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Historia viva | Paz y amor versus inquina y guerra

Por Aldemaro Barrios Romero

16/09/2026.- Nunca imaginó alguien que un muchacho nacido en Miami en 1971, de padres inmigrantes cubanos ambos, empleados de servicios generales —el padre como camarero y la madre empleada de limpieza— y que llegaron a Estados Unidos en la década de los cincuenta del siglo XX, se convertiría en dirigente republicano y uno de los funcionarios del alto gobierno de Donald Trump de mayor inquina y odio a todo lo que no entre en el marco de su estrechez mental.

Marco Rubio recién había nacido cuando el jipismo de Estados Unidos impuso la consigna de "Paz y amor" para dar sentido a un movimiento contracultural que originalmente se opuso a la guerra de Vietnam y se asoció a la lucha por los derechos civiles de los negros en el norte. Esa consigna "Paz y amor" (en inglés, "Peace and love") se impuso a nivel mundial a finales de la década de 1960, impulsada, como ya se describió, por los jipis estadounidenses. Luego, algunos organismos de seguridad de Estado (FBI, DEA...) optaron por promover el consumo de narcóticos entre los jóvenes para infiltrar y neutralizar la simpatía hacia los movimientos políticos de liberación. Así dispararon de manera astronómica el consumo de droga, una adicción que todavía no para de crecer en ese país.

El peor ejemplo de ello fue cuando el FBI, bajo el mando de Edgar Hoover, diseñó e instrumentó el programa secreto Cointelpro (Programa de Contrainteligencia), desde 1956 hasta el año en el que nació Marco Rubio. El firme propósito era "exponer, desbaratar, desviar, desacreditar o neutralizar" los movimientos políticos que consideraba subversivos o como una amenaza dentro y fuera de los Estados Unidos. Estaban en plena era de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética era considerada el "peligro inusual y extraordinario".

Desde el siglo XIX, durante el siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI, las claves de las relaciones exteriores de EE. UU. no han cambiado. Un ejemplo reciente y cercano lo observamos en la última gira de Marco Rubio por Sudamérica, en la que ha promovido el llamado Escudo de las Américas, un nombre eufemístico que en realidad apunta a generar conflictos para justificar los negocios de venta de armas de fabricación norteamericana en la región.

Las principales fábricas de armas en EE. UU. ya tienen inundado el mercado del norte, por lo que empresas como Daniel Defense, Bushmaster, Smith & Wesson Brands, Sig Sauer y Ruger buscan el lobi del Departamento de Estado para colocar sus productos mortales en el resto del continente. Eso explica el reciente decreto del mandatario colombiano Abelardo de la Espriella para "flexibilizar" el uso de armas en civiles, pero, sobre todo, la compra de armas de guerra a Estados Unidos, cuyo valor fue estimado en mil millones de dólares, para, supuestamente, atacar al "narcoterrorismo". Sin embargo, sabemos por experiencia que se trata de neutralizar, vía pax romana, todo el movimiento de liberación que se expande en América Latina, de manera proporcional a las medidas antisociales de los gobiernos de derecha.

Dirían en el oriente venezolano: "doble coporo y ancla", es decir, un engaño, una trampa pesada, un abuso, una estafa o una situación en apariencias enredada, tal como lo describe la IA.