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Letra veguera | Amor Mayor y Narbona

Por Federico Ruiz Tirado

26/08/2026.- En el cálido corazón de una comunidad en el centro de Barquisimeto, donde el sol arrecia con fuerza y la alegría se respira en el aire, se gesta una historia inspiradora: la mañana del viernes en la verdulería del maracucho, se encontraron doña Olga y doña Petra cuando compraban algunas hortalizas para la sopa del domingo.

Ambas se saludaron con hermandad. Olga se disponía a pagar cuando le dice a Petra que si ya vio por el grupo de Telegram que la pensión ahora vendrá con aumento, y Petra le contesta que sí.

Petra, sonriendo, le comenta que eso es gracias a la Ley de Protección de las Pensiones de la seguridad social frente al bloqueo imperialista, promulgada por el presidente Nicolás Maduro.

—Así es, Petra —le responde Olga. El presidente puso a los empresarios a cumplir con su responsabilidad social.

En medio del diálogo entre doña Olga y doña Petra, de pronto aparece la señora Gladys, que las escucha mientras palpa un aguacate inmenso para saber si está maduro. Se acerca y les pregunta cómo haría ella para cobrar pensión, porque tiene 56 años, pero nunca cotizó por el Seguro Social. Siempre ha limpiado casas de familia, y ese trabajo no paga seguro para la pensión.

—En esa casa hago de todo —les dice Gladys—. Lavo la ropa de un familión, limpio la casa, mantengo las plantas bien cuidadas y a veces me quedo a dormir allí mientras el señor Luciano se va a trabajar al sur del Lago. Le hago compañía a su esposa y a sus hijos, que ya son mayores y viven allá con sus familiares —les comenta.

Petra le explica:

—Gladys, mujer, busca al señor Ramón, tu jefe de calle, para que te registre por la Misión Amor Mayor, y al mes ya estarás cobrando tu pensión.

Gladys le responde:

—¿En serio, señora Petra? Ya lo busco, porque esos reales los necesito mucho para solventar en la casa y apoyar a mis dos hijas, que estudian en la universidad. La mayorcita necesita una laptop y la otra, Julia, un celular inteligente nuevo para mantenerse informada y estudiar unas materias. Julia es quien me comenta sobre el acontecer mundial, siempre haciendo uso de su celular.

—Anda esta tarde a la asamblea comunitaria. Ahí estarán todos y todas reunidos, organizando las actividades políticas y sociales. Aprovecha y te registras de una vez en la Misión Amor Mayor y, de paso, te incorporas al 1x10. No pierdas más tiempo, mujer —le dijeron Olga y Petra.


Chávez

La Gran Misión Amor Mayor nació en el año 2011, bajo la visionaria mirada del comandante Hugo Chávez. Esta iniciativa se ha convertido en un faro de esperanza para miles de adultos mayores, que ilumina sus vidas con dignidad y bienestar. Tanto Nicolás Maduro como la presidenta (e) Delcy Rodríguez le han dado continuidad.

En el pasado, muchos abuelos y abuelas venezolanos se veían enfrentados a una dura realidad: la falta de seguridad social en su vejez. No haber cotizado lo suficiente en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) les cerraba las puertas a una pensión digna, dejándolos en una situación de vulnerabilidad económica.

Sin embargo, con la llegada de Amor Mayor, ese panorama cambió radicalmente. Esta misión, concebida como un acto de justicia social, abrió sus brazos a aquellos adultos mayores que no contaban con una pensión contributiva, brindándoles un apoyo económico vital para cubrir sus necesidades básicas.

La Gran Misión Amor Mayor es un programa que ha transformado la vida de miles de personas, brindándoles la dignidad y el bienestar que merecen.

Más allá de una simple pensión, Amor Mayor representa un renacimiento, una oportunidad para que los adultos mayores disfruten plenamente de su vejez, aportando su sabiduría y experiencia a la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Es una misión de amor por la vida de la generación que ha construido con su esfuerzo y dedicación el camino que hoy recorremos.

Gladys fue en horas de la tarde a la asamblea comunitaria. El señor Ramón le hizo el registro para la Misión Amor Mayor y la incorporó a su 1x10. A su vez, Gladys, muy agradecida, decidió instalar en su celular la aplicación CC200 para conformar y registrar su 1x10.


Narbona

Gladys les cuenta a todos que el nuevo fascismo es como una máquina demoledora y se refleja en lo que le mencionó su hija sobre las elecciones en el Parlamento Europeo, haciendo alusión al escritor español Rafael Narbona.

La señora hace referencia a un abuelito alojado en un centro de la tercera edad de la Comunidad de Madrid, quien reclama que la comida es de pésima calidad, que la masificación es tremenda y existe escasez de personal.

En el mundo, el anarcocapitalismo de Milei y el anticomunismo de Ayuso —agrega— solo son máscaras de ese fascismo que provocó dos Guerras Mundiales y se cobró la vida de sesenta millones de personas.

—El fascismo mata, amigos.

El abuelito menciona también a su hija Lirio, quien le cuenta que, además de promover el supremacismo, esta doctrina destruye los sentimientos de solidaridad y empatía, demonizando al pobre, al extranjero y al vulnerable.

Ayuso mantiene una guerra contra los ciudadanos de la tercera edad con pocos recursos económicos. Condenó a morir de forma indigna a los que carecían de seguro médico privado durante la pandemia y ahora los maltrata en sus residencias. El fascismo siempre ha estado al servicio de las élites financieras.


La distopía

Con un discurso demagógico y populista, ha conseguido atraerse a las clases trabajadoras. Muchos de los que hoy votan al PP o a Vox acabarán en una de esas residencias donde se come mal y donde un personal insuficiente apenas puede atender a los internos. La prensa canalla, controlada por grandes grupos empresariales, y los periodistas que blanquean el fascismo, están logrando que los ciudadanos voten a los que pretenden arrebatarles derechos y libertades. El desinterés por la cultura está posibilitando ese fenómeno. Cada vez se lee menos o, lo que es peor, solo se leen obras inanes, best-sellers que ejercen el mismo efecto hipnotizador que el soma de Un mundo feliz. La distopía ya está a la vuelta de la esquina.

Esto es parte de un análisis del escritor español Rafael Narbona, muy afamado por allá y que Lirio le lee religiosamente a su padre, porque habla de lo que nadie habla por esas tierras.