frecuencia de justicia", precisó la viceministra y recalcó que el gran debate nacional pendiente es cómo el Estado debe honrar, reivindicar y aportar a las economías de esas mujeres que sostienen la red de la vida. En la comuna, esta red se institucionaliza: la mujer que cuida en su casa es la misma que convoca a la Cruz de Mayo, la que organiza el culto a San Juan Bautista y la que se asegura que el patrimonio cultural no muera.

Matriarcado político

— Viceministra, los hechos ocurridos el 03 de enero del presente año dieron una vuelta repentina a la lectura política del Presidente Nicolás Maduro, es por ello que nos gustaría saber ¿Cuál es su opinión sobre el liderazgo de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez?

— Cuanta carga emocional y política existe en los hechos que comentas, es difícil abordar la actual coyuntura del Ejecutivo Nacional. Con una firmeza que denota nuestra lealtad política, como convicción personal, me refiero a la situación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, no bajo términos jurídicos internacionales, sino bajo la categoría de un "secuestro y acompañamiento extremo".

Siguiendo con la temática que hemos abordado, sobre el papel de la mujer venezolana. La figura de Cilia Flores trasciende a la de ser simplemente la esposa del mandatario. Su definición se ubica como una lideresa con un recorrido histórico propio: desde su labor como defensora penal de Hugo Chávez hasta su presidencia en la Asamblea Nacional y su rol como Procuradora. La Diputada es una mujer aguerrida que ha demostrado que el compromiso político y el amor personal son, en su caso, una sola fuerza.

Millán aseguró que tras el escenario de crisis que tuvo que pasar el país, desde su objetividad puede describir como un ejemplo de institucionalidad y resistencia femenina a la Dra. Delcy Rodríguez, actual Presidenta Encargada por mandato del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pues “su imponente figura ante la situación la destaca como la guía que está llevándonos por el camino de la paz y la esperanza", reafirmó Millán.

“El hecho de que sea una mujer quien hoy timonee el país, en medio de una agresión externa, refuerza la tesis sobre el matriarcado político venezolano: una estructura donde la mujer no solo administra, sino que protege y cohesiona a la sociedad en sus horas más oscuras. La confianza de un pueblo está depositada en Delcy Rodríguez que es hoy la muestra más concreta de patriotismo, subrayando que la unidad del pueblo es el escudo definitivo frente a lo que califica como una 'agresión imperialista' que busca apropiarse de los recursos naturales del país”, destacó la Viceministra.

Millán enfatizó que el plan de gobierno trazado para este 2026 sigue ejecutándose con rigurosidad bajo el liderazgo de Rodríguez, demostrando que la Revolución Bolivariana tiene la madurez institucional para resistir la ausencia física de su líder principal. La consigna en las instituciones nacionales y en las bases comunales es clara para la funcionaria: la defensa de la soberanía nacional se escribe hoy con la determinación de las mujeres que se niegan a permitir que la esperanza de un pueblo sea borrada por intervenciones extranjeras.

Millán profundizó en la fuerza de la comuna frente a la agresión externa.

 

Igualdad en todas las áreas

— Bajo la lógica de sensibilidad y protección, ¿cómo se ejecutan las posturas de las lideresas nacionales, comuneras, concejalas y diputadas?

— A través de la definición de un nuevo modelo de democracia venezolana, cada vez se ha vuelto más popular, comunal y participativa, donde la consulta directa y la asignación del presupuesto público son decididas por la base. En este escenario, la mujer aporta un "método" distinto: la pedagogía del amor y el compañerismo.

Este enfoque, lejos de ser romántico, es una estrategia de gestión política. Las mujeres, al permitirse conectar más con las emociones, la sensibilidad y la sororidad, han humanizado la administración pública. Cuando una mujer, lideresa en una comunidad, ve el problema de una vecina, lo asume desde una empatía que genera vínculos afectivos y prácticos. Este hacer política, con P mayúscula, ha transformado la frialdad de la burocracia en una gestión basada en la solidaridad y el acompañamiento extremo.

Esta visión, manifestada por Millán, nos demuestra como el liderazgo nacional ha dejado de ser un ejercicio meramente electoral para convertirse en un proceso de vinculación afectiva. El modelo que las mujeres venezolanas han permeado en los Consejos Comunales y las instituciones nacionales se fundamenta en la solidaridad orgánica y la sororidad.

Desde el contexto de las instituciones nacionales y las comunas, la pedagogía del amor se traduce en la humanización de la burocracia. Millán explicó que, mientras el modelo patriarcal de democracia se basa en la representación distante, el modelo participativo y protagónico, liderado por mujeres, se basa en el reconocimiento del otro.

“Cuando una lideresa de un consejo comunal aborda un problema de vivienda o salud, no lo hace desde la frialdad de un expediente, sino desde la empatía de quien comparte la misma realidad. La mujer se permite conectar con las emociones", recalcó Millán. Esta conexión permite que la gestión pública sea más eficiente, porque no busca solo cumplir un objetivo administrativo, sino resolver una angustia humana. Es la transición de una "democracia de papel" a una "democracia de afectos", donde la eficiencia se mide por el bienestar del tejido social y no solo por cifras macroeconómicas.

— Como primicia de lo que se está evaluando, que nos podría comentar sobre la discusión de la Ley de Igualdad. ¿Qué avances nos puede adelantar sobre este proyecto?

— Venezuela ya cuenta con una ley de avanzada para proteger a las mujeres de la violencia, este nuevo proyecto nace de un paradigma mucho más amplio. No se trata solo de prevenir la agresión, sino de garantizar la igualdad en todas las áreas de la vida: en la ciencia, en las artes, en la economía y, por supuesto, en la política. El proyecto de ley propone mecanismos audaces, como la paridad obligatoria en la elección de cualquier autoridad y la obligatoriedad de que toda política pública en cualquier ministerio o ente del Estado se construya con una perspectiva de género.

No basta con la "igualdad establecida" en el papel; es necesaria la "igualdad practicada" en el día a día. Esta ley busca que el Estado venezolano, en su conjunto, asuma la responsabilidad de generar condiciones reales de equidad, rompiendo con la idea de que la atención a la mujer es tarea exclusiva de un solo ministerio.

Millán destacó que el contexto en el que nace esta ley es el de una sociedad donde la mujer ya lidera el 70% de los consejos comunales, pero aún enfrenta dificultades técnicas que revalúan su importancia. La misma propone que el Estado no se limite a declarar que hombres y mujeres son iguales ante la ley, impulsándolo a que debe generar las condiciones materiales para que esa igualdad se ejerza.

 "La mujer venezolana no regresará jamás al silencio", destacó la Viceministra.

 

"Un elemento clave en el debate es la paridad obligatoria. La ley propone que en cualquier instancia de elección popular o designación de autoridades, la composición sea estrictamente 50-50. Esto evitaría que la presencia femenina se limite a roles secundarios, garantizando que las mujeres ocupen cargos de presidencia, dirección y toma de decisiones estratégicas".

Uno de los puntos más técnicos y profundos mencionados por la Viceministra, es la obligatoriedad de la perspectiva de género en toda la gestión del Estado. Bajo esta nueva ley, la atención a la mujer deja de ser un "asunto de un solo ministerio" (el Ministerio de la Mujer) para convertirse en un requisito para todos los entes.

Construir paz desde el hecho artístico 

— Ante el actual escenario de la culturización mundial, ¿De qué manera el Ministerio de Cultura logra conservar y promover esos valores fundamentales que representan nuestra identidad?

— Desde mi cargo de autoridad, me manifiesto preocupada por fenómenos como el reguetón y ciertos géneros musicales que minimizan y cosifican la figura femenina. Ante esto, la respuesta del Estado no es la prohibición, sino la "contracultura" y el fortalecimiento de la identidad.

A través de la Gran Misión "Viva Venezuela, mi Patria Querida", se busca que la música, la danza y los bailes de raíz tradicional ocupen el espacio público. Por ello, sostengo que las comunidades con mayor actividad cultural son menos violentas y más dialogantes. El arte, entonces, se convierte en un puente de humanidad que permite entender al otro en su diversidad. Estamos construyendo paz desde el arte, defendiendo la interculturalidad pero poniendo siempre el foco en la preservación del patrimonio artístico nacional.

— ¿Cómo se redefine en este 2026 el concepto de "Lealtad Femenina" no como un valor doméstico, sino como una estrategia de Estado que garantiza la paz y la irreversibilidad del modelo comunal frente a las pretensiones de intervención extranjera?"

— Lo que el mundo observa hoy en Venezuela no es una simple sucesión de mandos, sino la activación de un sistema de defensa integral basado en la confianza. Sostengo que la situación de "secuestro" de Nicolás Maduro y Cilia Flores ha servido para demostrar que el liderazgo en la Revolución Bolivariana no es unipersonal, sino colectivo y, en este momento histórico, esencialmente femenino.

Redefinir la lealtad. No se trata de la fidelidad pasiva, sino de "lealtad operativa". En este contexto, el papel de la Dra. Delcy Rodríguez como Presidenta Encargada, se erige como el testimonio vivo de la madurez institucional del país. Rodríguez ha logrado algo que pocos analistas internacionales previeron: transitar los meses más críticos de 2026 manteniendo la estabilidad económica y la paz social.

Este ejercicio del poder por parte de una mujer es, para la Viceministra, la culminación del sueño de Hugo Chávez. "Chávez no solo nos dio participación; nos preparó para este momento de asedio extremo", reflexionó Millán. La conducción de Rodríguez es descrita como una "gerencia de crisis con rostro humano", donde la firmeza en la defensa de los recursos naturales y la soberanía se combina con una atención prioritaria a las bases populares.

Para Millán, la paz que hoy respira Venezuela, a pesar de las amenazas externas, es un producto directo de este liderazgo femenino que prioriza la vida y la estabilidad de la "casa común" por encima de cualquier ambición personal.

“Venezuela hoy tiene nombre de mujer, no por una cuestión retórica, sino porque en ellas descansa la memoria viva de un pueblo que decidió bailar su tambor, contar sus historias y, sobre todo, no volver jamás al silencio”, resaltó Millán.

Al concluir nuestra conversación en los espacios de la Librería del Sur, queda una certeza: la política en Venezuela ha dejado de ser un asunto de despachos para convertirse en una construcción cotidiana de afectos y derechos. La Viceministra Karen Millán no solo habla desde la autoridad de su cargo, sino desde la convicción de una mujer que entiende que la cultura es el escudo imbatible de la nación.

En este 2026, la "lealtad femenina" y la "pedagogía del amor" no son conceptos etéreos; son la respuesta material a los desafíos de la República. La entrevista revela que el empoderamiento de la mujer venezolana es un proceso irreversible, cimentado en leyes que buscan la paridad real y en una economía que, por fin, comienza a valorar el cuidado de la vida. Como bien sentenció Millán al despedirse: "la lucha por la igualdad es, en última instancia, la lucha por la humanidad misma. Venezuela, con su rostro de mujer y su voz de pueblo, sigue escribiendo una historia insurgente donde la ternura es la fuerza más revolucionaria".

Bibliografía mínima

Karen Victoria Millán Alejos es una destacada abogada y doctora en Ciencias Gerenciales, oriunda de San Felipe, estado Yaracuy, cuya trayectoria combina el rigor jurídico con una profunda vocación por la gestión cultural territorial. Actualmente se desempeña como Viceministra de las Artes de la Imagen y el Espacio, además de liderar el Viceministerio de Fomento de la Economía Cultural bajo la cartera del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Su experiencia en la administración pública es extensa, habiendo ejercido roles críticos como Directora General del Despacho de dicho ministerio, Presidenta de la Fundación Red de Arte, Directora Ejecutiva de la Misión Cultura y Presidenta de la Agencia Venezolana de Publicidad (AVP). Reconocida como una de las voces fundamentales en el diseño y ejecución de la Gran Misión Viva Venezuela, mi Patria Querida, Millán ha centrado su gestión en la protección social del cultor, la salvaguardia del patrimonio inmaterial y el impulso de la historia insurgente. Es también una prolífica comunicadora y autora, destacando su obra "Buen día, Presidente", donde recopila diálogos esenciales con el Comandante Hugo Chávez, consolidándose hoy como una de las principales estrategas del liderazgo femenino y la organización comunal en la Venezuela de 2026.

ARIADNA RIVERA / FOTOGRAFÍA: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS


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