Rusia y China, el último muro ante la escalada en Oriente Medio
Cierre del estrecho de Ormuz dispara precios y agrava crisis tras asesinato de Jamenei
03/03/26.- En medio de la mayor crisis geopolítica del siglo, Rusia y China han intensificado sus esfuerzos diplomáticos para evitar una guerra total entre Irán, Israel y Estados Unidos (EEUU). Ambos países han lanzado llamados urgentes al cese de hostilidades, coordinando acciones en foros multilaterales como la ONU y la Organización de Cooperación de Shanghái.
Ante la creciente escalada bélica provocada por los ataques perpetrados por Israel y EEUU en la madrugada del 28 de febrero, Francia ha decidido aumentar su arsenal de ojivas nucleares por primera vez en décadas con el objetivo de evitar que la proliferación nuclear se descontrole.
En respuesta, Moscú ha reafirmado su compromiso de defender los principios de no proliferación nuclear y ha mantenido reuniones con los líderes de los países de Oriente Medio, para alcanzar acuerdos que frenen la escalada del conflicto en la región.
El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha exigido el “cese inmediato” de las acciones militares, advirtiendo sobre el riesgo de una escalada incontrolable y subrayando que cualquier intervención sin aval del Consejo de Seguridad de la ONU “socava los cimientos de la paz”.
En ese sentido, Pekín ha enviado emisarios a la región y ha reiterado su disposición a mediar, mientras que Moscú ha ofrecido su rol de intermediario y ha impulsado reuniones de emergencia en la ONU.
Ambos gobiernos han reafirmado su rechazo a intervenciones militares unilaterales y han insistido en la necesidad de retomar el diálogo diplomático. La coordinación entre Xi Jinping y Vladimir Putin, evidenciada en encuentros bilaterales recientes, busca evitar una expansión regional del conflicto y proteger sus intereses energéticos y geopolíticos. La mediación china en la normalización entre Arabia Saudita e Irán en 2023 es un precedente que refuerza su papel como actor clave en la diplomacia regional.
Europa y Asia al borde del colapso por el cierre del estrecho de Ormuz
El cierre del estratégico estrecho de Ormuz, anunciado por Irán tras los ataques, ha desencadenado un shock energético global sin precedentes.
Por este corredor marítimo transita cerca del 20 % del petróleo mundial y el 20 % del gas natural licuado, siendo vital para las economías de Asia y Europa. El precio del crudo Brent se disparó hasta un 13 %, superando los 80 dólares por barril, mientras que el gas natural europeo subió un 40 % en un solo día.
La paralización del tránsito obliga a redirigir buques por rutas alternativas, encareciendo los costos logísticos y generando retrasos de hasta 15 días. Europa, que ya dependía más del Golfo tras reducir compras de gas ruso, enfrenta una inflación creciente y riesgos de recesión, mientras que Asia ve amenazada su seguridad energética.
El aumento de primas de seguro y la suspensión de suministros desde Catar agravan la crisis, dejando a los mercados globales en máxima volatilidad. El cierre de Ormuz no solo dispara los precios energéticos, sino que amenaza la estabilidad económica global, con Europa y Asia como principales damnificados.
Irán tras la muerte de Jamenei: incertidumbre y lucha por el poder
La muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, en un ataque conjunto de EEUU e Israel, ha sumido al país en el luto e iniciaron una fase de transición política. Según la Constitución iraní, un consejo tripartito (integrado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholam Hosein Mohseni Ejei y el clérigo Alireza Arafi) asume el poder de forma provisional, hasta que la Asamblea de Expertos elija al nuevo líder supremo.
La sucesión enfrenta tensiones internas entre conservadores, pragmáticos y el poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que controla hasta el 30 % de la economía nacional. Entre los posibles sucesores destacan Mojtaba Jamenei (hijo del líder fallecido), Alireza Arafi y figuras como Hassan Jomeini y Alí Larijaní, aunque agencias internacionales indican que la fragmentación interna y la presión internacional complican el proceso.
La economía iraní, ya debilitada por sanciones y mala gestión, enfrenta ahora déficits crónicos y una mayor dependencia de los ingresos energéticos, agravada por el cierre del estrecho de Ormuz y la escalada militar. El desenlace de la sucesión será clave para la estabilidad regional y la capacidad de Irán para resistir la presión externa.
¿Por qué a EEUU y a Trump le conviene una guerra en Medio Oriente?
Para Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, la escalada bélica en Medio Oriente representa una oportunidad estratégica en varios frentes, según los reportes de medios internacionales. En primer lugar, debilita a rivales como Irán, Rusia y China, limitando la influencia de Pekín sobre los recursos energéticos y aliados regionales. El control o desestabilización de Irán refuerza la posición de EEUU como garante de la seguridad en el Golfo y consolida alianzas con Israel y los países árabes.
El cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad energética benefician a EEUU como exportador neto de petróleo y gas, incrementando la dependencia de Europa y Asia respecto a la energía estadounidense y debilitando a competidores como Rusia. Además, la guerra impulsa la industria armamentística nacional, con contratos multimillonarios para empresas como Lockheed Martin y Raytheon.
En el plano político interno, Trump utiliza la crisis para proyectar liderazgo, reforzar su base electoral y desviar la atención de problemas domésticos, aunque el riesgo de una guerra prolongada podría erosionar el apoyo público.
La guerra en Medio Oriente fortalece la posición global de EEUU, beneficia a su industria militar y ofrece ventajas políticas a Trump, enmarcándose en una estrategia para limitar la influencia de China y Rusia.
La diplomacia de Rusia y China se erige como el principal contrapeso ante la escalada bélica en Oriente Medio, mientras el cierre del estrecho de Ormuz y la muerte de Jamenei sumen a la región y al mundo en una crisis energética, política y económica de alcance global. El desenlace de la sucesión iraní y la evolución del conflicto determinarán el futuro del equilibrio geopolítico, con EEUU y Trump apostando por una estrategia que redefine el tablero internacional.
Irán derriba los THAAD de EEUU y consolida su mando militar
No obstante, medios como Telesur, informan que el CGRI neutralizó los dos escudos antimisiles estadounidenses en Asia Occidental mientras la cadena de mando iraní opera sin fisuras, extendiendo sus operaciones con sus aliados activos en una guerra que desborda fronteras.
Cinco días después de que EEUU e Israel iniciaran una campaña de bombardeos coordinados contra Irán —el 28 de febrero, bajo el pretexto de un supuesto reinicio del programa nuclear iraní— la República Islámica respondió con una demostración de fuerza que reconfiguró el equilibrio militar en Asia Occidental. Sus misiles destruyeron, entre los objetivos estratégicos, los dos únicos sistemas de defensa antimisiles THAAD que Washington tenía desplegados en la región.
El CGRI confirmó que misiles de precisión aéreos y espaciales alcanzaron e inutilizaron el primero de esos escudos. Horas antes, la estación de radar THAAD, estacionada en la base de Al-Ruways, en los Emiratos Árabes Unidos, había corrido la misma suerte.
ISAÍAS OVALLES / CIUDAD CCS
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