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Gala en el TTC: donde el ballet clásico abraza lo moderno en 6 tiempos

Esta experiencia escénica reúne la elegancia del ballet clásico y la audacia de la danza

Adagio de la rosa de La bella durmiente (Marius Petipa y Pyotr Ilyich Tchaikovsky).

17/10/26.- ​La prestigiosa compañía de danza del Teatro Teresa Carreño presenta la gala Academicismo y Modernidad, una propuesta coreográfica que rinde tributo a la inolvidable maestra y bailarina Adriana Estrada en seis tiempos, que van del repertorio clásico al contemporáneo, y cuya ejecución musical está a cargo de la Orquesta Sinfónica Francisco de Miranda bajo la batuta del director musical Daniel Gil y el pianista Claudio Rubera.

Este sábado 17 y domingo 18 de octubre, la Sala Ríos Reyna se convierte en un espacio donde la delicadeza del ballet clásico toca lo atrevido de la danza contemporánea en una fusión más allá del movimiento corporal. Una verdadera amalgama de tonalidades que sin duda muestran la calidad de nuestro cuerpo escénico.





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Seis obras de alto nivel: La bella durmiente,  Nuestros valses, Doble corchea, La luna y los hijos que tenía, Elle et lui y Ánima (estreno mundial) componen el repertorio, que toca obras del patrimonio dancistico venezolano creadas por Vicente Nebrada.

El director ejecutivo del TTC, Irvin Peña, expresó la emoción que embarga al equipo por reencontrarse con la principal sala del recinto: "Felices de estar nuevamente en la Sala Ríos Reyna, luego del doblete sismico que sufrimos el 24 de junio; el teatro tenía funciones para ese día, también coincidió con la partida física de nuestra querida bailarina y maestra Adriana Estrada, y hacer esta presentación, ahora en su homenaje, para nosotros es de gran satisfacción este tributo, desde el academicismo, como dice la presentación de este espectáculo, hasta la modernidad".

Peña subrayó la alianza estratégica alcanzada con las agrupaciones orquestales regionales, y destacó la alta calidad interpretativa que acompañará a los bailarines en escena.

"Hemos constituido un equipo maravilloso para llevar a cabo esta producción con la Orquesta Francisco de Miranda, que provienen del eje Guarenas-Guatire, de muy buen nivel, que el público podrá disfrutar y reconocer el talento que hay, también en nuestras regiones y el área metropolitana de la Gran Caracas".

El Sistema de Orquestas es fiel acompañante de la escena artística.

Por su parte, el pianista Claudio Rubera resaltó el diálogo interdisciplinario en el escenario: "Trabajar con el ballet ha sido una experiencia impresionante, es otra forma de tocar el piano. Los bailarines no solo se mueven, ellos también escuchan, o sea, son músicos, son teatro, porque son todas las artes juntas... Establecen una conexión increíble".

Estela Quintana, repetidora e invitada especial a la producción, explicó los matices estilísticos del montaje: "La bella durmiente es un ballet icónico en el mundo clásico, esto es un ballet de la época romántica del siglo XIX, entonces tiene unas particularidades especiales en lo que es el trato de los brazos, de la postura... Nosotros abrimos el programa precisamente con la parte académica, como el enunciado de la gala".

Seis momentos evolutivos en puntas

El repertorio contiene La bella durmiente (Adagio de la rosa): cumbre de la pureza académica. Este segmento inaugural representa la cúspide del ballet clásico tradicional bajo la coreografía original de Marius Petipa. El Adagio de la rosa funciona como una prueba de fuego técnica y psicológica para la bailarina principal, quien debe encarnar a la princesa Aurora interactuando con cuatro pretendientes reales.

La dificultad radica en la ejecución de equilibrios prolongados en punta sobre una sola pierna, simbolizando la fragilidad y al mismo tiempo la fortaleza soberana de la juventud que ingresa a la madurez cortesana del siglo XIX.

​El universo neoclásico del maestro venezolano Vicente Nebrada se hace presente con Nuestros valses, Doble corchea, La luna y los hijos que tenía y Elle et lui, que integran el núcleo emotivo y estético de la gala,que  conmemora, además, medio siglo de vigencia de algunas de estas joyas escénicas. ​

En lo evolutivo, el ballet se muestra en tonos conservando su esencia.

Nuestros valses trasciende la simple danza al fundir la elegancia neoclásica con la identidad criolla y la nostalgia de los salones decimonónicos del país. ​Doble corchea aporta un dinamismo vertiginoso, en el que la matemática musical y la velocidad corporal convergen milimétricamente. ​La luna y los hijos que tenía introduce una carga dramática y poética honda, y explora atmósferas de profunda introspección humana en una impecable escenografía de tonalidades perfectamente creadas como una obra de arte.

​Finalmente, Elle et lui examina con sofisticación minimalista la dualidad, la tensión y la complicidad afectiva entre una pareja en escena. ​

Este espectáculo contiene una obra de vanguardia, Ánima, pulso contemporáneo de Inés Rojas, histórica fundadora del ballet que compartió escenarios con leyendas internacionales como Rudolf Nureyev. Ánima se alza como el gran estreno mundial de la temporada. Esta pieza contemporánea subvierte los códigos tradicionales para adentrarse en los terrenos de la energía vital, el subconsciente y la arquitectura corporal moderna. Su inclusión demuestra la voluntad del Teresa Carreño por no anclarse exclusivamente en la nostalgia clásica, sino por proyectar la danza hacia lenguajes expresivos vanguardistas. ​

De Inés Rojas, una atrevida propuesta expresiva. 

In memoriam: el legado de Adriana Estrada

Nacida en Caracas, se formó con maestros como Lidija Franklin, Nina Novak y Julio Lamas. En 1987 ingresó al elenco estable del Ballet del Teatro Teresa Carreño bajo la dirección de Vicente Nebrada. Posteriormente, se licenció en Danza (mención Docente) en la Unearte y fue maestra, repertorista y ensayista de la compañía.

Adriana Estrada, fallecida el 21 de julio de este año, destacó como figura de la danza en Venezuela. Consagró décadas de vida artística al perfeccionamiento del movimiento, la docencia y la formación de múltiples generaciones de intérpretes en el Teresa Carreño.

​Hablar de Adriana Estrada es evocar los cimientos mismos de la profesionalización dancística en Venezuela. Como bailarina principal y primera figura del Ballet del Teatro Teresa Carreño, destacó por su indiscutible rigor técnico, su sensibilidad interpretativa y su amor absoluto por las tablas guiando y disciplinando a generaciones de bailarines que hoy sostienen el movimiento dancístico del país. Su legado pervive en cada montaje institucional, y será recordada no solo por su excelencia artística, sino por su generosidad pedagógica y su entrega inquebrantable al desarrollo cultural de la nación.

Técnica, fusión y modernidad.

Las entradas pueden ser adquiridas directamente en las taquillas del teatro y a través de la plataforma web MakeTicket.

ORIANNA GONZÁLEZ / FOTOGRAFÍA: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS 

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